Ma. de los Ángeles González
PUBLICAR POESÍA puede considerarse, en cierta forma, un acto de impudicia. El discurso poético es más proclive a la identificación entre el yo que asume la palabra y el autor que firma la obra y penetra casi siempre en zonas donde la intimidad queda menos resguardada. Esa tendencia es marcada de un modo más evidente e incluso promovida, cuando la poesía adopta la modalidad confesional y no elude la exposición pública del yo autorial.
En Poesía Reunida, Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) afianza esa línea al optar por prologar el volumen, dando cuenta de su trayectoria vital, su formación, los premios que ha recibido y hasta indicando líneas de lectura. La autora reside en Barcelona desde 1972, cuando inició su exilio político. El conjunto de su obra permite reconocer tres etapas vinculadas a la geografía y los afectos que marcó el exilio: la producción uruguaya; un segundo momento, cuando el tema del exilio y el desarraigo es predominante y fuente de conflictos e incertidumbres, y una tercera ya definitivamente española.
El desarraigo nunca desaparece del todo, pero se va atenuando o se traslada al ámbito de la diferencia sexual o al puramente existencial, bajo el tópico de la extranjería del poeta en el mundo. Evohé (1971) es el primer y único libro de poesía que Peri Rossi publicó en Uruguay. Unitario y sólido, manifiesta una voz propia y ya consolidada, así como ofrece muchas claves que permanecerán. La edición montevideana se abría con dos acápites, uno de ellos de Safo: "Otra vez Eros que desata los miembros/ me tortura/ dulce y amargo/ monstruo invencible", que en la Poesía Reunida pasará a presidir Otra vez Eros (1994). El otro era de Jean Cocteau: "La poesía es imprescindible, pero me gustaría saber para qué".
Ahora la poeta confiesa haberse mantenido fiel a las dos líneas sugeridas en esas citas: "la exaltación erótica y la ironía distanciadora". Evohé juega con esos dos polos a partir de la asociación mujer-palabra y acto amoroso-escritura. Aunque predomina la distancia propiciada por los juegos del lenguaje, asoma la sexualidad explícita cuando no transgresora que caracterizará otras etapas, especialmente en el uso de imágenes sacras para referir la sexualidad.
En Descripción de un naufragio (1975), la palabra se vuelve elusiva y hasta simbólica: viaje, navío, alta mar, adquieren sentidos polivalentes, que deben mucho a las circunstancias políticas, denuncian el extravío de la emigración forzada, pero a la vez trascienden esas coordenadas y se hacen metáfora de la existencia. Diáspora (1976), en cambio, aborda una poesía decididamente amorosa: los paisajes cambiantes -Cadaqués, Londres o París-, la lejanía de Montevideo, son el marco para expresar la seducción, el cortejo, las esperanzas y los desengaños del amor.
Estado de exilio (1973-2003) se concentra en el exilio como experiencia colectiva, las pérdidas ya definitivas, a medida que el vocabulario se aleja de rioplatenismos. Se construye el exilio como una categoría en la cual instalarse ("Para recordar/ tuve que partir/ y soñar con el regreso/ -como Ulises-/ sin regresar jamás./ Ítaca existe/ a condición de no recuperarla") y definirse. Montevideo pasa a ocupar un lugar fantasmático a la vez que protector ("Nací en una ciudad triste/ suspendida en el tiempo/ como un sueño inacabado/ que se repite siempre"). En los libros posteriores, aunque abundan en citas culturales, el lenguaje se hace directo y referencial, el poema a menudo narrativo, aumentan los coloquialismos y la reivindicación del universo cotidiano. El carácter lésbico de la pasión amorosa es asumido de modo gradual en el discurso de Peri Rossi. En buena parte de la obra el yo adopta el género masculino y la mujer amada es pasiva, desdeñosa, tanto inalcanzable como degradada, conforme a la más pura tradición de la poesía masculina occidental. Es en Estrategias del deseo (2004) donde se alcanza en forma más radical un lenguaje femenino para expresar formas heterodoxas del amor y el deseo.
POESÍA REUNIDA, de Cristina Peri Rossi. Lumen, Barcelona, 2005. Distribuye Sudamericana. 862 págs.