Jorge Pablo Cajarville
SI AL NACER el tercer hijo del matrimonio
Beiderbecke-Hilton, el 10 de marzo de 1903, alguien
hubiera podido presagiar cuál sería su destino, habría
sido escuchado con incredulidad y no poco desagrado.
La familia, pilar de la sociedad de Davenport, Iowa,
hubiera aceptado de buen grado el augurio de que
consagraría su vida a la música, pero nada más. Los
vaticinios de un final trágico o de que iba a ser una de
las mayores leyendas de la música de Estados
Unidos, no habrían entrado en sus mentes.
El género musical en que el niño descollaría poco
tenía en común con la apacible Davenport, pero el río
sobre cuya margen derecha se levanta sí iba a influir
en su formación. Los barcos fluviales (riverboats) que
en verano surcaban el "padre de las aguas" recalaban
allí, trayendo ritmos fascinantes que venían de Nueva
Orleans, en el lejano sur, donde la población negra
estaba dando a luz, sin mucho saberlo, una nueva
música que pronto sería llamada "jazz".
En aquel tramo del Mississippi el joven, liceal todavía,
oiría junto a sus amigos los sonidos que aquellos
barcos traían. En ocasiones, lo harían sentados al
borde del puente ferroviario que cruzaba la ancha
corriente; otras veces a bordo, si los autorizaban a
subir para estar más cerca del aún primitivo jazz que
tocaba la orquesta. En momentos menos frecuentes,
hasta podían "olvidar" bajar a tierra cuando el buque
retomaba su recorrido río arriba rumbo al norte.
Una vez Bix llegó a hacerlo, por unas pocas horas.
Quería tocar el enorme órgano, o "calíope", cuyo
sonido se oía en todo Davenport cuando el barco se
aproximaba. Tiempo después integró una de esas
bandas, pero muy pronto se le prohibió tocar pues no
pertenecía al sindicato de los músicos, cuya
obligatoria prueba de suficiencia había reprobado al no
saber leer partituras.
LOS COMIENZOS. Bautizaron al niño Leon Bix, pero
para la familia fue "Bickie" hasta la adolescencia.
Luego, y para siempre, se le conocería por su extraño
segundo nombre, venido de la Prusia lejana más de
medio siglo atrás.
Bix atravesó el ciclo escolar y liceal destacándose en
los temas relacionados con la música, y en muy pocos
más. Era un muchacho cortés y bien educado, pero no
un alumno descollante. Aunque muy inteligente, era
poco aplicado. Ya a sus dieciséis años era claro que
no alcanzaría grandes logros académicos; la música
ya era su interés primordial. Fuera de ella, sólo por el
gran cariño que sentía hacia su familia continuaba
estudios que no le interesaban; más lo atraían los
deportes, que practicó con cierto éxito.
Desde su niñez recibió lecciones de piano, pero tenía
ideas propias sobre cómo debía aprenderlo. Pronto
sus profesores comenzaron a tropezar con su
tendencia a modificar las piezas que le enseñaban,
obedeciendo a su infalible oído, que le sugería
"mejoras" en su ejecución. Y aunque su madre y algún
maestro procuraban que aprendiera a leerlas, sólo
lograban su aburrimiento. Era desde niño un
improvisador. Sería un rasgo esencial en su manera
de encarar la música.
CORNETA Y PIANO. Su hermano se había enrolado en
el ejército en 1917, al entrar Estados Unidos en la
Gran Guerra. Dado de baja en 1919, compró con su
paga un gramófono y una decena de discos,
incluyendo algunos de la Original Dixieland Jazz Band,
que estaba propagando rápidamente el furor por el jazz
en toda la nación. El encuentro de Bix con esos
sonidos determinó su futuro y el del jazz.
Pidió prestada a un amigo una corneta. Además del
piano, sería el instrumento de que se serviría desde
entonces hasta su muerte. Rápidamente aprendió su
funcionamiento, y reprodujo con ella lo que oía en los
discos, al tiempo que desarrollaba sus propias ideas.
Otros músicos iniciaron sus carreras como
cornetistas, pero terminaron adoptando la trompeta por
motivos de estilo y expresividad, como ocurrió con
Louis Armstrong o Red Nichols. Pero no Bix, quien
siempre prefirió el sonido de la corneta, más en
consonancia con sus ideas y sensibilidad. La
trompeta, más punzante, se adapta mejor a la
extroversión de muchos músicos de jazz. En cambio la
serena y reflexiva introspección y la muy explícita
melancolía que subyacen en las improvisaciones de
Bix, tienen en la sonoridad más dulce de la corneta un
medio de expresión perfecto. Cuando superó algunas
dificultades técnicas que el instrumento le planteaba,
logró, sin ayuda, alcanzar el dominio total de su
potencial expresivo y sonoro. Lo hizo casi sin aprender
música, guiándose por su instinto y desarrollando en
el proceso una técnica de ejecución muy heterodoxa.
El piano fue su otro vehículo. Basta escuchar su
inmortal solo In a Mist, registrado en el apogeo de su
breve carrera, o cualquiera de los otros tres temas
propios ("Candlelights", "In the dark" y "Flashes") que
no grabó. Luego de su muerte, pianistas que amaban
su obra los recogieron con reverente fidelidad. Son
versiones que le hubiera gustado escuchar.
EL FIN DE LOS ESTUDIOS. Los testimonios de sus
compañeros coinciden en que, desde la época liceal,
Bix había procurado dedicar el mayor tiempo posible al
jazz, formando e integrando numerosos grupos que
tocaban en bailes y fiestas juveniles en Davenport y
sus alrededores. Rápidamente su nombre y el de los
conjuntos con que tocaba se hicieron famosos en la
región.
Este proceso se desarrolló no sin alarma para la
familia del joven y en particular para su padre, quien
decidió encarrilarlo. Su solución fue la clásica en
aquellos tiempos. Lo envió a un instituto
preuniversitario muy prestigioso en la región, la
Academia de Lake Forest, en donde las exigencias
docentes y disciplinarias dejaban poco lugar para
actividades ajenas. La inscripción lo aproximó muchos
kilómetros a Chicago, que por entonces se convertía
rápidamente en un emporio para el jazz, adonde
continuamente llegaban músicos procedentes de
Nueva Orleans. Bix apenas permaneció ocho meses
en la academia. Una noche fue sorprendido cuando
regresaba fuera de hora al dormitorio, trepando por
paredes y cañerías para no ser sorprendido, y al día
siguiente las autoridades de la Academia le solicitaron
que se retirara definitivamente. Sabían que se
escapaba para irse a Chicago a tocar jazz en lugares
nocturnos y sospechaban que consumía alcohol, falta
que bastaba para expulsarlo. Era cierto, ya bebía y a
los dieciocho años estaba internándose en la adicción
que lo iba a matar.
PRIMERAS ACTUACIONES Y DISCOS. No es frecuente
en la historia del jazz que se haya investigado la vida y
obra de un artista tanto como en el caso de Bix. Más de
setenta años después de su desaparición se continúa
buscando y descubriendo información sobre su
trayectoria.
Hoy se conoce con precisión la fecha de la primera
actuación de Bix con un conjunto que llevaba su
nombre: "The Bix Beiderbecke Five". Fue en una
escuela de baile en Davenport, el 6 de agosto de 1921.
El mismo día del mismo mes de 1931 murió, en
Queens, Long Island.
Las actuaciones musicales de Bix que tuvieron lugar
durante esos diez años están bien documentadas.
Son decenas y comprenden actuaciones con bandas,
orquestas y grupos diversos que estaban o no a su
nombre; en salas de baile, auditorios, teatros, estudios
de radiodifusoras, salas de conciertos, estudios de
grabación; hasta riverboats. Algo más de diez años de
dedicación total a la música. De la incalculable
cantidad de improvisaciones —la esencia del jazz—
imaginadas por Bix para cada tema en cada una de
esas actuaciones, sólo se conserva la ínfima parte que
quedó aprisionada en surcos de discos fonográficos.
Se sabe de su presencia en doscientos setenta y seis
(que incluyen uno descubierto en 2002). De ellos cerca
de doscientos contienen solos. En los restantes,
estaba presente en el estudio pero su presencia sólo
se detecta y no siempre con claridad, por el
inconfundible sonido de su corneta destacándose en
medio de los cobres de la banda. Esos discos son la
única manera de tomar contacto con su música, y
aunque quienes lo escucharon en persona han
afirmado que su sonido era infinitamente más rico y
rotundo que el que sus discos han retenido, no existen
alternativas. Son esos los sonidos de Bix que
quedaron para la posteridad.
Las primeras grabaciones en que intervino fueron
registradas con el nombre de "The Wolverine
Orchestra" entre febrero y octubre de 1924. Hay una
euforia y una alegría de vivir en el conjunto y en
particular en sus intervenciones como conductor del
grupo y como solista, que pocas veces volverían a
aparecer en sus discos. El estilo de la banda debía
mucho a los famosos New Orleans Rhythm Kings que
entonces todos admiraban, pero no los copiaba. A su
vez sirvió de inspiración a numerosos conjuntos de la
época y a varios cornetistas a quienes la música de Bix
deslumbraba. "Riverboat Shuffle", "I Need Some
Pettin", "Oh!, Baby" proceden de esos tiempos.
GOLDKETTE, TRUMBAUER Y LA "GANG". Pronto Bix
fue contratado para tocar en la orquesta de Jean
Goldkette, que gozaba ya de considerable fama en el
Medio Oeste y con la que grabó en Noviembre de 1924.
La primera sesión de grabación fue frustrante, ya que
el director de grabaciones de la compañía Victor
expulsó a Bix del estudio porque improvisaba. El disco
que motivó el incidente (I Didn’t Know) se editó recién
medio siglo después y contiene un solo que recuerda
los que el cornetista tocaba unos meses antes con los
Wolverines. Se le escucha una vacilación, casi una
"pifia", que seguramente fue un pretexto adicional para
su expulsión. Pero Goldkette vió claramente el talento
que podía aportar el joven Bix a la banda y le aconsejó
que fortaleciera su estilo y volviera luego de adquirir
alguna experiencia.
En enero de 1925 Bix grabó su composición Davenport
Blues, que se ha convertido en un clásico del jazz. Fue
la primera vez en que apareció su nombre en una
etiqueta. Llamó al grupo "Bix and his Rhythm Jugglers".
Hacia octubre de 1926, Goldkette y Bix coincidieron en
que estaba preparado para volver a la gran orquesta, lo
cual contó con la confirmación y apoyo de Frankie
Trumbauer. Con ella grabó una treintena de temas a lo
largo de un año. Son ejemplos de una de las bandas
que tocaban jazz, "hot" o "bailable".
Abundan las repeticiones de tomas, de interés para
los aficionados por las extraordinarias diferencias que
se escuchan en los solos del cornetista, grabados con
intervalos de unos pocos minutos. Se comprende a
través de su audición, que Beiderbecke era, en
realidad, incapaz de repetir los discursos musicales
que imaginaba mientras se estaba grabando. Sus
improvisaciones siempre se caracterizan por un gran
rigor estructural y grandes diferencias melódicas de
una toma a otra, que parecen prolijamente
compuestas para ser grabadas, aunque la frescura y
espontaneidad con que fluyen confirma que en efecto
están siendo creadas mientras se las escucha.
De esa época datan discos como Proud of a Baby Like
You, Slow River, My Pretty Girl (dos tomas de cada de
una de ellas), el celebrado Clementine, donde se
escucha una de las más famosas intervenciones del
cornetista. Hasta el single In My Merry Oldsmobile, en
sus dos tomas, contiene pasajes en que predomina el
inconfundible sonido de la corneta de Bix al frente de la
sección de cobres, creando un inesperado clima "hot".
Durante este período de la vida artística de Bix, a partir
de febrero de 1927, comenzaron a grabarse sus
discos con conjuntos pequeños, principalmente
organizados por el saxofonista Frankie Trumbauer y
registrados a su nombre, o por el propio cornetista,
con su célebre Gang. Varios de ellos son clásicos del
jazz. Entre los más famosos, grabados en 1927, se
encuentran Singin’ the Blues, I’m Comin’ Virginia, Way
Down Yonder In New Orleans, Ostrich Walk y Riverboat
Shuffle, todos por la orquesta de Trumbauer. Jazz Me
Blues, At the Jazz Band Ball, Royal Garden Blues, Sorry,
Since My Best Gal Turned Me Down y Goose Pimples
se editaron como por "Bix Beiderbecke and his Gang".
Por razones económicas, en 1927 Goldkette aunció la
reducción del tamaño de su orquesta y su principal
competidor, Paul Whiteman, no demoró en ofrecer
puestos en su organización a los principales músicos
que iban a quedar sin trabajo. Muy pronto aceptaron
varios, entre ellos Bix, Trumbauer, y el arreglador Bill
Challis. Éste había estructurado muchas de las
partituras de las grabaciones de Goldkette reservando
espacios para los solos de Bix y construyendo, a partir
de frases que el cornetista imaginaba, pasajes "hot"
para toda la banda.
PUENTE DE PASAJE. El ingreso de estos músicos a la
orquesta del mal llamado "Rey del Jazz", no siguió en
forma inmediata a la reorganización de la banda de
Goldkette. Hubo un período a principios del otoño de
1927 en que Bix, entre otras actividades
independientes, participó en una histórica sesión de
grabación, en la que músicos de todas las vertientes
del "estilo blanco de Nueva York" grabaron Humpty
Dumpty, The Baltimore y Krazy Kat, que suenan como
jazz adelantado en quince o más años. Además de Bix
y Trumbauer, estuvieron presentes el violinista Joe
Venuti, el guitarrista Eddie Lang, y el saxofonista (bajo)
Adrian Rollini. De todos ellos se escuchan solos.
Algunos días antes, el 9 de setiembre de 1927, Bix
había grabado en el piano In a Mist.
EL PERÍODO WHITEMAN. La organización que
Whiteman había creado a comienzos de los años 20
estaba orientada al gran público y su música abarcaba
un vasto repertorio, mucho más amplio que el de
Goldkette, y mucho menos "hot". El director había
concebido el "jazz sinfónico", un concepto que admitía
cualquier exceso. Pero era un producto muy bien
elaborado, con el claro propósito de asegurarse un
mercado que, con el auge de la industria fonográfica,
introducía música en todos los hogares de la entonces
próspera clase media de Estados Unidos. Los
directores de la compañía Víctor lo convirtieron en
política comercial.
Ese era el entorno cuando Bix y sus compañeros de
Goldkette grabaron por primera vez para Whiteman en
noviembre de 1927. Allí comenzó un período de
decenas de discos, algunos de los cuales serían
rápidamente olvidados de no mediar su presencia.
Otros, especialmente aquellos arreglados por Bill
Challis, tienen calidad perdurable. Muestran al artista
de Davenport inserto en un entorno musical al que no
estaba acostumbrado y con el cual poca afinidad tenía.
Conciente de esto y con clara idea del potencial de su
nueva "estrella", Whiteman le daba espacios a veces
muy generosos, para que desarrollara sus
improvisaciones. Aunque la orquesta, desde una
óptica jazzística, ya había entrado en un proceso de
decadencia, la calidad de los músicos incorporados
sirvió para diferirlo. Lonely Melody, Changes, Mary,
Back In Your Own Back Yard y el muy hot San, de todos
los cuales se conocen dos tomas, así como el
famosísimo From Monday On", del cual se conservan
tres, se grabaron en ese período.
En 1928, Whiteman canceló su contrato con la editora
Victor, y pasó a su principal competidor, Columbia, lo
cual agudizó el deterioro del nivel musical, gobernado
por consideraciones comerciales. Bix parecía inmune
a tales circunstancias, salvo por su menor presencia
como solista. Discos como Out of Town Gal, Georgie
Porgie. Is It Gonna Be Long?, Because My Baby Don’t
Mean ’Maybe’ Now provienen de ese período. No se
conservan tomas dobles.
La leyenda habla de un deterioro de la salud de Bix
concomitante con este período de su carrera. Se ha
hablado de su frustración ante la creciente
mediocridad de la música de la banda, pero esto no ha
sido confirmado por testimonios de sus colegas.
Seguramente el deterioro existía, pero basta escuchar
a Bix en los mejores discos de este período para
constatar que su capacidad de improvisación no se
había dañado. Llevaría muchos meses y alguna crisis
provocada por su creciente problema de alcoholismo
para que en ciertos discos comenzara a notarse una
suerte de asordinamiento de su expresividad, al
tiempo que su sonoridad brillante y rotunda se
empezaba a empañar. No One Can Take Your Place, o
Baby Won’t You Please Come Home grabados en
1929 por Frankie Trumbauer y algunos otros
registrados por la orquesta de Whiteman en la época,
ilustran este proceso, que lo alejó de la banda en pos
de una cura que nunca habría de llegar.
EL FINAL. Ocho meses después, invitado por su
amigo el pianista y compositor Hoagy Carmichael, Bix
volvió a un estudio de grabación y unos días más tarde
participó en una sesión organizada por el empresario
Irving Mills, grabando tres temas, uno de ellos en dos
tomas. Hay destellos del Bix anterior, pero ya no se
está ante el gran solista e improvisador que hasta
entonces había sido. Tres meses después formó un
grupo de grabación con el que registró tres temas, uno
de ellos en dos tomas. El famoso sonido bixiano está
presente en alguno de los solos que contienen pero
aparece un acento elegíaco, que resulta patético al
oído familiarizado con su obra y que agudiza su
melancolía, que ahora más suena a desesperanza. La
misma sensación experimenta el oyente ante los
discos de su ultima sesión de grabación, el 15 de
setiembre de 1930, dirigida otra vez por Carmichael. I’ll
Be a Friend With Pleasure (dos tomas) y Georgia On
My Mind son de ese período final.
Algo menos de un año después, el 11 de agosto de
1931, fue enterrado en el cementerio de su ciudad
natal. Ningún músico estuvo presente en la ceremonia,
aunque se recibió una enorme ofrenda floral con forma
de corneta, enviada por Paul Whiteman. l