Murallas, intelectuales y relojes

2008-08-01 00:00:00 306x422

W. H. Auden

Nota sobre los intelectuales

PARA EL HOMBRE de la calle, que es, por cierto,

Un agudo observador de las cosas

"Intelectual" sugiere, de un modo directo

Un hombre que es infiel a su esposa. Blues de la muralla adriana

UN VIENTO de tormenta sopla sobre el rastrojo,

Tengo frío en mi nariz, y en mi túnica piojos.

Viene la lluvia repicando del alto cielo inglés,

Soy soldado de este muro, y no sé por qué.

La neblina lo está cubriendo todo,

Mi chica está en Tungria, yo duermo solo.

Aulus es un tipo que le arrastra el ala,

No me gusta su estilo, no me gusta su cara.

Piso es un cristiano, lo jugué, lo perdí:

Yo quiero a mi chica, y también me quiere a mí.

Cuando tenga un solo ojo y sea un veterano

No haré más que mirar el cielo del verano. Paren los relojes...

Paren los relojes, descuelguen el teléfono,

dénle al perro un buen hueso para que no ladre;

acallen los pianos, suene sordo el tambor,

levanten el cajón y el cortejo, que avance.

Que los aeroplanos den vueltas gimiendo

y garabateen en el cielo: "Él ha muerto";

a cada paloma pública cuélguenle un crespón,

y la policía, que dirija el tráfico

usando guantes negros de algodón.

Él era mi Sur, mi Norte, mi Este y mi Oeste era,

mi semana laboral y mi descanso del domingo,

mi charla, mi canto, mi alta noche y mi mediodía.

Pensé que el amor por siempre duraría:

estaba en un error.

Ya no hacen falta estrellas, sáquenlas a todas;

desmantelen el sol y la luna sea guardada;

desagoten el mar y acaben con el bosque;

nada de todo eso sirve ya para nada. Salta antes de pensar

No ha de caer la noción de peligro en el olvido:

No importa cuán suave te hubiera parecido

El camino es ciertamente corto y vertical;

Si lo prefieres pienso, igual has de saltar.

Los eficaces se vuelven cursis al soñar

Y olvidan lo que un tonto sabría recordar;

Es el miedo, más que el buen sentido,

lo que tan velozmente cae en el olvido.

Las ocupaciones que agitan al gentío,

La imprecisión, la cerveza, el polvo, el ruido,

Cada año inspiran broman de sutileza impar:

Ríete si quieres, igual has de saltar.

La ropa cuyo uso se aconseja

No será barata ni tendrá el menor sentido

En tanto consintamos ser ovejas

Que nunca mencionan al desaparecido.

Por las buenas maneras puedes tomar partido

Pero alegrarse cuando todos han partido

Es incluso más difícil que llorar:

Nadie está mirando, e igual has de saltar.

Mide cien brazas la profunda soledad

Que sostiene nuestra cama, querido:

Yo te amo pero debes saltar,

Y la seguridad que soñamos debe pasar al olvido.

(Traducción de M. Rosenberg y D. Samoilovich.)

El autor

WYSTAN HUGH AUDEN nació en York, Inglaterra, en 1907 y murió en Viena en 1973. Es una de las voces fundamentales de la poesía en inglés del siglo XX. Vivió un extenso período en Estados Unidos. Entre los poemas de esta página, "Paren los relojes..." le daba un toque especial a la comedia tragicómica Cuatro bodas y un funeral (1994), recitado por el actor John Hannah. Los poemas fueron publicados en Diario de poesía. Un texto sobre la vida y la obra de Auden es la tapa de este número.

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