Nâzim Hikmet
El gigante de ojos azules
UN GIGANTE de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
cuyo sueño era una casita
pequeña, como para ella,
que tuviera al frente un jardín
con temblorosas madreselvas.
El gigante amaba en gigante.
Su mano, a grandes obras hecha,
mal podía construir los muros
ni usar el timbre de la puerta
de una casita con jardín
de temblorosas madreselvas.
El gigante de ojos azules
amaba a esa mujer pequeña
que pronto se cansó, mimosa,
de tan desmesurada empresa
que no concluía en un jardín
con temblorosas madreselvas.
Adiós, ojos azules, dijo.
Y, con graciosa voltereta,
del brazo de un enano rico
penetró en la casa pequeña
que tenía al frente un jardín
con temblorosas madreselvas.
El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben ni siquiera muertos
en esas casas de muñeca
que al frente tienen un jardín
con temblorosas madreselvas.
(1934) Canciones
LAS canciones del hombre son más
/hermosas que él,
más llenas de esperanza,
más tristes,
más durables.
Más que a los hombres, amo sus
/canciones.
Sin los hombres he podido vivir,
nunca sin las canciones.
Me ha ocurrido llegar a serle infiel
a mi amada,
jamás a las canciones que canté para ella.
Jamás me han engañado las canciones.
En la lengua que fuesen,
siempre he entendido todas las
/canciones.
En este mundo, nada
de lo que yo he bebido
y he comido,
de todos los países donde anduve,
de todo cuanto vi y oí
de todo lo que pude palpar
y comprender,
nada, nada
me hizo tan feliz, nunca,
cual las canciones... Concierto en Re menor Número 1 de Juan Sebastián Bach
EN LA mañana de otoño en la viña
fila por fila, cepa por cepa, las cepas
/se repiten
y los racimos sobre las cepas
y los granos en los racimos
y la luz sobre los granos.
Por la noche en la casa muy grande y
/muy blanca
una luz en cada una
las ventanas se repiten.
Todas las lluvias que caen se repiten
sobre el suelo, sobre el árbol, sobre el mar,
sobre mi mano, mi rostro, mis ojos,
y en las gotas que se aplastan contra el
/vidrio.
Renovación de mis días
parecidos los unos a los otros
diferentes los unos de los otros.
Repetición de las mallas en el tejido de
/punto
repetición en el cielo estrellado
y en todos los idiomas repetición de
/ los "te amo"
y en cada una de las hojas renovación /del árbol
y en cada lecho de muerte de la vida
/demasiado breve.
Repetición de la nieve que cae
de la nieve que cae lentamente
de la nieve que cae en gruesos copos
de la nieve que humea como niebla
que se dispersa
que me cierra el camino.
Los niños juegan en el patio
en el patio juegan los niños
una vieja pasa por la calle
por la calle pasa una vieja
pasa una vieja por la calle.
Por la noche en la casa muy grande y
/muy blanca
una luz en cada una
las ventanas se repiten.
Sobre los racimos, repetición de los granos
sobre los granos, la luz
Marchar hacia el bien y lo justo,
combatir por el bien, el derecho, lo justo,
conquistar el bien, lo justo, lo
/verdadero.
Las lágrimas mudas y tu sonrisa, oh
/mi amor,
tus sollozos, tus carcajadas, oh
/mi amor,
la repetición de tus carcajadas de
/blancos dientes
resplandecientes.
En la mañana de otoño en la viña
fila por fila, nudo por nudo, las cepas /se repiten,
sobre las cepas, los racimos,
sobre los racimos, los granos,
sobre los granos, la luz,
en la luz, mi corazón.
El milagro de la renovación, mi amor,
es la no repetición de la repetición.
23-2-1958
Paco Laurenzo
El autor
NÂZIM HIKMET nació en Salónica en 1902 (hoy ciudad griega) y murió en Moscú en 1963. En 1938 fue condenado en su país (Turquía) a 28 años y 4 meses de prisión, acusado de "incitar a la rebelión" a los estudiantes de las academias militares. En 1946 fuentes de la Unesco y comités de escritores de todo el mundo reclamaron por su vida. En 1950 fue amnistiado. En 1951 escapó definitivamente a la URSS, donde no tuvo tampoco un exilio plácido. Era un rebelde, satírico con la burocracia y enemigo del dogmatismo. Escribió 20 libros de poemas, 14 de teatro y 5 de narrativa, además de cuentos infantiles y artículos de prensa. Las traducciones dejan por el camino elementos fónicos y rítmicos que Hikmet trabajó con esmero. Pero permiten entrever aspectos conceptuales, conmovedores, casi whitmanianos. Los poemas de esta página fueron extraídos de una antología publicada en 1983 por el Centro Editor de América Latina, en Buenos Aires, bajo la dirección de Jorge Lafforgue.