Cuando hace casi 20 años María del Carmen Larrosa comenzó a asistir a un curso de decoración de tortas, su interés era muy puntual. Sus hijos eran pequeños, y no estaba de más saber agregar toques personales para sus fiestas y cumpleaños.
Nunca imaginó que ese aprendizaje derivaría en la profesión a la que, casi por casualidad, se dedica por completo desde 1989, cuando su profesora le ofreció dar clases de repostería y decoración a un grupo, dado que ella ya no daba abasto.
Y entre sus actividades, María del Carmen enseña a decorar huevos de Pascua, una tarea que también desarrolla desde sus inicios y que le significa abultado y gratificante trabajo en esta época del año.
"Me llamaron de la empresa Plucky, esta temporada, para realizar la capacitación de su personal en la parte de decoración. Por eso estuve aún más complicada", comenta la repostera en la cocina del club Banco La Caja Obrera, donde imparte sus clases de cocina.
Allí es donde les explica a sus alumnos que el chocolate está formado por cristales de distintas temperaturas, cómo realizar su templado artesanal, cuándo colocarlo en su molde y demás secretos.
La decoración, en tanto, es una de las partes más divertidas de esta creación. Para adornar los huevos de Pascua, María del Carmen utiliza glasé real, a base de clara, huevo y azúcar, y colorantes vegetales comestibles. Luego sólo se necesita imaginación y paciencia.
"Hay que tener buen gusto y usar la creatividad, por ejemplo, para dejar mensajes que se puedan introducir en el huevo. A mis hijos les ponía cositas que sabía no iban a encontrar en otro huevo de Pascua".
La decoradora considera que lo más lindo es elaborar adornos referentes a esta época del año, como el clásico conejo con su zanahoria.
Aquellos que no pueden y gustan del chocolate, pueden disfrutar de huevos de azúcar. Receta: Mezclar una taza de azúcar con 3 cucharaditas de agua. Cuando queda como "arena mojada", se llena el molde, se alisa la superficie con espátula y se desmolda inmediatamente. Se deja secar por horas, se coloca otra vez en el molde, se ahueca con una cuchara pequeña y se decora con glasé.