Investigan sobre la felicidad

| Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Montevideo y Udelar demuestra los factores que más satisfacen a los uruguayos de más 60 años.

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C.N.

¿Qué factores determinan la felicidad de una persona? ¿La salud? ¿El dinero? ¿El amor? Los humanos llevan siglos buscando la respuesta a esa pregunta. De la felicidad se discute en las alcobas, los bares, los trabajos, en los centros educativos o reuniones de camaradería. La felicidad es el bien más preciado, y a la vez, el más escurridizo.

Una reciente investigación llegó a la conclusión que hay tres factores determinantes de la felicidad en la población mayor de 60 años en Uruguay. En primer lugar, los adultos mayores privilegian la buena salud, tanto la propia como la del entorno de pares. En el análisis de los datos se vio que cuando la salud de las personas del entorno es mala disminuyen los niveles de felicidad, aún cuando el consultado se encuentre fuerte como un roble.

También es igual de importante para ellos estar casados; se muestran bastante más satisfechos en pareja que en soledad o "unidos".

Otro de los factores que incide de manera importante en la felicidad de los uruguayos mayores de 60 años es tener un nivel de ingreso económico satisfactorio.

Por otra parte, la infelicidad se observa, en mayor proporción, en las personas que viven solas aún más en el caso de los hombres que de las mujeres, en aquellas que padecen o sufrieron malnutrición, y en quienes no tienen recursos económicos suficientes para llegar a fin de mes.

Contrariamente a lo que indica la intuición, este factor impacta mucho más en las féminas que en el género masculino.

En un rango que va del cero (infelicidad total) al 15 (felicidad absoluta), el promedio en Uruguay se ubica en 11,5. La definición de felicidad utilizada en la investigación tiene que ver con los grados de satisfacción de la persona con su vida en general.

Los economistas Alejandro Cid, Daniel Ferrés (Universidad de Montevideo) y Máximo Rossi (Udelar) se propusieron utilizar datos de una encuesta realizada por la Organización Panamericana de la Salud en los años 1999-2000 para dar una respuesta a las viejas preguntas de siempre. Dicho relevamiento, llamado Salud, Bienestar y Envejecimiento en América Latina y El Caribe, abarcó a 1.444 montevideanos (hombres y mujeres), mayores de 60 años que debieron responder 200 preguntas en más de dos horas de cuestionario.

ENCUESTA. Los consultados contestaron preguntas del tipo: "En las últimas dos semanas ¿ha estado básicamente satisfecho con su vida? ¿Dejó de lado o disminuyó sus actividades o las cosas que le interesan hacer? ¿Sintió que su vida está vacía? ¿Estuvo de buen ánimo la mayoría del tiempo? ¿Se sintió feliz la mayor parte del tiempo? ¿Creyó que es maravilloso estar vivo? ¿Se encontró usted sin esperanza ante su situación actual?

En los temas de salud, se hicieron entre otras las siguientes preguntas: ¿Diría usted que su salud es excelente, muy buena, buena, regular o mala? Comparando su salud con la de hace doce meses: ¿diría usted que ahora está mejor, igual o peor que antes? En comparación con otras personas de su edad: ¿diría usted que su salud está mejor, igual o peor?

Con las respuestas en la mano, y gracias al cruzamiento de datos utilizando cuatro metodologías estadísticas distintas, los investigadores concluyeron los factores que dan felicidad. Esa encuesta fue realizada también en Argentina, Chile, Brasil, México, Cuba y Barbados. El próximo paso de los especialistas será realizar el mismo estudio en esos países y comparar datos. "Es una buena forma de conocer las diferentes idiosincrasias", explicó Cid.

MÁS DATOS. El trabajo arrojó información sobre las características de la población uruguaya mayor de 60 años. El 45% dice tener un ingreso suficiente para las necesidades del vivir diario, pero el 11% señala haber pasado hambre antes de los 15 años. El 82% no tiene menores de 14 años en el hogar, el 63% es propietario de su vivienda, y el 80% están o han estado casados (o unidos) durante una sola vez en la vida. El 5% de las mujeres y 3% de los hombres nunca asistió a la escuela. Además se pudo saber que el 58% no toman bebidas alcohólicas y el 18% lo hace cuatro o más veces por semana.

Cabe aclarar que para esta investigación no se tomó en cuenta a los mayores de 60 años que viven en Casas de Salud.

Un dato que llamó la atención de los investigadores indica que el nivel educativo alcanzado por la persona "no parece ser un factor importante en la explicación de la satisfacción con la vida".

¿Y tener hijos? "No hay un signo claro", respondieron los economistas. "Sólo otorgamos valor a resultados que se obtuvieron conjuntamente en los cuatro modelos y metodologías que usamos", agregaron.

Otro matiz que marcaron tiene que ver con variables que no se midieron porque no estaban incluidas en la encuesta Salud, Bienestar y Envejecimiento en América Latina: "No podemos saber cuánto influye el crimen o la delincuencia, por ejemplo".

En cuanto a la incidencia de la religiosidad de una persona en su felicidad, se constató que es positiva pero sólo cuando se practica en forma asidua.

UTILIDAD. Hace tiempo que en el mundo se utilizan las herramientas de medición de la economía para analizar el impacto del ingreso, el estado civil, la salud, la educación recibida, entre otros, para medir los niveles de satisfacción con la vida.

Los economistas explicaron que ese tipo de estudio puede ser de mucha utilidad para los gobiernos en la medida que brindan información veraz y concreta sobre los determinantes de la felicidad de la población y, por tanto, se puede acceder a ella a la hora de decidir la distribución del gasto público de una nación.

En países industrializados se constata que aún cuando el Producto Bruto Interno sube sin pausa desde el 50, no aumenta la satisfacción de la población. "Sube el ingreso pero no la felicidad manifiesta", explicaron los investigadores.

Existen datos que lo corroboran para países como Reino Unido, Japón y Estados Unidos. Allí, el "hecho estilizado" (resultados que se repiten en distintos países), que impacta más sobre la felicidad es el desempleo, por encima de la salud o el ingreso. "Eso acá no lo medimos por la franja de edad que elegimos", sostuvieron los expertos.

La cifra

11,5 Es el promedio de felicidad de los uruguayos mayores de 60; en un rango que va de 0 (infelicidad total) a 15 (felicidad absoluta).

Mitos y realidades

Tener buena salud y que suceda lo mismo entre el grupo de pares es determinante en la felicidad de una persona.

El dinero por sí solo no trae consigo la felicidad. Un ingreso que no satisface las expectativas y necesidades tiene mayor impacto negativo en el género femenino que en el masculino. Por tanto aquello de que los hombres son más materialistas se viene abajo. Al menos en los adultos mayores.

Los hombres que viven solos se manifiestan menos felices. Dicha relación no se mantiene en las mujeres, que parecen tolerar mejor la soledad.

Alcanzar un alto nivel de estudios y tener hijos no tiene un impacto estadísticamente significativo sobre la felicidad personal.

La malnutrición (medida como "solo un plato de comida al día") colabora en la infelicidad. La incidencia afecta más a mujeres que a hombres. A su vez, el haber padecido de malnutrición antes de los 15 años tiene efectos negativos en los indicadores de felicidad, incluso después de los 60 años.

Entre las características de la muestra investigada se destaca que en promedio, las personas entrevistadas tenían 71 años al momento del relevamiento. Un 88% de las mujeres y el 92% de los hombres son de raza blanca. Además, el 32% de las féminas contra el 66% de los hombres estaban casados; en tanto que el 15% de los caballeros y 49% de la damas eran viudos.

La desigualdad social impacta sobre adultos

El dinero no lo es todo. Ganar bien, aunque influye, no es un factor determinante de la felicidad de las personas en los países ricos.

En el hecho de considerarse satisfecho impactan también los niveles de equidad social del país donde se habita. "Cuando la desigualdad es alta, los individuos tienen una menor tendencia a reportarse felices, aún cuando tienen controlado sus ingresos particulares", dice el texto introductorio de la investigación citando estudios internacionales.

Cuando se comparan datos obtenidos en Europa y Estados Unidos, por ejemplo, los resultados son distintos. En el viejo continente los pobres y aquellos ubicados a la izquierda del espectro político se manifiestan más infelices cuando crece la desigualdad. Sin embargo, esa relación no se mantiene en Estados Unidos.

Otros economistas han examinado la relación entre la felicidad y otras variables particulares, como el estado civil. En ese sentido, las investigaciones citadas por los expertos indican que existe una relación positiva entre la felicidad y el matrimonio en 16 de 17 casos analizados. Paralelamente, un trabajo realizado en Suecia en el año 1997 de una muestra de 5.000 personas adultas, arrojó como resultado que existe una relación positiva y estadísticamente significativa entre la felicidad y los altos niveles de salud.

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