Los artistas

EN 1989, alguien le preguntó a la brillante pareja artística Cage-Cunningham cómo definiría su relación. John Cage sentenció la indiscreción con una contundente frase: "Yo cocino y él lava los platos". Era la sutil forma que los artistas habían elegido para hacer pública la relación profesional y sentimental que mantenían desde hacía más de 45 años.

Recordando la frase de Cage del 89, Cunningham reveló en una entrevista para The Guardian -concedida en 1997- la intensidad de su relación con Cage: "Tengo dos gatos y ahora que John ha muerto me toca preparar la comida".

Merce Cunningham, bailarín y coreógrafo estadounidense, conoció a Cage en Black Mountain College en los años cuarenta. Desde 1944, año en que Cunningham presentó su primer concierto como solista en Nueva York y tras la fundación de la compañía de danza, los dos artistas trabajaron juntos hasta la muerte de Cage. La experimentación y la improvisación saltaron de las partituras indeterministas de éste a las coreografías de Cunningham. El bailarín buscó en su obra destacar la importancia del movimiento por sí mismo. La música, los decorados o la danza son elementos independientes de los espectáculos y sólo el azar puede hacer que coincidan armónicamente.

"El registro de la danza está determinado por el instrumento humano. Sólo tenemos dos manos y dos piernas, pero la capacidad de variación es infinita. No importa si se consigue o no, la capacidad de variación sigue estando ahí". Con esta frase del Libro del Tao se anunció, en la página web de Cunningham el pasado mes de julio, la muerte del coreógrafo.

Bajo el título "Jo cuino i ell renta els plats" ("Yo cocino y él lava los platos") Barcelona homenajeó a la pareja Cunningham-Cage en un programa conjunto de ocho instituciones culturales. La pintura, la danza y la música fueron las entradas que abrieron el apetito de la ciudad condal la semana antes a la apertura de la exposición "La anarquía del silencio. John Cage y el arte experimental". Y entre todos los platos del menú, el postre llegó de la mano de la Merce Cunningham Dance Company, que presentó especialmente un espectáculo llamado "Event", donde diferentes disciplinas artísticas (de autores como Antoni Tàpies o Eulàlia Valldosera) se combinaron en una colaboración que toma el concepto del azar como motor.

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