MARIO TRAJTENBERG
MARCEL Bénabou (1939), autor de un libro titulado Por qué no he escrito ninguno de mis libros (Pourquoi je n´ai écrit aucun de mes livres, París, 1986), es maestro en los juegos del lenguaje tal como los practica el grupo francés del que es secretario "definitivamente provisorio", el Taller de Literatura Potencial (Ouvroir de Littérature Potentielle - OuLiPo).
El grupo se reúne todas las semanas, y una vez por mes también en público, dando lectura a los textos que resultan de un arduo manejo del idioma que consiste en suprimir letras o imponer una cantidad de otras obligaciones formales. Una limitación que se supone realza la libertad del escritor o que, como la estructura severa del soneto, lo ayuda a producir breves obras de arte. Italo Calvino, Raymond Queneau (uno de los fundadores) y Georges Perec han sido miembros del OuLiPo, al cual sólo se entra por invitación.
Bénabou estuvo en Montevideo hacia fines de agosto de 2007 y dirigió talleres de expresión literaria que se proponían explicar y aplicar las limitaciones verbales practicadas por el grupo. El motor inicial de esta idea fue una rebelión juguetona contra los modelos "materialistas y literales" que imperaron durante mucho tiempo en la literatura francesa, léase entre otros el "compromiso" político de Sartre o Simone de Beauvoir. "Apreciamos mucho todo lo que sale de lo ordinario, la apertura hacia otra cosa, salir del positivismo. Nuestra idea central es la exploración. Esto lo logramos por medio de la importación de estructuras matemáticas, y también lingüísticas. El grupo cuenta actualmente con varios matemáticos y uno de sus fundadores, Francois Le Lionnais (1901-1984) era hombre de ciencia y autor de obras fundamentales sobre la historia de las matemáticas".
DEL MARXISMO A LA CÁBALA. Podrían darse muchos ejemplos de los corsés formales que se autoimpone el Oulipo, cuyos miembros se definen a sí mismos como "ratas empeñadas en construir el laberinto del que quieren salir". Para dar nada más que un par de ilustraciones, Georges Perec, que ingresó al grupo en 1967, dos años antes que Bénabou, escribió una novela de más de 300 páginas, El secuestro (La disparition), donde no se usa ni una sola vez la "e", que es la vocal más frecuente en el idioma francés. Raymond Queneau inventó un procedimiento que dio el título a su libro Cent mille milliards de poèmes y permite a cualquiera componer esa cantidad astronómica de poemas.
"Se empieza con diez sonetos, cada uno de catorce versos. Para componer otro, alcanza con hacer seguir cualquier primer verso de ellos (10 posibilidades) por cualquier segundo verso (100 posibilidades), luego cualquier tercer verso y así sucesivamente. Al llegar al verso número 14 se ha escrito un soneto con rimas y estructura sintáctica válidas entre los 100::000.000:000.000 posibles."
Bénabou y su grupo reconocen obviamente un predecesor en Jorge Luis Borges, por su "gusto de la erudición imaginaria. Y también por la importancia que otorga al libro, a la biblioteca". Bénabou sabe de su interés por el ocultismo expresado en la Cábala y la idea de que cada palabra tiene un peso numérico. "Aunque no se destacó por juegos con la lengua, lo apreciamos por salirse de lo ordinario, del positivismo chato. También sentíamos gran amistad por alguien como Julio Cortázar ".
Una amistad determinante en la vida de Bénabou fue la de Georges Perec (1936-1982), con quien había formulado en los años 60 el proyecto de una revista de estética marxista en el que también participó Régis Debray. "Pero no se trataba de la estética del comunismo de aquella época, de carácter staliniano, sino de las ideas de Georg Lukács". Entre ambos amigos, a la busca de antecesores y de "plagios por anticipación", desembocaron en Mallarmé, de allí en Raymond Roussel, Michel Leiris y Queneau. Fue la revelación de una meta largamente acariciada.
UNA HISTORIA CONTRA LA CORRIENTE. Bénabou tiene dos vertientes en su actividad, que parecen casi incompatibles. Hace cinco años se jubiló como profesor de historia, y su ingreso a los estantes académicos se produjo con un libro sobre "la resistencia africana a la romanización" (1976). Cuando habló del proyecto a su "patrón", Pierre Grimal, éste le dijo riendo "Mon cher, usted quiere darles antepasados al FLN!" Y aunque era una boutade entre profesores, lo cierto es que, en plena guerra de Argelia, el proyecto evidenciaba lejanamente un parentesco entre la oposición nacionalista al colonialismo francés y las dificultades que tuvo el Imperio Romano para avasallar y aplanar las culturas nativas.
Tanto el tema magrebí como la vocación literaria pueden rastrearse en los orígenes de Marcel Bénabou. "Nacido en Marruecos, me interesé desde niño por los idiomas que oía -el francés, un poco de árabe y de hebreo- y por los juegos lingüísticos que se volvían posibles en la traducción mutua. A los 9 o 10 años, un verano, mi hermana me propuso un juego nuevo: la gramática latina. Aprendí ese verano las declinaciones y las conjugaciones; tenía buena memoria. De ahí en adelante saqué notas muy altas en latín, hasta que entré a la "École Normale" y después di un concurso de profesorado, pero vacilé en la elección de una carrera. Me di cuenta de que como mi caso no había otro: por un lado estaba sumido en un ambiente marroquí, y por otro en una cultura hiperclásica. Tenía una mirada doble sobre la sociedad contemporánea, y me propuse echar esa mirada sobre el África antigua, sobre el proceso que llevó del fenicio al "púnico" cartaginés. Así es como inventé el tema de la resistencia africana a la romanización". Un tema heterodoxo, que le valió y le sigue valiendo ataques. "Es que los historiadores siempre toman partido por Roma, ven todo desde el punto de vista romano. Yo en cambio adopté el punto de vista de los vencidos. Por lo tanto, me volví un poco sospechoso".
Pero lo que él quería era hacer historia. "No es una elección casual. Vengo de una antigua familia judeo-marroquí, de cultura totalmente francesa. Yo no estaba completamente asimilado a la sociedad colonial. También veía a la sociedad colonizada. Estaba de los dos lados y me dije que había que aprovecharlo. La descolonización estaba en marcha. El poder francés directo en Marruecos terminó en 1956. Era un protectorado. Había en ese momento un millón de franceses en Argelia, y sólo 200.000 en Marruecos."
Bénabou quedó instalado en el mundo académico con su tema "heterodoxo". No recuerda su paso por la universidad como algo muy positivo. "Lamento no tener más estudiantes de doctorado. Pero no lamento haberme alejado de los estudiantes jóvenes, porque hay un abismo frente a una parte de los jóvenes que no se interesan en absoluto por la cultura clásica. Yo enseñaba historia de Roma, y tenía la sensación de que muchos estudiantes de segundo y tercer año asistían a los cursos porque eran obligatorios y ni siquiera comprendían lo que yo decía.".
ANTICIPACIONES. A Bénabou le gusta hablar de oulipianos por anticipación. Parece que también existieron en el mundo grecorromano. "Ennio, por ejemplo, escribió poemas para tartamudos. Ovidio y la cuarta égloga de Virgilio tienen claves numéricas. Hubo intentos de reescribir el Evangelio solamente empleando versos de Virgilio: los llamados `centones`".
El palíndromo, o texto capicúa, que puede leerse en los dos sentidos, y del cual Georges Perec compuso un fastuoso ejemplo de 5.000 caracteres, se cultivaba también en Grecia, porque Marcial se queja de no poder escribir esas difficiles nugae (difíciles fruslerías) como Sotades, cosa que seguramente le interesaba porque esta inversión del texto puede leerse con un sentido sexual.
La palabra clave en los métodos del OuLiPo es contrainte, que puede traducirse diversamente como cohibición, constreñimiento, inhibición, obligación estricta. Estas limitaciones, lejos de paralizar la creación literaria que permanece como objetivo último, revelan perspectivas insospechadas. Por ejemplo el procedimiento "definicional" que consiste en reemplazar cada palabra de un verso por su definición según el diccionario, repitiéndose la operación con las palabras así obtenidas. Una variante es "S+n", en la cual cada sustantivo se reemplaza por otro que aparece n definiciones más lejos. Tomando como base S+7, un conocido poema de Bécquer se transfigura así: Volverán las oscuras golosinas / en tu baldaquín sus nietos a colgar, / y otra vez con la alabanza a su cristaloide / jugando llamarán…
Como dijo Raymond Queneau: "Ya que no hay esperanza de resucitar la traducción al latín, maravilloso ejercicio que echaba un puente entre la composición francesa y el problema de geometría, quizá esa función podrían desempeñarla los trabajos oulipianos de literatura potencial". Procedimientos lúdicos, irónicos, pero también productivos. Y, a la vista de Bénabou, generadores de armonía y buen humor.