PABLO BRUERA
SI NUESTROS padres son quienes nos traen al mundo, Guillermo tiene muchos hijos en el mundo del arte. Me refiero a los muchos artistas que se formaron en su taller y también a todos a quienes enseñó a ver. Guillermo nos descubrió un mundo, un lenguaje que puede ser enseñado y aprendido.
Su maestría era generosa y humilde. Con enorme creatividad para inventar ejercicios y con pasión por investigar, utilizaba obras de arte de diferentes períodos y estilos, para mostrarnos el denominador común a todas ellas, el lenguaje. Nos daba con ello la oportunidad de crear con total libertad, sin imposición de estilo. Ello es fácil de verificar en un rápido repaso a los artistas que se formaron con él.
Su obra, rigurosa y humana se vio en parte opacada por su rol de maestro. Creo que era conciente de ello y que con gran generosidad asumió su maestría. De algún modo como los hijos son obra de los padres, todos somos un poco obra de Guillermo.