Se frenó el impulso de economías emergentes

Dura realidad. Brasil, Rusia, China e India tienen una caída cíclica y se erosionan sus posibilidades de crecimiento. Los precios de las materias primas les dieron el impulso. Crisis europea las golpea

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Las economías emergentes del mundo -casos de Brasil, Rusia, India y China-, crecen, pero a un ritmo mucho más lento. No están al borde del abismo como varias naciones europeas, pero sus perspectivas de crecimiento se erosionaron.

Hace 15 años, Tailandia por fin permitió que su moneda, el baht, cayera contra el dólar, abandonando una larga y adversa batalla con las fuerzas del mercado. "No he dormido durante dos meses", dijo el Presidente del Banco Central el día de la devaluación. "Creo que esta noche, finalmente, podré dormir". Lo que siguió fue una pesadilla de cinco años para los mercados emergentes, a medida que la crisis financiera se extendió a los vecinos de Tailandia y después a Rusia y Brasil, antes de eventualmente tomar a Argentina y Uruguay, en julio en 2002.

Después de las turbulencias de 1997 a 2002, la siguiente década fue como un sueño. En 2003, China reanudó el crecimiento de dos dígitos; la economía de India se expandió 8%, una hazaña que superaría en cuatro de los siguientes seis años; el nuevo presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, apaciguó al FMI y a los mercados de bonos mediante el recorte de la deuda pública y por lograr el primero de cinco excedentes anuales en la cuenta corriente. Goldman Sachs difundió la primera de sus cinco proyecciones para 2050 ("Soñando como los BRIC", su llamativo acrónimo de Brasil, Rusia, India y China), y sugirió que las grandes economías emergentes, eventualmente, heredarían la Tierra.

Los países golpeados por la crisis emergieron de la devaluación, la cesación de pagos y la angustia con bajas expectativas, monedas baratas y flexibles, perspectiva de pedir prestado y espacio para crecer. Los mercados de capitales globales les dieron la bienvenida de nuevo, comprando sus acciones y sus bonos, hasta cuando estaban denominados en sus propias monedas. El popular índice bursátil de los mercados emergentes compilado por MSCI creció más del 450% desde fines de 2002 a su pico en octubre de 2007.

OBSTÁCULOS. En lugar de gastar esos flujos de capital, las economías emergentes los reciclaron. Juntaron reservas extranjeras como garantía para no volver a sucumbir ante una crisis de las monedas o las indicaciones del FMI. Algunos hasta han comenzado a financiar la lucha contra las crisis en otros lugares. El 10 de julio, el Banco Central de Indonesia confirmó que compraría US$ 1.000 millones de notas del FMI, lo que constituye un conmovedor cambio de roles.

Sin embargo, después de una década de ensueño, algo va mal. China ahora está luchando para crecer a una tasa de 8% (su PIB se expandió 7,6% anual en el segundo trimestre). India, un país que en otros tiempos aspiró a tener crecimiento de dos dígitos, ahora solo puede soñar con librarse de la inflación de dos dígitos. Ninguna de las más grandes economías emergentes se encuentra al borde de un precipicio financiero dramático, como sus contrapartes de la eurozona, ni en una colina fiscal, como Estados Unidos. Pero, sus perspectivas económicas, de cualquier manera, son cuesta abajo.

El índice de mercados emergentes de MSCI está chato para todo el año y 30% por debajo de su pico de 2007. Hace solo 15 meses, el FMI consideró que la economía de Brasil crecería por encima del 4% este año. La semana pasada, su pronóstico para 2012 fue de solo 2,5%. Durante el mismo período, el crecimiento de Sudáfrica fue reducido de 3,8% a 2,6%.

Parte de este enlentecimiento puede culparse a otros lugares. Por ejemplo, el dolor de Europa se ha extendido más allá de sus vecinos inmediatos. La Unión Europea se mantiene como el más grande mercado extranjero para muchas economías emergentes: compra alrededor del 19% de las exportaciones de China y 22% de las de Sudáfrica. Los bancos de la eurozona han comenzado a vender activos y retirarse de los créditos. Representan el 45% del crédito a la Europa emergente y una parte sustancial del crédito en Asia.

PROBLEMAS. Se puede culpar de parte del enlentecimiento a hechos que ocurren en otros lugares. El dolor de Europa se extendió más allá de sus vecinos inmediatos. Parte del problema fue orquestado por el nerviosismo de los gobiernos respecto de la presión de los precios y las burbujas inmobiliarias. El Banco Central de Polonia subió las tasas en mayo para frenar la inflación, que persiste por encima de la meta de 2,5%.

El primer ministro de China, Wen Jiabao, se enfrascó en una pulseada con los 50.000 constructores de inmuebles del país, y esperó que estos redujeran los precios, mientras los constructores aguardaron que él levantara las restricciones sobre diversidad de compras de viviendas. A medida que el crecimiento se enlentece, quienes trazan las políticas suavizarán las medidas, como respuesta.

Pero, esta historia tiene otros aspectos. El enlentecimiento no es simplemente un fenómeno del lado de la demanda, el resultado de exportaciones débiles y de los ajustes pasados que abaten el crecimiento por debajo de su potencial de largo plazo. La tasa de crecimiento sostenible subyacente puede impresionar menos de lo que se pensó antes. De acuerdo con lo que señaló el FMI hace dos semanas, la última década puede haber "generado expectativas demasiado optimistas sobre el potencial de crecimiento".

A FAVOR. Los altos precios de las materias primas impulsaron a algunas economías emergentes, como son los casos de Brasil, Rusia y Sudáfrica. También achataron los precios de las acciones de los mercados emergentes. Bank of America Merrill Lynch observó que las industrias de recursos naturales representan más de un tercio de la capitalización de mercado de los BRIC y más de la cuarta parte del tope del índice de MSCI. La década de ensueño también se hizo dulce por el rápido crecimiento del crédito, de acuerdo con el FMI. El ratio de crédito bancario y PIB tuvo agudo ascenso en muchas economías emergentes durante los últimos diez años. Desde el punto bajo hasta el pico, creció más de 20 puntos porcentuales en Brasil, China, República Checa, Hungría, Malasia, Polonia, Corea del Sur, Taiwán y Turquía. Creció casi lo mismo en India y Rusia.

En algunas economías emergentes, el impulso ascendente comenzó ya entrada la década. En China, el ratio de crédito ha crecido más de 27 puntos solo desde 2008. En otros países, ya terminó: en Sudáfrica, Hungría y Corea del Sur, el ratio de crédito cayó sustancialmente desde la crisis financiera.

Un ratio crediticio en ascenso puede representar una profundidad bancaria más saludable, a medida que el sistema bancario realiza una mejor gestión de captar el ahorro de los hogares y reasignarlo al mejor uso.

Pero, también puede reflejar un "ciclo financiero" potencialmente desestabilizador, un impulso ascendente del crédito y de otras variables financieras, que cubre con frecuencia y perdura más que los impulsos del PIB y la inflación, que marcan los ciclos de negocios convencionales.

LAS CIFRAS

19%

de las exportaciones de China tiene como destino los mercados de la Unión Europea.

5,6%

Es el crecimiento que el FMI calcula para todas las economías emergentes, este año.

Capacidad de resistir ante crisis

Brasil está en condiciones de hacer frente a una crisis global que tiende a profundizarse afirmó el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini. "Hoy más preparado para lidiar con los contagios de la política monetaria (adoptada) en otros lugares en comparación con lo que ocurrió a comienzos de 2011 cuando tuvimos una entrada de capital muy intensa", declaró. Además mencionó como un factor que fortalece a Brasil y permite que el impacto de la crisis sea "moderado" a la valorización del dólar, que se cotiza en la banda de los 2 reales.

Por otra parte, Tombini declaró que no solo Brasil puede impedir que su economía sea arrastrada por las turbulencias globales, y sostuvo que hay varios países "emergentes" en condiciones de adoptar "medidas anticíclicas". Estimó que el escenario internacional es poco alentador ya que "el difícil ambiente global puede empeorar".

Consideró que "la economía brasileña está pronta para crecer el 4% (en cifras anualizadas) en el segundo semestre de 2012", lo cual puede concluir en una expansión que se sitúe en 2,5% este año.

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