El explorador del siglo XVI Alexander Selkirk no solo inspiró a Daniel Dafoe para su novela "Robinson Crusoe". También motivó en el siglo XXI una película del uruguayo Walter Tournier y ahora un libro que el martes será editado con El País.
Selkirk es ahora "autor" de un libro doble. Esto quiere decir, en realidad, que el libro que mañana se distribuirá con el diario tiene dos caras, al estilo flip-book. De un lado contiene una Guía para náufragos y del otro una Guía para piratas, ambas "firmadas" por Alexander Selkirk. El autor es, en realidad, el uruguayo Federico Ivanier, de cuarenta años y larga trayectoria en el mundo de la literatura infantil y juvenil.
La propuesta es un giro y también un complemento para la historia que contaba la película animada de Walter Tournier, que hasta hace pocas semanas se podía ver en cines. Pero el libro no es solamente de Ivanier, sino que está ilustrado por el talentoso animador e historietista Federico Murro, que forma parte del estudio de animación de La mano que mira y que el año pasado editó un excelente libro llamado Historiatas. En este caso Murro cambia el estilo que utilizaba en sus historietas publicadas en Freeway y en Historiatas y crea ilustraciones planas que parecen hechas a base de recortes de papel.
El proyecto se hizo a toda máquina y en muy poco tiempo, cuenta Ivanier en una entrevista telefónica. El autor explica que las primeras reuniones entre él y los productores del film fue antes del estreno, pero que la resolución y el verdadero comienzo del trabajo recién se dio este año, entre enero y febrero.
Hubo una tercera pata en todo esto, cuyo rol fue fundamental desde el comienzo: el historietista, animador y productor Tunda Prada, quien diseñó los personajes de la película de Tournier. Esteban Schroeder, el productor del film, comenzó por hablar con él. Tunda contactó a su vez a Ivanier y así las tres partes se pusieron en contacto. "Me interesaba como experiencia de laburo y perspectiva para hacer otras cosas" explica el escritor, sobre esta primera colaboración con Tunda, quien fue además el coordinador entre él y Murro.
La idea que manejaron al comienzo fue hacer una adaptación directa de la historia de la película, es decir, una novelización del guión. Tras varias reuniones e intercambios de ideas apareció la posibilidad de crear algo nuevo, pero no despegado de la película. Y como se trata de una historia de aprendizaje, una guía doble, de Selkirk el pirata y Selkirk el náufrago, parecía una buena opción. La película tiene una moraleja clara al final, que hasta encierra cierto espíritu educativo. Ivanier tenía que mantenerse dentro de esas perspectivas, "Pero sentía que no me tenía que pegar tanto como para que no pudiera moverme".
" Si bien no me aferro a la moraleja, sigo al personaje de Selkirk y su visión del mundo plasmada en la película. Lo que más me preocupó incorporarle, no porque no estuviera en la película, sino por darle más claridad, fue el lado del humor. Me funcionan mejor los personajes que s e ríen de sí mismos", agregaba.
Si se lee el libro de forma cronológica, es decir, respetando los hechos de la película, habrá que comenzar por el lado de la Guía para piratas. Ahí se presenta y alardea de su fama, luego habla a un grupo de niños a quienes les da consejos sobre cómo surcar los mares y vivir diversas aventuras entre bucaneros. Ahí siguen algunos aspectos comunes sobre lo que se espera de un pirata (al menos uno de ficción infantil): canciones, parranda, mapas del tesoro, barcos, etc.
La mitad de la Guía para náufragos es más interesante ya que sale de algunos convencionalismos y explora una situación más compleja. Un punto a favor es que está escrito con mucho humor (más efectivo incluso que el de la mitad pirata). Los temas de la supervivencia, la soledad, las formas de conseguir comida y demás, dan pie a un buen texto. Pero el lector podrá decidir desde mañana qué mitad le parece más interesante y graciosa.