ENRIQUE HETZEL
EN 1985 James M. Doran escribió un libro de 481 páginas titulado Erroll Garner: The Most Happy Piano. El rótulo también es feliz: cada interpretación de este gran pianista, a lo largo de cuatro décadas, fue la demostración del placer de tocar y de transmitir la alegría del arte de combinar los sonidos. Su vida fue un ejemplo de bonhomía, un transcurrir sin sobresaltos ni angustias, sin complicaciones con empresarios o productores discográficos, ni tribulaciones económicas, ni adicción a drogas o alcoholismo. No es casual que haya sido uno de los músicos más populares del siglo pasado.
Garner es el jazzista más natural de toda la historia. Nunca aprendió a leer música. Sin embargo es autor de muchas composiciones. Simplemente grababa sus ejecuciones al piano y otros colegas transcribían lo tocado a las partituras. Fue un niño prodigio que practicó en forma autodidacta y que poseía un oído portentoso que le permitió absorber los distintos estilos del jazz. Elaboró una modalidad de interpretación absolutamente personal que influyó en varios otros pianistas y que exhibía la independencia de sus dos manos, la izquierda proveyendo un sostén poderoso al estilo de una guitarra rítmica y la derecha improvisando ríos de acordes a contratiempo o líneas melódicas que atacaban el beat con sutiles retardos. Este método generó un swing irresistible, acentuado por el hecho de que Garner hacía sonar las teclas de un extremo a otro del piano con las dinámicas de una orquesta completa.
TOCANDO POR CUENTA PROPIA. Erroll Louis Garner nació en Pittsburgh, Pennsylvania, el 15 de junio de 1921, diez minutos después que su hermano mellizo Ernest. Ambos tenían ya tres hermanas y un hermano mayor, todos estudiantes de piano. Papá Garner era cantante en el coro de la iglesia de la ciudad y tocaba saxófono y guitarra en un conjunto de aficionados que a menudo se reunían en casa para los ensayos.
Cuando la casa quedaba en silencio, mamá Garner ponía en funcionamiento el gramófono y Erroll escuchaba embelesado los discos de los pianistas de la época (James P. Johnson, Jelly Roll Morton, Eubie Blake) y luego reproducía lo que había oído. A los cuatro años le pusieron una maestra que le enseñó utilizando libros de música. "Cuando terminamos el libro siete", recordó Garner, "la maestra dijo: volvamos a repasar el libro uno. Yo no pude recordar ciertos pasajes del mismo y ella se percató que todo me lo había aprendido de memoria y que no sabía leer dos notas seguidas. Se enojó muchísimo, claro".
Pero la familia dejó que el chico siguiera practicando por su cuenta, puesto que su talento era por demás evidente. A los diez años actuó en una emisora de radio y poco después fue aceptado en un club que no hizo problemas con su minoría de edad. En la escuela fue compañero de Dodo Marmarosa, Billy Strayhorn y Ahmad Jamal, tres pianistas que también tendrían su fama en el campo del jazz.
Entre 1937 y 1941 integró la banda del saxofonista Leroy Brown, quien recuerda que en varias ocasiones aparecieron Count Basie, Lionel Hampton y otros interesados en escuchar al intuitivo pianista.
NEW YORK, NEW YORK. En 1944 Garner se radicó en New York y trabajó en los clubes de la célebre calle 52. En el Three Deuces actuaba el trío de Art Tatum y una noche de invierno de 1945 el pianista cayó enfermo. El contrabajista Slam Stewart caminó los cien metros que lo llevaron hasta el club Tondelayo`s y convenció a Garner para que ocupara el puesto. El éxito fue tal que el nuevo trío siguió hasta fin de año, tocando muchas veces con músicos invitados como Dizzy Gillespie y Don Byas.
Fue la época en la que Garner inició su prolífica carrera de grabaciones. El mencionado libro de Doran publica más de 200 páginas con la discografía completa del pianista, incluyendo sesiones en estudios, conciertos, actuaciones radiales y cintas fonomagnéticas privadas.
Cinco CDs editados por la empresa Classics comprenden las grabaciones hechas por Garner entre noviembre de 1944 y febrero de 1946. Allí se incluyen sus primeras versiones registradas en el apartamento de Timme Rosenkrantz y el exitoso "Laura", grabado para el sello Savoy en setiembre de 1945, que vendió más de medio millón de copias y fue el disco que lo catapultó a la fama.
CALIFORNIA HERE I COME. Contratado por las fonográficas Mercury y RCA, Garner se trasladó a la costa Oeste de Estados Unidos. En Los Ángeles, Hollywood y Pasadena estuvo grabando desde febrero de 1946 hasta abril de 1948, en solos de piano o acompañado por figuras de la talla de Howard McGhee, Vic Dickenson, Benny Carter, Wardell Gray y Red Callender.
En febrero de 1947 tuvo lugar la célebre sesión dirigida por Charlie Parker para el sello Dial. Dos de los espléndidos temas interpretados fueron "Cool Blues" y "Bird`s Nest", originalmente atribuidos a Parker. Muchos años más tarde se corrió la voz que ésas eran obras que Garner había compuesto para ayudar al saxofonista, que estaba recuperándose después de haber sido sometido a un tratamiento contra la drogadicción.
Después de una aparición en el Paris Jazz Festival de mayo de 1948, el pianista volvió a California y se dedicó exclusivamente a la formación piano-contrabajo-batería. Con John Simmons como su contrabajista preferido, se alternaron en la batería Alvin Stoller, Doc West, Chuck Thompson y Shadow Wilson, con quienes realizó varias sesiones de grabación hasta 1950. De ellas surgieron éxitos como "I cover the waterfront", "Yesterdays", "September song", "Tenderly", "The man I love", "She`s funny that way", "On the sunny side of the street" y una larga serie de versiones imperecederas.
EN EL SELLO COLUMBIA. En junio de 1950 inició en New York sus grabaciones para la firma Columbia, lo cual significó para Garner un salto adelante en la consideración internacional, ya que había ingresado en una de las productoras discográficas más poderosas del mundo. Su creciente éxito se vio coronado con las colosales ventas de nuevas versiones como "How high the moon", "Lover", "Fine and dandy", "Summertime", "Oh, lady be good", "Easy to love", "Cheek to cheek" y "Sweet Sue, just you".
Hasta ahora su carrera había estado en manos de seis managers, sin que ninguno se destacara por un especial interés por el pianista. Pero desde esta época, Martha Glaser tomó ese trabajo y la vida de Garner se hizo más provechosa y cómoda hasta el fin de sus días. Reconocida como una empresaria honesta, activa y protectora de los derechos de sus artistas, Glaser se preocupó de buscar los mejores trabajos para su "protegido", consiguiendo actuaciones bien pagas en conciertos y giras en el exterior, con traslados, hoteles y estadías acordes con la importancia del músico.
En julio de 1954, durante un vuelo de San Francisco a Chicago, Garner compuso su más famoso tema, "Misty", que grabó el 27 de ese mes, acompañado por Wyatt Ruther (contrabajo) y Fats Heard (batería). Para el resto de su vida, el público de los conciertos le exigió ejecutar ese tema.
CONCIERTO JUNTO AL MAR. Al año siguiente Garner llegó a la cumbre de su popularidad. En Carmel, California, el 19 de setiembre, su trío actuó en un aclamado concierto que fue grabado por una estación de radio local. Martha Glaser escuchó la cinta y no quedó conforme con la fidelidad del audio. Sin embargo, el sobresaliente nivel musical la llevó a consultar a George Avakian, productor de Columbia. Éste logró mejorar la calidad técnica de la grabación y el LP fue finalmente editado con el nombre Concert By The Sea.
Se convirtió en uno de los álbumes más vendidos de la historia del jazz y aún hoy sigue reeditándose en CD.
Garner continuó con sus giras y grabó para otros sellos, como Paramount, Reprise, MGM, Mercury, Philips y London, pero su inveterada adicción al tabaco le produjo un enfisema del cual nunca se recobró. Murió de un ataque cardíaco, el 2 de enero de 1977, mientras lo llevaban a un hospital de Los Angeles.