Las armas y el silencio

FACUNDO PONCE DE LEÓN

La semana que hoy culmina comenzó con la noticia acaparadora de la masacre en la Universidad Virginia Tech en Estados Unidos. De las infinitas crónicas que llegaron por todos los medios, quisiera detenerme en la de Derek O´Dell, uno de los heridos que relató que el atacante "disparó en medio de un silencio inquietante, sin un objetivo específico". Me quedé leyendo varias veces la frase porque me impresionó eso del "silencio inquietante". En una escena dantesca en la que uno piensa que hubo mucho ruido, un testigo habla del silencio. Y lo inquieta.

Imaginen que pudiéramos hablar con Cho Seung-Hui, el estudiante de 23 años que fue identificado como el autor de las 32 muertes. ¿Qué podría decirnos? Nada. Silencio. Es relevante que las crónicas biográficas de este joven lo definen como solitario, tímido, silencioso. (Curiosamente estaba estudiando literatura inglesa, estaba estudiando palabras). Las víctimas han callado para siempre y sus familiares hacen silencio, que es lo máximo que pueden decir.

Siempre me llamó la atención, en Uruguay y en el mundo, las marchas multitudinarias que son silenciosas, que proponen el silencio como aquello que expresa lo más significativo. Es relevante notar que muchas de esas manifestaciones sociales responden a sucesos violentos. Enfrentan la injusticia de la violencia con el más inquietante…silencio.

Cientos de miles de páginas de periódico, cientos de cables de micrófonos y de cámaras, miles de televisores y radios encendidas, de blogs y de SMS para expresar algo que quizás sólo pueda significarse en el silencio. Ahora empiezan los debates: ¿por qué en Estados Unidos hay 190.000.000 de armas en manos privadas, la mitad de todas las existentes en el mundo? ¿Por qué la Policía demoró en detener al asesino? ¿Por qué Bush no se hace responsable del tema de las armas y propone cambios? Y se podrían agregar preguntas: ¿Por qué exageramos tanto un tragedia de 32 muertos cuando mueren cientos por día en circunstancias más atroces? ¿Por qué se envían condolencias de todas partes del mundo a la Casa Blanca? ¿Quién coloca esta noticia en la cúspide de lo importante?

Me fui de tema. Caí en la trampa del lenguaje, caí en hacer preguntas y entrar en la polémica, que es interesante, que tiene respuestas, que tiene puntos importantes (el mercado de las armas, la lógica de los medios de comunicación, la cuestión clave de la diplomacia). El hecho de que haya otras atrocidades en el mundo no quita que sea atroz lo que pasó el lunes pasado en la Universidad aunque esté mediáticamente exagerado. Me sigo yendo de tema, aunque ya no tanto, porque la exageración noticiosa es una manera de olvidarse del silencio.

Una buena forma de saber si una persona es amiga nuestra es poder estar en silencio con ella y que eso no incomode. Si nos inquieta, como le pasó a O´Dell en la Universidad, es porque aún no hemos llegado a la profundidad de la amistad que hace del silencio un lugar de encuentro (…) Como verán todo esto encierra una gran paradoja: y es que sigo cayendo en la trampa, sigo escribiendo para decir que el silencio es valioso.

Para transmitir la importancia del silencio hay que hablar de él, hay que decirlo; el significado del mutismo se expresa. Y una vez lograda esa expresión, comenzamos a darnos cuenta de que hablamos mucho, que a este mundo le falta más silencio. De que todas las armas hacen mucho ruido y que frente a ellas a veces no podemos hacer otra cosa que callar.

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