Frío deprime y enferma más

| En invierno, el 50% de las personas contrae gripe y neumonía; el 20% padece depresión estacional, asociado con la poca luz solar que reciben las hormonas.

MARÍA INÉS LORENZO

Domingo de mayo, seis y media de la tarde. El viento sopla sin cesar, el cielo está oscuro y la temperatura es tan fría que las calles de la ciudad se ven casi vacías. Quizás, más de una persona se deprima o sienta melancolía frente a la idea de que, en cuestión de semanas, los días serán más cortos y grises.

De hecho, el 20% de la población uruguaya suele tener depresión de invierno, una enfermedad estacional crónica, explica el psicólogo Gustavo Ekroth. El trastorno se asocia a las temperaturas bajas y a que el sol se oculta más temprano. La cuestión se agrava más todavía: a diferencia del verano, en la temporada fría, el 50% de las personas sufre distintas enfermedades como infecciones respiratorias, gripe y neumonías.

Según expresa el médico Rúben Cesarco, "la falta de luz durante el día lleva a que el organismo experimente distintos cambios hormonales. Las personas se sienten más cansadas físicamente, tienden a aumentar de peso e incluso fuman más. Consecuentemente, bajan sus defensas, y se enferman de manera más fácil y con mayor frecuencia".

CAUSAS. Ahora, ¿por qué las personas suelen deprimirse e incluso enfermarse más en invierno que en otra época del año?

"Las hormonas que segrega el cerebro funcionan distinto dependiendo del día y la noche", explica el médico Ruben Cesarco.

Por ejemplo, cuando se oculta el sol, aumenta la melatonina, que es la hormona encargada de regular la temperatura corporal. No sólo provoca mucho sueño, sino también disminuye la temperatura del cuerpo. Consecuentemente las personas sienten mayor necesidad de ingerir alimentos calóricos, engordan más, lo que de alguna manera perjudica su salud. A su vez, el incremento de esa sustancia genera la disminución de la serotonina, otra hormona que regula tanto los estados de ánimo como los ciclos de sueño. Como el organismo no recibe la cantidad suficiente de esa sustancia, las personas no descansan bien, están más nerviosas, de mal humor e incluso tristes. Por último, también disminuye la dopamina, lo que genera tanto pérdida de atención como desinterés hacia las cosas.

DIFERENCIAS. Existen dos tipos de depresiones: las que se generan por una causa especifica, por ejemplo, el cambio del tiempo cálido al frío -depresión de invierno o Trastorno Afectivo Emocional- y las patológicas, es decir, cuando la persona ha sentido angustia toda la vida.

Según el psicólogo, es importante distinguir entre una y otra, ya que la primera, en la mayoría de los casos, no requiere medicación porque es pasajera. Corresponde a un mecanismo natural de adaptación.

Los síntomas son claros: la persona siente más cansancio que de costumbre y duerme desde nueve hasta 13 horas diarias, no tiene ganas de realizar deportes ni salir con amigos o familiares.

"A diferencia de la depresión patológica, en la que uno se queda todo el día en su casa sin ir a trabajar, en la de invierno las personas cumplen con casi todas sus obligaciones. Claro, hacen lo mínimo indispensable, ya que una vez que llega la tarde o la noche, optan por quedarse en su casa", explica Ekroth.

CONSEJOS. ¿Cómo evitar la depresión de invierno? Lo primero que la persona debe saber es que tarde o temprano desaparecerá ese sentimiento de tristeza, señala Ekroth.

Tiene que alejar de la cabeza los pensamientos pesimistas que tiene sobre el invierno, y no postergar ninguna de las actividades que antes disfrutaba, por más que el tiempo esté feo o lluvioso.

"De lo contrario, se forma un círculo vicioso que no sólo aumenta la tristeza, sino también produce mayor negatividad, creando un espacio para nuevos pensamientos pesimistas".

Cuando las personas se deprimen sus defensas disminuyen y muchas veces ello trae aparejado infecciones respiratorias o pulmonares como la gripe y la neumonía, explica Cesarco.

Los médicos aconsejan alimentarse sanamente, beber tres litros de agua por día, realizar ejercicio físico, estar más en contacto con la naturaleza, vacunarse contra la gripe, abrigarse, y no fumar tanto. Según detallan varios estudios, en invierno las personas tienen casi tres veces más probabilidades de contraer desde enfermedades infecciosas hasta depresión invernal.

La tristeza también se puede curar

La depresión de invierno afecta por lo general a las personas mayores de 20 años, y cerca del 80% de quienes lo padecen son mujeres.

Sin embargo, con el resto de las enfermedades no sucede lo mismo. Si bien tanto la gripe como la neumonía afectan sin distinción de edad o sexo, quienes son mayores de 50 años, deben cuidarse e hidratarse más ya que su organismo es más débil, explica el médico Ruben Cesarco.

Por ello, los expertos consideran que es importante planearse una rutina y cumplirla. Según diversos estudios, cerca del 80% tanto de la cura de la depresión como de las distintas afecciones dependen de la actitud con la que la persona enfrente el invierno.

Si bien la actitud juega un rol vital en el estado de ánimo de las personas, no es tan fácil modificarla, ya que los días cortos, con ausencia de luz solar, no estimulan mucho los cambios fisiológicos del organismo, indica el psicólogo Gustavo Ekroth. ¿Qué consecuencias ocasiona ello? La mente no procesa de manera rápida los cambios que se deben realizar.

De ahí, que casi el 5% de las consultas de la estación de invierno, son por prevención de enfermedades, especialmente la de depresión de invierno, cosa que hace 15 años no sucedía, finaliza Ekroth.

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