MAGDALENA HERRERA
¿Dónde se esconden los hombres solteros e interesantes? ¿Queda alguno que no sea casado o gay? ¿Es posible salir con alguien que pueda diferenciar al Rey Lear de El Rey León?
Estas son apenas unas pocas preguntas de diversos diálogos cargados de ironía y humor que se hacen tres mujeres separadas que intentan rehacer su vida sin encontrar aún al hombre ideal, pero riéndose sin parar de la oferta masculina del mercado y también de sí mismas.
Aunque las interrogantes no son más que ficción, de la obra adaptada para teatro por Andrés Tulipano sobre el libro de la argentina Daniela Di Segni, Busco al hombre de mi vida, marido ya tuve, bien pueden trasladarse a la realidad. De ahí llega parte del éxito de público de esas piezas.
"En los lugares que frecuento por trabajo hay muchas mujeres; ejecutivas, administrativas, actrices. Son demasiados años de aprendizaje auditivo y sé que cuando se oye hablar a mujeres se obtiene un termómetro de lo que está pasando con toda una sociedad. Manejan una gran riqueza de matices temáticos. Los hombres somos más limitados cuando hablamos de nosotros mismos. Es lo que siempre le digo a mi grupo de amigos que me reclaman que escriba sobre los asados que realizamos. Somos 12, fuimos compañeros de preparatorios, y desde aquella época hemos vivido de todo: novias, casamientos, nacimientos, divorcios, nuevos casamientos, nuevos divorcios, y hasta nacimiento de los nietos. Sin embargo muy pocas veces hablamos de amor. Para el público, los hombres somos mucho menos interesantes que las mujeres", explica Tulipano.
Ha examinado tan minuciosamente ese mundo para plasmarlo en sus textos que a esta altura ya podría definirse a Andrés Tulipano como "un filósofo de la psicología femenina". Las decenas de obras que recorren con humor ese intrínseco universo han concentrado tantos espectadores en los últimos años, que bien merece efectuarse un análisis. ¿Por qué una obra como Busco al hombre de mi vida, marido ya tuve arrastró 25.000 espectadores en cinco meses en 2006 (todo un récord en este país) y se reestrenó hace una semana en el Teatro del Centro? ¿Por qué temporada tras temporada se suben a las tablas piezas como Las novias de Travolta, Manual de supervivencia para la mujer casada, Solo para mujeres, entre otras, y convocan como pocas a espectadores de ambos sexos?
"No escribo para mujeres sino sobre mujeres, que es una manera de hacerlo también sobre los hombres, la sociedad y la realidad que vivimos. Tal vez mis personajes sean mayoritariamente femeninos porque cuando empecé a escribir para televisión todos eran mujeres. Comencé por los `80 con un sketch creado por Jorge Scheck, Las Vecinas. Luego escribí mucho para dos grandes actrices: Laura Sánchez e Imilce Viñas. Las Vecinas derivaron en Coquita y Doña Lola, y luego en Mangacha Pertini, todas mujeres que hablaban en un lenguaje común sobre nuestra realidad social, política y afectiva", explica Andres Tulipano.
ATRACCIÓN. Más de 25.000 personas fueron a ver Busco al hombre..., otro tanto a Las mujeres de Travolta, entre miles de espectadores que temporada tras temporada buscan esas comedias. Mujeres solas, irónicas, quizás desesperadas por un hombre, es tema que atrapa la atención de los uruguayos. "Solas e irónicas, pero no desesperadas por un hombre. Simplemente están a la espera de una pareja, que no es lo mismo. ¿Qué es lo que atrajo a 25.000 espectadores en diferentes ciudades del país a ver Busco al hombre... No sé, quizás es porque la obra se refiere fundamentalmente sobre los afectos, la soledad y el deseo, temas de los que la gente pocas veces habla", reflexiona Tulipano, quien asegura que cuando se observa una pareja en la sala, en cualquier obra, en el 90% de los casos la que propuso la opción teatro es la mujer.
Para Tulipano, para tener éxito no es imprescindible el humor, sino que es el camino que le gusta y que emplea como herramienta constantemente, incluso hasta para decir las cosas más duras.
Pero ¿qué sucedería si esos sarcasmos dichos por mujeres sobre el escenario, los pronunciaran hombres? "Aquí debería adoptar una pose humanista y contestar que no hay diferencias entre hombres y mujeres. Pero no lo voy a hacer porque estoy totalmente convencido que somos, felizmente, muy diferentes, razón que permite que nos complementemos en esa unión que es como una síntesis del universo: la pareja. Y bajándome del pedestal de la trascendencia, que no es lo mío, te lo demuestro con el título del espectáculo en cartel: no sería lo mismo que hubiese sido Busco a la mujer de mi vida, esposa ya tuve. No es gracioso, suena a `uso y tiro`, es hiper machista. En cambio, a la inversa tiene humor y encierra una guiñada liberadora".
Tulipano no cree que exista un patrón que identifique a la mujer uruguaya sola después de los 30 o 40, pero sí tiene claro lo que busca de un hombre: "Tanto hombres como mujeres creemos saber lo que queremos, pero no tenemos la menor idea. ¿Si existe el hombre de la vida para una mujer? Creo que existe uno para cada etapa de la vida, a veces es el mismo y a veces hay que saber cuándo se debe salir a buscar el que corresponde a la nueva etapa".