Elvio E. Gandolfo
FUE UNO DE LOS TANTOS nombres laterales de la literatura inglesa que Borges convirtió en clave de su obra también inclasificable: "A nadie debo tantas horas de felicidad personal", declaró en un prólogo donde expresa plenamente su admiración. El inglés Thomas de Quincey fue uno de ocho hermanos, quedó huérfano desde temprano, y llegó a tener ocho hijos él mismo. Para mantenerlos pronto estuvo entregando una corriente sin fin de textos a la prensa en desarrollo de aquel entonces (la primera mitad del siglo XIX). Los numerosos tomos de sus obras completas están integrados por decenas de artículos y ensayos.
Sus dos libros más famosos son Las confesiones de un fumador de opio inglés (o de "come-opio" inglés, según prefiere Jerónimo Ledesma, que prologa, anota y traduce este volumen) y Del asesinato considerado como una de las bellas artes. En Suspiria. De profundis puede encontrarse más de un eco de otro escritor lateral, esta vez francés, que Borges también admiraba: Marcel Schwob. Ambos emplearon una erudición al mismo tiempo frondosa y salvaje, y tenían un vínculo profundo con la melancolía.
Para este Bosquejo de infancia el traductor eligió una versión primera, seriada en periódico pero continua, sobre su división posterior dentro de un tomo biográfico de sus obras completas. Escrito treinta años después de sus Confesiones... narra primero la muerte de su padre, después la relación entre perturbadora y fascinada con un hermano mayor (cuyo "genio para el mal rayaba en la inspiración") y culmina con la imagen perturbadora y fascinada de dos mellizas idiotas, en cuyo drama ve reflejada parte de su propia experiencia. En cuanto al hermano mayor, con él emprende una guerra épica contra el personal de una fábrica, en un modo de relacionarse violento y tenso, de permanente agresión contra el propio de Quincey.
Ante el repetido ataque fraterno, plantea sus divergencias: "las críticas de mi hermano eran muy injustas; en verdad mi ojo estaba sobrenaturalmente dotado para detectar fallas de lenguaje, no por una pedante exigencia de vana precisión, sino, al contrario, por un deseo demasiado consciente de huir de los errores que el lenguaje no riguroso puede ocasionar". El dato apunta con nitidez un rasgo de estilo, que siguió aplicando en la madurez.
La vida de de Quincey fue compleja y difícil, siempre al borde de la bancarrota, y con el límite de entrega pendiendo sobre él todo el tiempo. Aquí narra su zona biográfica más dura, y logra ser a la vez adusto y expansivo, con un curioso desapego ante la desgracia y con un deseo fuerte de vivir, para poder seguir conociendo el mundo y su variedad. Autodefine además los límites de su propio carácter: "Poseo un atributo de severa justicia, (...) y uno tan raro que lo reclamo para mí con un espíritu de indignación misantrópica contra todos los innumerables desgraciados que carecen de él, y es éste: que nunca extraje, ni sufrí la tentación de extraer, motivos de desdén o desagrado de los defectos más llamativos de una persona".
Se puede comenzar la lectura de uno de sus textos atraído por el tema variado o erudito (la muerte de Kant, el opio, el arte de la conversación, la escasa difusión del alemán, el asesinato). Su tendencia o derecho a la digresión es explicada por él mismo: "En este punto (por qué exactamente en este punto es un capricho de la naturaleza que sólo a ella le corresponde explicar) hago una pausa y debo hacerla para satisfacer mi instinto de vagabundeo. Es una necesidad que afecta cíclicamente mi sistema, como la migración a las golondrinas o el recambio de plumas a todas las aves". En el proceso de la lectura van apareciendo como cimientos tanto el plano ético como el estético, ambos definidos y leves a la vez, y que lo vuelven inolvidable. La edición está profusa y útilmente anotada por Jerónimo Ledesma; un apéndice expone el catálogo de la biblioteca de Thomas Quincey (su padre), buen testimonio de los gustos y necesidades de una época.
BOSQUEJO DE INFANCIA, de Thomas de Quincey. Caja negra, Buenos Aires, 2006. Distribuye Ediciones del Puerto, 186 págs.