Impresiones de un jurado

EL ESCRITOR mexicano Juan Villoro dijo durante la ceremonia de premiación que el trabajo había sido una experiencia "por momentos extenuante y complicada, pero que nos ha dejado el gusto de haber entrado en contacto con voces diferentes". Resultaba entonces tentador conversar con él sobre la experiencia y preguntarle que impresión sacó de lo que está pasando en la narrativa latinoamericana, luego de haber accedido a las obras del concurso:

-Primero que nada, hay que recordar que el premio se convocó con muy poca antelación. De modo que la mayoría de los que se presentaron, son personas que ya tenían una novela, porque había un plazo menor de tres meses y nadie escribe una novela en ese tiempo. Esto nos habla de que hay mucha gente escribiendo. Seguramente será distinto para la próxima edición, y habrá quien trabajará expresamente para el premio. Pero esto de ahora es interesante porque fue como un índice repentino de lo que se está escribiendo. Muy diversas poéticas, muy diversas realidades, y cinco jurados con gustos muy distintos reaccionando ante ellas. Finalmente se establecen consensos, pero yo creo que una de las cosas ricas de esta clase de premios es la variedad de las voces. Había novelas intimistas, novelas que jugaban con el melodrama y la cultura popular, novelas proféticas que planteaban un futuro imposible, novelas de deducción, como la que ganó finalmente. O sea que eran muy diversas. Y además, está la capacidad engañosa de la literatura, porque nosotros pensábamos que premiábamos a una mujer en el caso de la finalista, y resultó ser un hombre.

TRADICIONES Y RUPTURAS.

-¿Esa muestra permite pensar en obras que continúan alguna tradición latinoamericana o que implican rupturas?

-En algunos casos hay obras que tienen que ver con corrientes latinoamericanas, por ejemplo con Manuel Puig. Creo que Manuel Puig es un referente muy importante del cruce de lo culto y lo popular, del melodrama, el teatro de revista, con las emociones más sublimes. Hubo varios libros de ese registro. Luego hay una parte digamos posmoderna, beckettiana, de inmersión profunda en el individuo, de búsquedas y pérdidas de identidades, varias novelas. También me sorprendió un costado que yo llamaría profético, con la intención de rearmar el mundo y la forma de las cosas que vendrán, novelas que no son de ciencia ficción, pero sí de anticipación de un tiempo posible. Eso me pareció muy extraño porque no lo había yo previsto. Novelas como más allá del apocalipsis y de refundación de un mundo. Había dos con esas características. Y luego la ganadora que tiene algo de policial y de metaliteratura.

-Hay ahora en todo el mundo una cierta masificación de la escritura. ¿Crees que existen novelas que pueden perdurar?

-Eso es muy difícil decirlo, porque saber si una novela perdurará o no, es responsabilidad de la posteridad. Como decía Oscar Wilde "hasta ahora la posteridad no ha hecho nada por nosotros". A mí lo que me parece importante es que hay un montón de escritores trabajando para tratar de poner su obra en circulación, pero tenemos una grave crisis de lectores, especialmente en América Latina, y una grave crisis de circulación de los libros. No siempre un libro es noticia, si alguien mata a una persona se puede convertir en famoso, pero si uno escribe un gran libro puede pasar inadvertido. Cuántos casos hay de la literatura latinoamericana, por ejemplo el de Onetti, que fue un grandísimo escritor durante muchísimos años y no se le conocía. Y hoy en día yo desafío a que alguien en cualquier lugar de América Latina -no sé cómo está el caso de Uruguay- busque todas las obras de Onetti: no las consigue, y es para mí el mayor narrador de América Latina.

-Había una obra con el seudónimo Jeremías Petrus, un personaje de Onetti. ¿Hubo algo en el concurso que fuera en algún sentido afín a una literatura como la de Onetti?

-Bueno, es precisamente lo que yo te decía. En el concurso aparecieron obras en las que hay una búsqueda existencial. Hay un tema que me parece súper importante, es que un premio como este obviamente no puede garantizar la posteridad. No es un certificado de inmortalidad ni es la entrada en el mundo de los clásicos. Lo que sí representa es la oportunidad de que una obra circule como no suelen circular en América Latina. Y además tratando de establecer un compromiso con la búsqueda literaria, la complejidad de la escritura, la imaginación, el lenguaje. Por el momento estamos en el lanzamiento de una barca, qué tan lejos va a llegar y qué tanto va a durar ese viaje… ojalá sea como el de Ulises, que dure para siempre.

CONTAR HISTORIAS.

-En América Latina parece haber muchos buenos contadores de historias, en cambio menos creadores de estructuras complejas.

-Al margen de este concurso, yo creo que hay grandísimos escritores de búsqueda y de puesta en cuestión de la literatura, como el argentino Juan José Saer, que acaba de morir, también en Argentina Ricardo Piglia, Fernando Vallejo aquí en Colombia, Sergio Pitol en México. Son escritores eminentemente literarios, y es cierto, hay por otra parte una línea de contadores de historias, pero muchas veces se da un equilibrio en alguien que es un gran contador de historias y al mismo tiempo es capaz de crear una atmósfera y una espesura de lenguaje, como es el caso de Roberto Bolaño, que es un autor que se está leyendo mucho especialmente entre los jóvenes, lo que me da mucho gusto porque creo que es un escritor que dignifica la literatura.

-En la ceremonia dijiste que el premio fue muy discutido. ¿Podrías explicitar más esa discusión?

-No, yo creo que es parte de la ética del jurado, imagínate todas las cosas que discutimos. Y todos mis entusiasmos, arrebatos y discrepancias, sería grosero ventilarlas. Pero puedo decir que estoy contento: hay un elemento de psicodrama en todos los premios, donde tú proyectas lo que tú piensas, pero realmente el resultado final fue un resultado de consenso. Para mí en lo personal es muy importante discutir, argumentar, pero también tienes que reconocer muchas veces que los demás son mayoría. Y las discusiones se fueron resolviendo. Yo creo que este premio puede ayudar a descubrir autores: han ganado un argentino y un peruano, y entre los finalistas había autores de distintos países que habrá que tener en cuenta. R. P.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar