Praga por tres

Gloria Salbarrey

LOS EJEMPLARES que se editan con el subtítulo de "Libro Tercero" pueden confundirse con una versión corregida y aumentada del título Nunca conocimos Praga publicado en 1986 y en 1997 con la aclaración "Transfiguraciones". Aún en ese caso ofrecerían un conjunto de cuentos logrados, disfrutables e interesantes.

Para el autor, que vive en Europa desde hace años, el proyecto de reescribir cada tanto los mismos cuentos primerizos entraña una "confrontación con el tiempo" y un ejercicio de coherencia. Al explorar cómo uno va mudando, pulsando viejas obsesiones, motivos, historias y personajes desde una escritura también renovada, repasa su horizonte personal. A la sombra de destinos fascinantes para él, Lautréamont, Torres García, Quiroga, entre otros, se aparta del país y reconstruye un Uruguay de ficción que expande la memoria abarcando historias de sus abuelos, de escritores, pintores, músicos, humoristas y ventrílocuos.

Para el lector cómplice del proyecto literario los tres libros se interrelacionan. La obra del 86, posterior al primer viaje a Barcelona de Mondragón, se aproxima a las crónicas de la dictadura por los tópicos: persecución, tortura, enfermedad, desaparición y luchas estudiantiles. Las rupturas, a veces duras y oscuras, entre la evocación realista y fantástica parecen responder al carácter pesadillesco del momento histórico. Ya están presentes temas que adquirirán mayor relieve en 1997: la memoria, el tiempo, la ciudad, la tensión entre arraigo y desarraigo, entre territorios vividos e imaginados en el cruce de la literatura y los dos continentes.

Entre el primer y segundo libro se observa un salto creativo. La lengua no sólo se vuelve desenfadada, como dice el autor, sino que adquiere soltura y flexibilidad para desarrollar imágenes antes constreñidas, para sugerir sentidos sin cancelar las ambigüedades saludables, para ajustar las partes y configurar un mundo, que si bien está anclado en la experiencia de la dictadura, revela su propio absurdo.

El Libro Tercero produce una impresión más importante en el conjunto que en el detalle de las variantes, escasas en algunos cuentos. Insiste Mondragón en el reordenamiento y en nuevos títulos, con lo que se obtienen otras perspectivas. El cotejo arqueológico palabra por palabra de un cuento a otro presenta algunas sorpresas.

Los cambios más importantes parecen tener que ver con la puntuación. El punto y aparte favorece la fluidez imaginativa. Algunos párrafos que impresionan como nuevos sólo muestran la supresión de una coma, o el cambio de un vocablo, verdadero prodigio de la escritura.

Ciertos relatos provocan una curiosa experiencia subjetiva. Luego de leer las versiones más desarrolladas, al volver a las redacciones iniciales, en apariencia más torpes y secas, uno descubre encantos ocultos, potenciados por aclaraciones de la reescritura. Es el caso del cuento que da título al libro, que en el 2003 explicita aún más las referencias a Kafka y su biografía.

Otro asunto es el futuro del proyecto, pues no se trata de realizar cambios obligados, porque sí o por mantener el desafío. Uno desearía que algunos cuentos, que han llegado a un equilibrio, como pueden ser los referidos a Arolas, Torres García o el tío Máximo, ya no se tocaran. En otros en cambio algunas sensibilidades pueden creer que hay tela para rato, por ejemplo, en cuanto a la apropiación de la interioridad y el cuerpo femenino.

Apenas se insinúan en esta tercera parte las posibilidades de integrar al cuerpo narrativo la exposición del proyecto, relegada a notas marginales, o de brindar al conjunto aliento novelesco, ejemplificadas al reunir dos cuentos independientes en lo que Mondragón llama "protonovela de juventud".

La dedicatoria reiterada a Héctor Galmés, el creador de Las calandrias griegas, constituye un homenaje íntimo y el reconocimiento de un magisterio y la cercanía a una zona de la narrativa nacional.

NUNCA CONOCIMOS PRAGA (Libro Tercero) de Juan Carlos Mondragón. Cal y Canto. Montevideo. 2003. Distribuye Gussi. 177 págs.

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Juvenil

FANTASMAS DE LA SIERRA DE LAS ÁNIMAS, de Helen Velando. Alfaguara, Montevideo, 2002. Distribuye Santillana. 296 páginas.

HELEN Velando, uruguaya vinculada a la música y el teatro, escribe desde 1998, fecha en que apareció su primera novela para niños y adolescentes: Detectives en el parque Rodó. El éxito del libro facilitó la aparición de otros, entre ellos Misterio en el Cabo Polonio, que recibió el segundo premio del Ministerio de Educación y Cultura de 2002.

La aventura que se narra en Fantasmas... mantiene una doble dimensión en la vida de los personajes. Por un lado, la rutinaria, que los muestra en la opaca y normal existencia de todos los días; por otro, la extraordinaria, que los arranca del tedio y los conduce a un plano superior en cuanto a emociones y experiencias de vida.

La ascensión dentro de esta escala, que se va graduando al modo tradicional, produce, finalmente, el estallido que devela el misterio. Es un misterio de raíz autóctona asentado en leyendas indígenas. Realidad e imaginación se dan la mano para ayudar al lector a alcanzar un final inesperado (o esperado, aunque nada asombroso.

La imaginería y la ficción sin límites son la base de la novela, cuya acción transcurre en paisajes campesinos de un Interior uruguayo muy conocido y cercano a la Capital.

Helen Velando muestra un conocimiento certero del ámbito geográfico; distribuye en él con naturalidad a sus principales personajes adolescentes; los rodea de otras figuras mayores y de experiencia probada, capaces de apuntalarlos en caso de necesidad o peligro; introduce seres irreales que tiñen de misterio y suspenso los acontecimientos.

El lector niño —la novela está catalogada para mayores de diez años— y el lector juvenil tienen en sus manos un libro de verdad interesante. Sobre todo por los diálogos frescos, rápidos y reales entre los cuatro personajes principales. La autora pone de manifiesto un oído aguzado para captar las expresiones juveniles y el tratamiento espontáneo de unos con otros. Hay otras virtudes que no pueden desconocerse: fluidez narrativa, descripciones precisas aunque a veces alargadas, despertar de sentimientos, apego a la tradición. Todo esto convierte a esta novela en un exponente de la literatura infantil-juvenil digno de consideración.

No está, empero, libre de reproches. Se asientan en el estilo: el aspecto formal tiene demasiados descuidos. El mayor borrón está en la combinación de las ideas. Hay imprecisión, indecisión e incertidumbre cuando se tienen que yuxtaponer o coordinar oraciones. La falla principal radica en el empleo laxo de los signos de puntuación básicos. El uso errático de la coma —tal como la emplea la autora— desdibuja la columna vertebral del texto en muchas ocasiones. Esta novela no es un intento vanguardista ni experimental; de ahí que haya que pedir a la autora que ofrezca un modelo expositivo natural a quien lo lea.

H. B.

Novela

UN DIA MAS Y UN DOLAR MENOS, de Terry McMillan, Seix Barral, Buenos Aires, 2003. Distribuye Planeta. 430 págs.

EL BESTSELLER ya no es lo que era y no se lo puede juzgar con la alegre facilidad de antes. Si antes era sencillamente basura, ahora no es tan basura ni tan sencillo; el lector exigente puede seguir esta novela de McMillan sin que su interés decaiga un minuto. Cierto es que Un día más... conserva muchas, demasiadas, características del bestseller tradicional. Pero aquellos absurdos ladrillos, con sexo y violencia a granel o, peor todavía, que le explicaban al lector los "secretos" de un hotel o aeropuerto, el comercio de diamantes o petróleo, con nulo rigor y personajes chatos como naipes y una prosa que en sus mejores momentos se acercaba al periodismo sensacionalista, parecen haber recuperado la cordura y ofrecer cosas más cercanas y verosímiles. En este caso: una típica familia negra, cuyos integrantes pertenecen a las clases media y trabajadora, en USA. Mejor, ¿verdad? En lugar de tirarnos en calidad de novela inmortal la descripción de algunos "lujos" a los que el lector común no tenía acceso (piscinas kilométricas, trillones, harenes infinitos y bombas atómicas), estamos ante una simple problemática familiar en la que el lector puede fácilmente reconocerse y, tal vez, aprender algo. Si el lector puede aprender algo, es porque McMillan quiere realmente enseñar algo y, claro, entretener como en los viejos tiempos. Más todavía: sin duda la autora es una reconocida portavoz de su raza y sus novelas fueron escritas para que los blancos vean lo humanos que son los negros y para que estos últimos afirmen su identidad (apartándose, consejo de Terry, del alcohol y las drogas y las peleas familiares que amenazan a la comunidad negra). Motivos extraliterarios, sin duda, que conspiran contra toda pretensión artística, pero que aquí pueden considerarse válidos. Por otra parte, se trata de una escritora talentosa; fluida, ocurrente, desenfadada, genuinamente hilarante o genuinamente triste, siempre eficaz, esta pluma es muy disfrutable. Sus seis personajes principales, aunque bastante típicos, respiran: Viola Price es la vieja madre indomable; su ex-marido es el viejo que trata de conservar su dignidad y seguir con su vida; sus cuatro hijos son: Lewis, alcohólico y lioso; Paris, brillante mujer de negocios adicta a los tranquilizantes; Janelle, la débil; Charlotte, la resentida. Claro que, en el fondo, todos tienen un auténtico corazón de oro y, gracias a Terry, todos encontrarán su camino; realmente seis corazones de oro valen una fortuna y, como bien dice la solapa, "sus obras (las de McMillan) han batido records de permanencia en las listas de los libros más vendidos del New York Times". Bromas aparte, Un día más... no es literatura (es un dólar más y "autoayuda" y otras penumbras), pero se le acerca; además puede servir para acordarse de lo malo que era Harold Robbins y para comprobar que Isabel Allende tiene mucho que aprender de una McMillan en lo que podría llamarse bestseller de última generación. Por supuesto, allí están Ralph Ellison, James Baldwin, LeRoi Jones, Chester Himes, los grandes escritores negros estadounidenses, que seguramente, y entre otras cosas, cuentan mucho mejor lo que es ser un pobre negro con una navaja en el bolsillo a favor y todo un país (blanco, anglosajón y protestante) en contra. Pero eso es literatura.

F. P.

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