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Novela de Sara Donati
La génesis de un mundo

Andrea Blanqué

LA LECTURA de este libro es una lección contra los prejuicios que se producen en la mesa de una librería. Su voluminosa apariencia apunta a que se trata de un best-seller. Los datos que se brindan en la contratapa colaboran con esa impresión: los responsables de la edición señalan el sesgo políticamente correcto de la novela, ambientada a fines del siglo XVIII, que trata sobre la llegada de una mujer inglesa de ideas avanzadas a los flamantes Estados Unidos habitados por blancos, negros, indios y mestizos. El desconocido nombre de la autora, Sara Donati, es en realidad un seudónimo: la escritora se llama Rosina Lippi-Green y es catedrática en una Universidad de Washington. Un lector prejuicioso puede seguir de largo en la librería, pensando que aquello es un típico producto de marketing editorial: novela histórica con ingredientes feministas influida por los estudios culturales del mundo académico norteamericano.

Pero esta novela es una feliz celebración de lo imprevisible del ser humano. Con su lectura —a pesar de sus casi setecientas páginas, se lee en un soplo—, es posible comprender y acercarse a lo insólito: cómo miles de hombres y mujeres dejaron un mundo conocido y viejísimo (Europa) e irrumpieron en otro para ellos nuevo pero que a su vez era también conocido y viejísimo para otros (América).

La historia trata de una mujer, Elizabeth, que llega desde Inglaterra con el propósito de fundar una escuela en las tierras de un juez, su padre. A los veintinueve años, es virgen, y nadie la ha besado. Ella se siente muy cómoda en su papel de solterona, y hasta orgullosa, respaldada por las lecturas del Siglo de las Luces, como por ejemplo, las páginas de Mary Wollstonecraft, autora de la la pionera Vindicación de los Derechos de la Mujer. Pero el Nuevo Mundo es mucho más insólito de lo que el personaje y el lector pueden imaginar.

La escritora describe ese mundo en gestación a través de las nuevas experiencias de Elizabeth, una mujer inteligente, quien no tarda en descubrir su propia sexualidad junto a un hombre blanco criado por los indios mohawk. El libro es una incursión en la diversidad: una mujer que se introduce en una cultura extraña, que descubre su cuerpo cuando está por cumplir treinta años, que aprende un lenguaje nuevo, —el kahnyenkehaka—, que es capaz de sobrevivir sola en un bosque, cazar, pescar, hacer fuego... y hasta enfrentar a un violador y matarlo.

La novela tiene una velocidad extraordinaria: se narran peripecias constantemente, al estilo del más puro novelón del siglo XIX, de aquellos melodramas que consumían ardientemente las mujeres inglesas cuando los libros eran un puente a la libertad y una apertura al mundo de mucha vida encerrada. Los sucesos se narran con gran precisión, los diálogos destilan inteligencia, los personajes tienen una definición clarísima, que pese a la complejidad psicológica nunca se desdibuja. Y eso que son muchos: la familia rica y blanca de la maestra, la familia india y mestiza del amante de la maestra, los criados negros, los aldeanos rubios llenos de odio y racismo, los peligrosos aventureros, cazadores y buscatesoros con los que cualquiera puede toparse en el bosque.

En tierras lejanas tiene también todos los componentes de la novela histórica contemporánea, que coexiste con aquel aire de las grandes novelas del siglo XIX escritas por mujeres: Jane Eyre, de Charlotte Brontë, La Cabaña del Tío Tom, de Harriet Beecher-Stowe, El Molino a orillas del Floss, de George Eliot. Recrea el peculiar momento en que los indios mohicanos ya habían sido derrotados y diezmados y estaban emigrando hacia el Canadá. Pero también rescata lo que el tradicional cine de Hollywood jamás mostró: la coexistencia entre blancos e indios, con el resultado de mestizos, blancos que preferían ser indios, e indios que preferían ser blancos.

La historia transcurre en 1793 y 1794, cuando llegaban las noticias de la Revolución Francesa luego de la lenta travesía de los barcos. Están descritas con precisión las comidas, la construcción de las cabañas, los libros, los vestidos, las estrategias de sobrevivencia en bosques imponentes, ríos y montañas, las formas de la medicina tradicional, las enfermedades, partos y heridas engangrenadas, los animales que luego se extinguieron, los problemas educativos en una escuela adonde también concurren niños indios. Pero sobre todo, están descritos los problemas jurídicos de una sociedad que anulaba los derechos de las mujeres. Es apasionante seguir el hilo de la situación legal de Elizabeth, que es heredera de un hombre rico pero que debe dejar su patrimonio en manos del esposo eventual.

Los momentos de mayor seducción son, lógicamente, aquellos que presentan a los indios mohawk, a través de la mirada curiosa de Elizabeth, viviendo en sus casas largas, todas las familias junto con sus niños, y una matriarca ancianísima impartiendo justicia.

No faltan situaciones de extrema violencia. Y a pesar de la franca adhesión que manifiesta hacia los indios, la autora no cae en la tontería maniquea de presentarlos como ingenuos niños buenos y a los blancos como feroces demonios. Terrible es la narración de la historia personal del inquietante médico del pueblo, Richard Todd, que de niño vio morir a su madre —embarazada— de un hachazo, luego de haber sido raptada por los mohawk.

Donati ha tratado de comprender la complejidad de aquella sociedad, la conformación de un mundo nuevo a partir de la diversidad: el hombre y la mujer, lo europeo y lo indio, lo conocido y lo imprevisible, lo cultural y la naturaleza. Pero también ha sabido escribir una novela de amor, de sexo y de amistad, con personajes ambivalentes y creíbles. l

EN TIERRAS LEJANAS, de Sara Donati. Salamandra, Barcelona, 2002. Distribuye Océano. 668 páginas.

Novela

CUESTIONES INTERIORES, de Mempo Giardinelli, Sudamericana, Buenos Aires, 2003. Distribuye Sudamericana Uruguaya. 154 páginas.

EN EL BAO de un aeropuerto un hombre se siente repentinamente amenazado y golpea al que ocupa el orinal de al lado, con la consecuencia azarosa de que lo mata. El episodio dispara un soliloquio que transita por distintos momentos de la vida del protagonista, encerrado en la cárcel y defendido por un abogado de oficio frente a los tribunales de justicia.

Alternando el presente del juicio y las evocaciones del pasado, el escritor argentino Mempo Giardinelli despliega la desesperación de un personaje hundido en el hastío y enfrentado a un crimen que no puede explicar. No conocía a su víctima, no lo odiaba ni tenía ningún interés en perjudicarlo. Sólo fue un impulso irracional. Entre otras citas y alusiones literarias, la de El Extranjero, de Albert Camus, emerge, obligatoria, aunque el principal interlocutor del personaje es el mito andrógino de Rodolfo Valentino, reseñado en una revista que encuentra en la celda.

Cuestiones interiores es una nouvelle concentrada en su forma por una estructura monologal que el narrador desarrolla con una dúctil tercera persona, y dispersa en sus contenidos. La Argentina cruel y las duras experiencias del personaje y su familia —varios suicidios, los golpes del hermano mayor en la infancia, el adulterio con la esposa del hermano y otras derivas degradantes— visitan sus páginas junto a reflexiones literarias y cinematográficas. No hay, en rigor, progresión dramática, más allá del esfuerzo del personaje por no ahondar en su angustia, justificar su irresponsabilidad frente al mundo y repetir que el impulso de pegarle a ese hombre desconocido le resulta enteramente inexplicable.

El texto juega con los recursos expresivos de la oralidad, el sinsentido y los entornos más o menos escabrosos de la modernidad. No le falta ritmo, pero fatiga. Tampoco seducciones, aunque su dibujo de una situación desdichada y un personaje oscuro, conquista con discreción.

Nacido en Resistencia, Chaco, en 1947, Giardinelli obtuvo el Premio Nacional de Novela en 1983. Diez años más tarde ganó el Premio Internacional Rómulo Gallegos con su novela Santo oficio de la memoria y en el año 2000 el Premio Grandes Viajeros de Ediciones B, con Final de novela en la Patagonia.

C. M. D.

Narrativa

MI PRIMA EVA BRAUN, de Sibylle Knauss. Plaza Janés, Barcelona, 2002. Distribuye Sudamericana. 286 págs.

MARLENE, la protagonista, después de cincuenta años de silencio, rememora su estadía en Berghof, la llamada "fortaleza alpina de Hitler", centro del poder nazi, adonde acudió como invitada de su prima Eva Braun en junio de 1944. La presencia en ese lugar la convierte en testigo privilegiado y partícipe de un mundo frívolo, fastuoso, en el que su prima, la "querida" del Führer, reina como una muñeca de lujo. La experiencia compartida le permitirá asomarse a la interioridad de esa mujer tan bella como mediocre, que da la espalda a los avatares de la guerra preocupada únicamente por su diversión, a la vez que alumbrar el misterio de su boda con Adolf Hitler dos días antes del derrumbe del Tercer Reich y su suicidio junto a él.

La soberbia y el autoengaño dominan a Berghof, el recinto más sagrado del nacionalsocialismo, en el último año de la guerra. Solo la permanente ausencia de Hitler, los bombardeos en la cercana Munich adonde ambas primas van de paseo y las emisiones radiales extranjeras captadas con el mayor sigilo, anuncian la debacle inminente. Lo que para Eva es totalmente indiferente, en Marlene se traducirá en sentimientos contrariados, un fuerte claroscuro a través del cual la novela adquiere mayor espesor: apenas una adolescente nunca podrá olvidar a sus amigos muertos en el frente de guerra; su aprendizaje en el amor, en los grandes bailes del fin de año a los que aún acuden Göring, Bormann, Speer, se verá perturbado por su asistencia humanitaria a un joven fugitivo polaco.

La autora elude con habilidad los lugares comunes que rodean a un personaje tan controvertido como Eva Braun: no hay ninguna escena íntima con Hitler, poco se habla de sus constantes "apariciones" en distintos puntos del planeta que negaban su muerte. Aunque Eva es la observada, de la mano de Marlene una amarga conciencia de culpa impregna la obra. La representación hasta el final de un film romántico en blanco y negro, donde Eva se sentía como la gran estrella, es una de las explicaciones más convincentes que se suministran sobre su tragedia. "Nosotros los nazis éramos una generación absolutamente predispuesta al melodrama", se afirma, con una lucidez autocrítica incrementada por el paso del tiempo. En última instancia, para Sibylle Knauss, interpretar la personalidad de Eva Braun significa explicar el compromiso asumido por toda una nación y su destino histórico, las raíces emocionales y culturales de una ceguera colectiva de catastróficas consecuencias.

Sibylle Knauss nació en Alemania en 1944 y desde 1992 trabaja como profesora en la Academia de Cine de Baden-Württemberg. Es autora de diversas novelas, entre ellas, Charlotte Corday, Die Nacht mit Paul y Die Missionarin.

A. A.



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