EL DELIRIO DE TURING, de Edmundo Paz Soldán. Alfaguara, Buenos Aires, 2005. Distribuye Santillana. 349 págs.
UN GRUPO de hackers bloquea la Cámara Negra, el servicio de inteligencia del gobierno boliviano, rémora de un pasado dictatorial. Liderados por un tal Kandinsky, los jóvenes piratas informáticos aplican al mundo de la realidad su experiencia conspirativa en universos virtuales. Organizados en la Resistencia, se convierten en un aliado inesperado para el movimiento cocalero y otros sectores sociales que luchan contra la privatización de empresas públicas y aspiran a derrocar al presidente Montenegro (Banzer). Los agentes de la Cámara Negra, expertos en descifrar códigos secretos, sucumben en la impotencia en tanto su fundador delira creyendo encarnar a famosos criptógrafos de todos los tiempos. El complejo panorama se desarrolla en la ciudad ficticia de Río Fugitivo e involucra a un juez que procura redimir sus culpas efectuando justicia por mano propia, un fanático suicida, una chica que dirige un sitio web y oscila entre uno y otro bando, residuos del nazismo, frustraciones matrimoniales, varios asesinatos y otros pormenores.
La novela funciona en una estructura binaria, centrada en bloques antagónicos pero con personajes que se entrecruzan de uno a otro, se descubren a sí mismos o huyen de sus pasados personales. Son repetidas las "vueltas de tuerca" en un paisaje inestable, donde nada es seguro o definitivo y donde el lector parece avanzar por un suelo resbaladizo, plagado de engaños y sorpresas. El claroscuro intenta abarcar todos los niveles combinando el ciberespacio del Playground con el mundo real de las manifestaciones populares violentamente reprimidas por el régimen. Uniendo el despliegue de la más avanzada tecnología con la exhibición del subdesarrollo tercermundista; el presente y el pasado de los personajes, la democracia y la dictadura, la CIA y los intereses nacionales, el lenguaje del criptoanálisis y el de la cibernética, los distintos abordajes narrativos, en un entramado barroco de numerosas ramificaciones. El sentido último apunta a un universo degradado donde ambos bandos se identifican y nada es rescatable: de un lado y del otro hay personajes que se utilizan o juegan a ser héroes impostándose dobles; son tan condenables las atrocidades que realiza el gobierno como los desmanes y martirologios que propicia la oposición.
El impacto de la informática en la realidad cotidiana es un tema poco explorado en la narrativa latinoamericana, que Paz Soldán sabe jerarquizar. No obstante, no deja de parecer extravagante la contribución de los hackers y su propagación de virus informáticos a la lucha del pueblo boliviano. El protagonismo adjudicado a estos jóvenes sitúa la novela en el campo de la fantasía política. Narrada a ritmo de intriga policial, el conjunto resulta excedido de ingredientes, forzado y artificial. Edmundo Paz Soldán (1967), boliviano residente en Estados Unidos, obtuvo con El delirio de Turing el V Premio Nacional de Novela 2002 en su país natal, lo que le valió una primera edición en junio de 2003.
A. A.