Cada año, unos 3.000 uruguayos tienen la oportunidad de recomponer su andar gracias a la colocación de una cadera o rodilla nueva.
Ambas prótesis son de las más demandadas en el campo traumatológico, puesto que devuelven movilidad y aminoran los fuertes dolores provocados por artrosis o fracturas sufridas en esas áreas del cuerpo, bastante más frecuentes de lo que se cree.
El gran problema para los pacientes que necesitan una cirugía son las listas de espera que, para estos tratamientos, posee el Fondo Nacional de Recursos, entidad encargada de la financiación de estas operaciones (ver recuadro).
En 2006, el organismo autorizó 2.348 cirugías de cadera, de las cuales la gran mayoría (un 67%) se realizó en mujeres, y casi un 80% en mayores de 65 años.
En tanto, el total de prótesis de rodilla autorizadas por el Fondo el año pasado fue de 898. Otra vez, el mayor número de solicitantes fueron mujeres (73,8%) y los tramos etarios más demandantes se ubicaron entre 65 y 74 años (46,3%) y de 75 a 84 años (31,6%).
Uruguay cuenta con seis Institutos de Medicina Altamente Especializada (Imaes) que realizan cirugías de cadera y cuatro que operan para prótesis de rodilla. Entre ellos, la entidad pionera es el Banco de Prótesis, que tiene a cargo más de la mitad de las intervenciones de este tipo que se hacen en el país.
PACIENTES. El motivo más común para tener que sustituir una cadera o rodilla por una estructura artificial es la artrosis. De hecho, de las 2.348 cirugías de cadera realizadas en 2006, 1.348 fueron causadas por esa enfermedad, seguidas por fracturas (821) y finalmente recambios (143) necesarios cuando una prótesis anterior ya está muy desgastada.
Cuando se indica una intervención de este tipo es porque "ya no queda otra solución", explica el director técnico del Banco de Prótesis, Jaime Queirolo. "Las prótesis de cadera y rodilla son cirugías de rescate. El paciente renguea, pero no elige operarse por eso, sino porque el dolor es muy fuerte. La articulación llega a un punto en que está destrozada, tan desgastada que no queda otra solución".
Si el traumatólogo tratante recomienda una prótesis, sólo queda armarse de paciencia y esperar que el Fondo Nacional de Recursos apruebe la operación, algo que suele demorar entre cuatro y cinco meses en cadera y alrededor de cinco y seis meses en rodilla.
Valentina Robaina se operó de la cadera hace tres años, cuando tenía 66 de edad, debido a una artrosis. Desde el momento de la indicación hasta que entró al block quirúrgico pasaron casi cinco meses, pero la espera valió la pena. "Yo tenía problemas de columna desde los 40 años, me costaba caminar y me había caído un par de veces. Pero mi experiencia fue muy buena, porque al día siguiente de la operación ya caminaba, nunca usé bastón. Hoy cuesta creer que tenía problemas en las piernas", relata.
INFECCIONES. En realidad, la recuperación de una cirugía de este estilo suele ser bastante rápida. El principal riesgo de implantar una prótesis, tanto de cadera como de rodilla, son las infecciones. Tal como dice Queirolo, se trata "del gran fantasma" de esta operación.
Por esa razón, todas las precauciones que se toman parecen pocas. En el Banco de Prótesis existe una sala especialmente acondicionada para evitar complicaciones, que incluye un sistema de filtrado de aire especial para mantener el ambiente no contaminado. Además, los médicos deben utilizar escafandras y telas impermeables. Gracias a ello, el Imae tiene un nivel de infecciones menor al 3%, comparable a los mejores institutos de la región. "Esa cifra incluye desde las infecciones superficiales, que se curan con un drenaje simple de la herida, hasta las más complicadas, en las que hay que retirar la prótesis y hacer un recambio", explica Queirolo.
Más allá de ese "fantasma" específico, el traumatólogo recuerda que los demás riesgos son los inherentes a todas las operaciones. Además, se debe tener en cuenta que se practican principalmente a personas mayores de 65 años.
De todas formas, lo más frecuente es que se atraviesen con éxito y sin problemas para el paciente. "El objetivo es restituirle a la persona la vida que tenía antes de la fractura o la enfermedad".
Claro que al tratarse de una estructura artificial, es mejor brindarse ciertos cuidados y no exigirse demasiado. Por ejemplo, es importante mantener un peso adecuado y no realizar esfuerzos muy grandes.
Si bien existen varios tipos de prótesis, en Uruguay sólo se utilizan las "cementadas", que se adhieren al hueso mediante un pegamento especial. Su duración ronda los 15 años.
Médicos y FNR tienen diferencias
A Carlos le fijaron una operación de la cadera para esta semana pero no sabe si podrá realizarse, ya que los últimos fríos le generaron una fuerte gripe. Si se suspende, será la segunda vez. Su cirugía fue autorizada por el Fondo Nacional de Recursos (FNR) el 1° de marzo, pero debió esperar por el paro de traumatólogos que, por esa fecha, habían entrado en conflicto con el organismo financiador.
Las divergencias entre el FNR y los Imaes no son nuevas. Muchos médicos están en desacuerdo con los criterios que tiene el organismo para decidir dar cobertura o no a una cirugía de este tipo. De hecho, esa fue una de las razones del conflicto, aunque finalmente se llegó a un acuerdo: el FNR aceptó que un traumatólogo participe en los grupos auditores que deciden la autorización de las intervenciones.
Pero además, algunos profesionales expertos en el área aclaran que la espera que deben sufrir los pacientes por prótesis de cadera y rodilla -que ronda los cinco meses- se debe únicamente a las demoras del FNR, que muchas veces niega tratamientos por cuestiones de edad o enfermedades ajenas al problema traumatológico.
Los Imaes cobran al organismo alrededor de 40.000 pesos por este tipo de operaciones, una cifra "muy por debajo" de los niveles manejados en la región, explican los especialistas. Una prótesis de cadera cuesta 150 dólares, mientras que una de rodilla ronda los 1.500.
Las cifras
3.246 Es el total de cirugías de prótesis de cadera y rodilla autorizadas por el Fondo Nacional de Recursos en 2006, principalmente en mujeres mayores de 65 años.
150 Es el precio aproximado en dólares de una prótesis de cadera, importada de Argentina. Las de rodilla son norteamericanas y cuestan unas 10 veces más.