CATERINA NOTARGIOVANNI
"¿A dónde vas y a qué hora venís?", le pregunta Antonio a Catalina cada vez que sale. La situación no tiene precedentes en los más de 40 años de matrimonio. Todo comenzó cuatro años atrás, cuando el hombre se jubiló. De la noche a la mañana, la pareja pasó de compartir apenas unas horas antes de ir a dormir, y un domingo a la semana, a verse las 24 horas del día. Eso modificó las rutinas de la esposa a tal punto que, todavía hoy, no se adapta al cambio.
"Cuando una persona se jubila, se trastocan los lugares y funciones -roles- en la pareja y demás integrantes de la familia ampliada", reflexiona Gabriela Montado, psicoterapeuta de pareja y familia, y ex presidenta de la Asociación Uruguaya del Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares.
Uno de los desafíos más importantes que enfrentan las personas en esa etapa de la vida es encontrar nuevos nortes y objetivos que le aporten un nuevo sentido de vida, asegura la experta. "Estamos permanentemente deviniendo, siendo de alguna manera otras personas diferentes a las que éramos. Pero no devenimos solos, lo hacemos con otros, por lo que todo cambio en una persona repercute necesariamente en la pareja", agrega.
Vaya si habrá afectado a Catalina. "Estoy conociendo facetas nuevas de él, que no conocía", afirma. Cuatro décadas después, Catalina descubre que su marido es rutinario y extremadamente casero.
"No sabía que era tan de la casa. Después de haber tenido una vida en la que era dueña de mi tiempo, ahora vivo con las horas limitadas. A él le gusta almorzar, cenar o merendar en determinados momentos. Ni antes ni después. Por eso, hoy tengo una obligación horaria que no conocía", agrega.
Catalina, ama de casa y deportista de toda la vida, aclara que eso no significa que no disfruta de su matrimonio ni que se haya apagado el cariño. Las cosas cambiaron y habrá que adaptarse a ello.
Para Eduardo (75) y Diva (69), casados desde hace 52 años, las cosas tampoco han sido fáciles. Lo primero que extrañó Diva fue tenerlo todo el día en la casa. Eso repercutió en sus rutinas y limitó sus salidas. "El hombre te ata un poco, pero no porque lo pida, sino por el solo hecho de saber que está en la casa. Es difícil porque cansa un poco verse la cara todo el día".
El humor de Eduardo cambió desde que se jubiló. Según su esposa debido a que se aburre de estar en la casa. "Y por ahí es que empiezan las discusiones". A pesar de las crisis, ambos se consideran muy buenos compañeros.
Depresión, angustia, ansiedad, agresividad y maltrato en el vínculo matrimonial son los síntomas con los que arriban las personas a la consulta psicológica. "Las dificultades suelen aparecer cuando se piensa que se puede seguir funcionando con los mismos esquemas referenciales anteriores a la jubilación", opina Montado. "Creo que la diferencia pasa por el tipo de vínculo de pareja que se ha establecido y qué capacidad tiene la misma de realizar cambios, de hacer nuevos pactos y acuerdos entre los integrantes para encontrar juntos un nuevo norte en sus vidas".
Otro problema extra de esta etapa es el aspecto económico que, para la mayoría, implica recibir casi la mitad de dinero que antes. "Eso condiciona un poco el qué hacer para adelante, lo que muchas veces ahoga a las personas en la depresión y el aislamiento", explicó el psicólogo Agustín Bergeret, integrante del equipo del Programa para el Adulto Mayor del MSP. La Universidad para la Tercera Edad y los talleres gratuitos en los centro diurnos de la IMM son algunos ejemplos de las posibilidades disponibles.
Aún cuando la mayoría de las personas que trabajan fantasean con pasarse el día boca arriba, en la realidad las cosas no son tan sencillas. "Generalmente en la situación de jubilación hay muchos otros fenómenos que se superponen, como el `nido vacío` (alejamiento de los hijos del hogar), posibles enfermedades propias de la edad e inclusive el fallecimiento de personas allegadas, problemas económicos, entre otros. La situación resulta mucho más compleja. Tener conciencia de esas dificultades es un primer paso para generar modificaciones tanto en lo personal como con el otro integrante de la pareja", asegura la psicoanalista Gabriela Montado.
Salud Pública aconseja la planificación
Después de la jubilación, el uruguayo promedio tiene 20 años de vida activa. Por eso es relevante planificar y reprogramar de manera de que los últimos tiempos no se conviertan en un martirio.
El Ministerio de Salud Pública, a través del Programa para el Adulto Mayor, viene trabajando en una experiencia piloto cuyos protagonistas son los funcionarios de la cartera, próximos a jubilarse. Se realizaron por primera vez dos jornadas de "Preparación para una jubilación saludable". Se pretende con esto educar a las personas antes del retiro con el objetivo de mantener al adulto mayor activo, saludable y no institucionalizado. La idea en el futuro es hacer una guía o protocolo que fomente esa línea de trabajo, incluso en la actividad privada.
Entre las problemáticas, el MSP incluye: no saber qué hacer, aislarse porque la vida antes giraba en torno al trabajo, desmotivarse al levantarse cada día, la familia no le aguanta, no rinde el dinero como antes, entre otros. Contra ello sugieren no esperar a que pase el tiempo, programarse cada día, comprometerse con actividades que les gusten, darse tiempo para encontrarlas, animarse a aprender algo nuevo, juntarse con otros.
En lo que refiere a la pareja recomiendan tenerse paciencia, asumir que la sexualidad no desaparece y realizar actividades en común. El ejercicio físico, la buena alimentación y el reposo placentero son fundamentales para vivir dignamente ese período de la existencia.