ÁLVARO CASAL
FUE POETA, periodista, dramaturgo, novelista, político, mujeriego y aventurero. Se hacía llamar Gabriele d´Annunzio. Hace setenta años, en su casa de Gardone, sufrió una hemorragia cerebral y murió el 1º de marzo de 1938.
En realidad, cuando nació, el 12 de marzo de 1863 en Pescara (Abruzzos), su nombre era Gaetano Rapagnetta. Pero luego recorrió un largo camino. Algo muy comentado en su época y hoy no muy recordado.
En el año de la muerte de d´Annunzio, el escritor inglés E. M. Forster evocó que alguna vez había sido comparado con Lord Byron. Dijo: "su poesía es más poética que la de Byron, su heroísmo más histriónico y su falta de honorabilidad no una peculiaridad aristocrática sino algo innato…Y no tiene sentido del humor".
Gabriele d´Annunzio logró éxitos literarios muy tempranamente. A los 16 años concretó un pequeño libro de versos titulado Primo Vere. Antes de los 20 publicaba artículos y críticas, así como los libros Canto novo (poesía), Terra vergine (cuentos cortos) y L´intermezzo di rime (en un estilo característico, que sería el que predominaría en sus escritos siguientes).
Ese estilo y también los contenidos, empezaron a causar incomodidad. Algunos críticos que lo habían aclamado como niño prodigio, lo rechazaron argumentando que era un pervertidor de la moral pública. La primera novela, Il piacere llegó en 1889 y fue seguida por otras dos que, para decirlo eufemísticamente, causaron profunda impresión.
TIEMPO DE AMAR. No le faltaba tiempo para otras actividades. Su matrimonio de 1883 produjo tres hijos pero naufragó en 1891. Entonces comenzó una agitada vida romántica. Tuvo un notorio affaire con la actriz Eleonora Duse, quien ocupó roles principales en obras de teatro de su amante tales como La cittamorta (1898) y Francesca da Rimini (1901). Hasta que la relación colapsó en 1910.
Hubo otros romances de diversa duración. Entretanto, d´Annunzio había ingresado a la política. En 1897 entró en la Cámara de Diputados como independiente, oscilando de un extremo al otro del espectro político.
En 1910 tuvo que escapar de sus acreedores y se refugió en Francia. Allí colaboró con el compositor Claude Debussy en una obra musical titulada El martirio de San Sebastián (1911). Esta creación no tuvo mucho éxito en ese momento pero fue readaptada varias veces en años posteriores. A través de la historia de su escritura, se puede vislumbrar el mundo interior de d´Annunzio: Signor Antongini, colaborador suyo de los tiempos en que escribía esa obra, reveló que la misma estuvo inspirada no por misticismo religioso, sino por las piernas de Ida Rubinstein. D´Annunzio la vio bailar y exclamó: "Aquí están las piernas de San Sebastián, las que estuve buscando en vano todos estos años". Adicionalmente, concretó una relación amorosa con la bailarina.
Luego del comienzo de la Primera Guerra Mundial, Gabriele d´Annunzio volvió a Italia y empezó a discursear a favor de la entrada de su país en el conflicto. Pedía que Italia se plegara al bando de los aliados, lo que se concretó. Se convirtió en audaz piloto de combate en la primera gran conflagración que vio el uso de aviones como arma. En un accidente aéreo perdió la visión de un ojo. En 1918, al frente del escuadrón "La Serenísima", materializó un raid que concitó la atención mundial no sólo porque cubrió 700 millas, sino porque los aeroplanos lograron bombardear Viena. No con explosivos ni otros elementos homicidas, sino sencillamente con folletos de propaganda.
LA DICTADURA DE FIUME. Terminada aquella guerra, d´Annunzio se enfureció cuando en la Conferencia de Paz de París propusieron que Italia entregara la ciudad de Fiume (hoy Rijeka, en Croacia). Tanto que el 12 de setiembre de 1919 tomó la ciudad, al frente de 2000 tropas irregulares nacionalistas, que lograron el retiro de las fuerzas de ocupación estadounidenses, británicas y francesas. Pero no consiguieron que Italia anexara Fiume. Al contrario: Italia inició un bloqueo, reclamando que se rindieran, mientras d´Annunzio declaraba la ciudad independiente, con una Constitución corporativista que aunque curiosamente declaraba que la música era el fundamento del Estado, también echaba las bases de la futura forma fascista de gobierno: d´Annunzio asumió el papel de "Duce".
No concitó mayor apoyo y después que el "Duce" d´Annunzio decidió declararle la guerra a Italia, la flota de este país lo bombardeó y él se rindió en diciembre de 1920.
Luego del incidente de Fiume, d´Annunzio se retiró a su residencia del Lago di Garda, donde siguió seduciendo mujeres. Una de ellas, Madame de B… recordó así su primera y última visita a esa residencia: "En el pilar de la izquierda leí: Cuidado con el perro, y en el de la derecha: Cuidado con el dueño". Las rodillas de la dama temblaron, ella hizo sonar la campanilla, fue admitida en la mansión, sintió un fuerte olor a incienso y no muchos minutos después, había sido seducida. Algunos minutos más y se iba en un carruaje repleto de rosas. Años después, un amigo le habló de ella al poeta y él sólo comentó: "¿Madame de B…? Creo que la recuerdo vagamente. Ella fue de los tiempos de La figlia di Jorio".
Da la impresión que fue la estructura de la dictadura de Fiume lo que el líder fascista Benito Mussolini imitó: le interesaban los métodos de Gabriele d´Annunzio en ese gobierno y la economía del Estado corporativo. También el saludo, que se haría característico de los fascistas, con la mano levantada, las camisas negras de sus seguidores y las actitudes brutales frente a la disidencia. Por ejemplo, se dice que d´Annunzio empezó la repugnante práctica, luego adoptada por los "camisas negras" de Benito Mussolini, de forzar a los opositores a beber grandes cantidades de aceite castor para humillarlos, incapacitarlos y hasta eventualmente matarlos.
LO QUE NO FUE. D´Annunzio pudo haber sido el líder del fascismo italiano. Italo Balbo propuso que así fuera, pero el poeta vacilaba entre los extremos políticos y ni siquiera participó en la famosa "Marcha sobre Roma". Es que d´Annunzio y Alceste De Ambris (quien había redactado la Constitución de Fiume) no querían tener una intervención activa en el nuevo movimiento y cuando los fascistas les propusieron que se presentaran a la elección del 15 de mayo de 1921, ambos se negaron. Poco después, d´Annunzio quedó gravemente herido, al caer de una ventana el 13 de agosto del mismo año. Hay quienes dicen que el episodio fue un intento de asesinato debido a su popularidad. La cuestión es que después de este incidente se retiró de la vida pública y Mussolini empezó a pasarle dinero como un aparente soborno para que no volviese a la política. El Duce decía: "Cuando uno tiene un diente cariado, hay dos posibilidades. O bien uno se lo hace extraer o bien lo llena con oro. Con d`Annunzio elegí lo segundo" .
A pesar de todo, d´Annunzio quiso seguir interviniendo en política. Si bien en 1924 fue nombrado Príncipe de Monte Nevoso y en 1937 presidente de la Real Academia Italiana, no ocultaba sus opiniones. En 1933 le escribió a Mussolini tratando de convencerlo de que no entrara en el pacto del "Eje" con Hitler. En 1934 trató de alterar la relación de Hitler con Mussolini, escribiendo un panfleto satírico acerca del gobernante alemán. En setiembre de 1937 se reunió con Mussolini en la estación de trenes de Verona y procuró hacerlo dejar la alianza con la Alemania nazi.
Estas actividades continuaron casi hasta su muerte, la cual le evitó ser testigo de la Segunda Guerra Mundial y la caída del detestable régimen que lo mimó.
Hoy, en su antigua villa de Gardone, sobre la orilla sudoeste del Lago di Garda, existe un museo donde se puede ver toda clase de recuerdos, incluyendo el avión con el que sobrevoló Viena. Su casa natal en Pescara también está abierta al público como museo.