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MERIDIANO JUVENIL
Tres décadas en el aire

Leonardo Scampini

NO SON muchos los programas de radio capaces de estar presentes en varias etapas del país sin moverse del dial. Aquí está su disco (CX 20, Montecarlo) es un ejemplo de permanencia, sustentado de manera natural por la gran audiencia a la que va dirigida desde el primer día de emisión.

Bastante más difícil es explicar cómo consiguió mantenerse durante treinta años, un programa que bajo el nombre de Meridiano Juvenil (CX 26, Sodre), nació destinado a una minoría interesada en el rock de vanguardia de los primeros años setenta. Era la música que oían aquellos que la sociedad de entonces tildaba de peludos y sucios hippies, irradiada desde una emisora del Estado, y bajo una dictadura militar que combatía tales manifestaciones culturales.

Si sobrevivir a esa época fue un verdadero milagro, atravesar los últimos años del siglo veinte requirió de una buena dosis de vitalidad para interpretar los nuevos tiempos.

LAS MANOS DEL AZAR. El alumbramiento de Meridiano Juvenil no tuvo que ver con un proyecto específicamente pensado sino que fue fruto de la casualidad, tal y como lo recuerda José "Deco" Núñez, conductor del programa: "En el año 73 había en el Sodre, muchos vinilos que las compañías discográficas entregaban por ley, que nadie utilizaba y que tenían valor artístico, por lo cual, el jefe de programación de aquel momento decidió armar un espacio con esos materiales".

Hasta el mismo José Núñez fue colocado por la manipulación del azar, en el exacto lugar donde un nuevo programa hecho a su medida y carente de conducción, estaba esperándolo con los brazos abiertos.

Durante tres años y pico, Meridiano no tuvo un conductor específico —explica "Deco" Núñez—. La música venía seleccionada por los programadores y el locutor de turno en CX 26 era el encargado de anunciar los temas. Cuando entré a trabajar en CX 6, se dio la circunstancia de que entre el cuerpo de locutores, el único que sabía de rock and roll era yo, y en plena dictadura, a riesgo de alguna sanción —que de hecho las tuve— pedía al locutor de turno en CX 26, que me cubriera en CX 6 para poder ir a hacer Meridiano Juvenil.

Otra circunstancia donde la casualidad participó indirectamente, estuvo relacionada con el desconocimiento de las autoridades respecto a los contenidos musicales de la audición. Tal era la ignorancia, que en cierto momento "se puso un funcionario militar en la discoteca —cuenta "Deco" Núñez— para escuchar la música, traducir las letras y determinar qué tema se podía pasar y qué tema no". Y añade: "Afortunadamente esta persona no sabía mucho inglés y así llegó a prohibir algunas cosas de Yes que hablaban de mitología, y nos permitió pasar a Frank Zappa que era lo más boca sucia y transgresor de esos años".

Con todo, Meridiano llegó a estar tres meses suspendido por quejas al presidente del Consejo del Sodre, luego de los cuales el programa volvió al aire, en un regreso que podría estar vinculado a gestiones realizadas por algunos oyentes ante el Ministerio de Educación y Cultura.

AUDIENCIA. Para Angel Atienza (titular de Perro Andaluz Records) como para tantos oyentes anónimos de la década del setenta, "los contenidos musicales contraculturales de Meridiano Juvenil, estaban íntimamente ligados a la idea de resistencia dentro de un régimen oscurantista". Siendo así, que la dictadura militar no haya borrado de un plumazo ese espacio radial como lo había hecho con tantas otras manifestaciones culturales, sólo puede explicarse por inoperancia, o por la existencia de una audiencia comprobada, o por ambas cosas.

"No teníamos en aquellos años —relata "Deco" Núñez— mediciones de radioescuchas como las que se practican hoy, pero sí otras formas de tantear el panorama para tener alguna idea. Había un programa por ejemplo, que salía luego de Meridiano Juvenil llamado ‘Seleccionan nuestros oyentes’, dedicado a difundir durante dos horas la música pedida por la audiencia. Increíblemente, la gente solicitaba temas de Led Zeppelín, Deep Purple, Pink Floyd o Queen, una música que sólo pasaba Meridiano Juvenil".

Pero los años transcurrieron y aquella música de vanguardia pasó a ser buena música de retaguardia. El rock and roll comenzó a recorrer otros caminos igual que muchos de los oyentes de Meridiano.

"A principios de los setenta —cuenta el poeta Gustavo "Macachín" Wojciechowski — lo sintonizaba a diario. Luego me alejé del rock y me concentré en otras músicas, retomando su sintonía a fines de los ochentas’.

CAMBIO DE CLIMA. El punk rock estalló en 1977 pero para Meridiano Juvenil pasó desapercibido. "Yo me enteré del punk —cuenta Deco Núñez— allá por el 82 o el 83, cuando Jaime Roos me hizo escuchar a The Clash. Esa era una época en la que Meridiano Juvenil casi no tenía contacto con los músicos uruguayos que eran los que estaban realmente informados. Y la información tampoco corría: no existía Internet, y no había muchas revistas donde poder enterarse de la existencia y la importancia de ese movimiento.

Avanzados los ochentas Meridiano comenzó a renovarse casi obligadamente, porque si bien había dado a conocer los caminos innovadores del metal (Iron Maiden, AC/DC) y dedicó su tiempo al naciente new wave (Police, Blondie, etcétera), existía un montón de tendencias y agrupaciones con las que el programa estaba en deuda. Para saldarla en parte, se armaron ciclos de difusión de la música de esa década, conducidos por Raúl Forlán Lamarque y Guillermo Baltar, lo que en un Uruguay particularmente enfervorizado por una especie de destape rock post dictadura, atrajo una nueva audiencia al programa.

En los noventas y con la modernización incorporada como característica, Meridiano Juvenil conoció uno de sus momentos más creativos, incorporando el humor y una serie de ciclos a cargo de colaboradores como Ernesto Sclavo, Ramón Aloguín y Flavio Naftalina. La audición pasó de una a dos horas y los oyentes volvieron a renovarse. Para L. Mental —vocalista de la banda de rock Kato— que comenzó a escuchar Meridiano a mitad de los noventa, "una de las virtudes del programa fue mantener una oreja en el rock clásico y otra en el que está saliendo, con un criterio amplio".

PERFIL BAJO. A la hora de hablar del hito radial, todos citan a Meridiano Juvenil. Sin embargo detrás del encabezado y las virtudes del programa está José "Deco" Núñez y su nulo interés por la figuración y el autobombo. Desde la desobediencia a la norma cambiándose de emisora para poder conducir Meridiano, hasta los trazados senderos de renovación que justificaron la longevidad del programa y su institucionalización, hay un nombre y un apellido poniendo las ganas, la voz y la cabeza.

Los méritos del programa son los méritos de su conductor (al final oficializado como tal en el período democrático) y la condición de escuela permanente que casi unánimemente se le adjudica a Meridiano, tiene que ver no sólo cono los materiales difundidos sino con la erudición demostrada por José Núñez. Al respecto comenta L.Mental: "Cuando compusimos el tema ‘Más abajo’ pensamos en ponerle algún arreglo onda Beatles que al final se tradujo en un sonido como de cornetas audible en el estribillo de la canción. Resulta que luego, cuando le llevamos el demo para difusión, el Deco nos dijo: ‘che, esto me suena un poco Beatles’. Y como fue el único que se dio cuenta, me quedó la impresión de que el Deco sabe de lo que habla cuando habla de rock.

"Otro acierto de Deco Núñez —añade L.Mental— fue su apuesta por el rock que se hace en Uruguay: todas las bandas uruguayas han sido entrevistadas por el Deco. Y el público sabe que si quiere escuchar qué grupo under anda en la vuelta, puede escucharlo en Meridiano Juvenil, que pasa hasta demos truchos, lo que me parece un gran criterio". Cualquier nueva agrupación que trae un demo al programa tiene la difusión asegurada sin importar la calidad del producto. Es una manera de darle oportunidades a los más jóvenes para que sus materiales puedan conocerse. Una norma que además de cosechar los elogios de algunos, ha ocasionado alguna que otra contrariedad.

"En cierta ocasión —evoca "Deco" Núñez—, un músico importante se enojó porque yo lo había invitado al programa y como no soy de llevar agenda, ese mismo día venía otro grupo que no tenía ningún disco editado, y los entrevisté primero a ellos. Enojado me dijo: ’cómo vas a comparar, que yo tengo cuatro discos editados, y que esto y que el otro...’ Y en medio de una situación tensa donde pude haberme ligado una trompada, le dije: ’mirá nene, sabés una cosa, los grupos pasan, Meridiano queda".



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