MIGUEL BARDESIO
A la vuelta de su viaje a Chile, el presidente Tabaré Vázquez se declaró preocupado por lo extenso del período de vacaciones para una economía en crecimiento, y está analizando que el año próximo se supriman los feriados de Reyes, Carnaval y Semana Santa o Turismo de modo que la actividad plena del país no se reinicie tan lejos del comienzo del año real.
No hay que creer nada de esto porque en verdad es una suposición, pero ¿cuál sería su reacción si efectivamente pasara? O si, por ejemplo, se derogara la ley que cambia los feriados para añadirlos al fin de semana o si se declarara exclusivamente al 19 de junio como feriado no laborable. De hecho, Vázquez estableció esa fecha como única fiesta patria oficial o sea que si en las demás no habrá celebraciones, ¿por qué no ir a trabajar, a la escuela o liceo?
En fin, lo cierto es que el mandatario fue efectivamente a Chile el lunes pasado en "el primer día del año", según un dicho popular que se empieza a escuchar tras la llegada del último ciclista. Y allí remarcó, como han hecho muchos otros, que el modelo chileno es una especie de guía.
En Chile, ese norte, el Congreso votó 32 leyes entre enero y marzo, mientras en Uruguay, mismo período, el Parlamento aprobó diez, ocho de las cuales fueron sancionadas en marzo. Es mejor número que otros años, cuando la generalidad es que en los meses de verano no se apruebe ninguna ley, aunque funciona la Comisión Permanente.
Por comparar, los chilenos tienen libre sólo el Viernes Santo en la semana, no es feriado Reyes, ni existe el Carnaval y sus vacaciones son en promedio de 15 días en febrero; enero es el período de exámenes de liceales y universitarios. El total de feriados chilenos es de 9, y en Uruguay suman 15. El Poder Judicial solo se detiene en febrero pero acá hay feria de verano y en julio, además de un descanso toda la Semana Santa. Y pasan cosas como la licencia de dos juezas y un fiscal cuando tenían en sus manos el caso más emblemático hasta ahora del año: la desaparición y muerte de Natalia Martínez.
Claro que la comparación no explica las diferencias entre ambas naciones. Son datos sueltos para ir conociendo mejor al país modelo del gobierno, y también al propio, que comparado con muchos otros en cuanto a su descanso, sale con las mismas diferencias. Hay que pensar en Estados Unidos y su único feriado total del 4 de julio o inclusive, Cuba, otro norte de algunos en la izquierda, que culminó una revolución un primero de enero.
Uruguay, sin embargo, hace apenas una semana que dio los últimos bostezos y encara el año 2007, según se oye en la calle y también de las voces de algunos especialistas.
INDOLENCIA. El mes que viene saldrá a la venta el libro "Historia secreta de Montevideo, una ciudad canaria", del historiador Leonardo Borges. Se trata de una crónica de la "indolencia", sinónimo de pereza, de los primeros habitantes de la capital, según adelantó el autor. Le llama "indolencia" porque así la denominaban aquellos primeros cronistas de la Banda Oriental.
El texto revela, por ejemplo, que las mujeres de la época colonial eran tan perezosas que "no levantaban los pies al bailar" y que los mendigos pedían la limosna sin bajarse del caballo. Incluso, Bruno Mauricio de Zabala, el fundador, volvió furioso a Montevideo porque un año después de la llegada de los primeros colonos, no habían construido nada, ni una sola casa, vivían en una especie de carpas.
Borges especula con un doble origen de aquella indolencia colonial. Los primeros inmigrantes que llegaron a Montevideo eran de las Islas Canarias, donde tienen fama de poco adeptos al trabajo. Además, España daba amplias facilidades para instalarse en un territorio en disputa con Portugal y por ende, peligroso. Regalaba comida, ropa, materiales y hasta dinero, además de que la carne se encontraba en cualquier esquina cuando lo que tenía valor en el mercado de entonces era el cuero.
Lo seguro es que las sucesivas "generaciones han mantenido aquella costumbre y nosotros tenemos algo de eso", dijo Borges. Él es profesor de historia de un liceo, en ese ámbito, el año empezó el lunes. "Antes se hacen pruebas diagnósticas, pero el trabajo en sí, comienza ahora", dijo.
La psicóloga Ana María Rodríguez, orientadora vocacional y ocupacional, asegura que ha escuchado ese dicho del año que empieza en abril, pero no es amiga de generalizar. "No podemos decir que todos somos ociosos". En cuanto a la orientación vocacional los meses de diciembre y febrero son los de más trabajo, pero las familias nunca quieren resolver ese problema en enero, por las vacaciones.
Juan Manuel Rodríguez, especialista en Relaciones Laborales, cree que no es cierto. "Si se compara la jornada laboral, los uruguayos trabajamos más que en el primer mundo", dijo. Y añadió que los asalariados de allá no pelean por el sueldo, sino por más días y horas de descanso. El ocio creativo, del que se habla también por estos lares.
Mito o verdad, los hechos dicen que recién en abril empezó la campaña oficial para explicar la reforma tributaria y se viene la "contra campaña" de la oposición: los blancos dirán que las jubilaciones y pensiones no son una renta, sino una prestación social y pondrán a disposición del que quiera un recurso de inconstitucionalidad.
De su lado, los gremios afinan las protestas de cara a un ya negado aumento para julio y porque a fines de este mes, el Poder Ejecutivo mandará el proyecto de Rendición de Cuentas del año próximo. La jueza Graciela Gatti retomó las investigaciones por el caso de los "sediciosos" anti Bush de 18 de julio y la escuela municipal de Florida arrancó el lunes los cursos de porcelana rusa, tarjetería y batik. En definitiva, es el Uruguay que ha vuelto: Salud y feliz año nuevo.
¿Empieza ahora la actividad plena?
"Vamos a decidir medidas después de Semana Santa porque en marzo dimos un tiempo a los bases para que tomen su postura. Es un tema de organización, no porque empecemos ahora el año". (Pablo Cabrera, presidente de COFE)
"Creo que el país tiene esa idiosincracia, pero de a poco va pasando, porque el mundo va hacia otro lado. Espero que esto de parar el país cuatro meses sea en breve un recuerdo porque no nos prestigia". (Pablo Abdala, diputado blanco)
"Me parece un mito. Cierto que las empresas dan licencias al personal en verano, pero muchísimos siguen trabajando. La Cámara nunca esperó a que terminara Semana Santa para empezar algo" (José Luis Puig, presidente de la Cámara de Comercio)
La Semana Santa que se hizo turística
El domingo de Pascuas, el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, se quejó de que muchos se olvidan de la Semana Santa, que cambian por turística.
En efecto y según la legislación uruguaya, la Semana Santa se denomina oficialmente Semana de Turismo, según una ley aprobada en 1919 y presentada por el diputado batllista Enrique Andreoli, según dijo el historiador Roger Geymonat, que ha investigado el proceso de secularización uruguaya.
El proyecto de ley de Andreoli era mucho más radical que el finalmente aprobado. El diputado, basándose en que el Estado se había separado de la Iglesia en 1917, proponía eliminar todos los feriados religiosos del país. Finalmente, en el trámite parlamentario, se logró el cambio de nombres: Santa por Turismo, Navidad por Día de la Familia, y Día de todos los Santos por Día de los Difuntos. Algunos de esos cambios funcionaron en el habla de la calle y otros no.
"Seguramente -aventuró Geymonant - primó el deseo bien uruguayo de tener la mayor cantidad de vacaciones posible".
El origen de la separación Estado-Iglesia, Geymonat lo vincula al batllismo y a los masones.