Suicidio cobra fuerza tras el hallazgo de arma

En Treinta y Tres ignoran el paradero del dinero sustraído

EDUARDO BARRENECHE

La Policía de Treinta y Tres mantiene la hipótesis de "muerte dudosa" del empleado de Red Pagos Alfredo Piñeiro, aunque el hallazgo del arma, a 15 metros de donde se encontró el cadáver, favorece la idea del suicidio. Aún no se conoce el paradero de cientos de miles de dólares sustraídos por el occiso.

Al mediodía de ayer, el jefe de Policía de Treinta y Tres, Tabaré Gordiola, se encontraba en el nuevo polígono de tiro de la Escuela Nacional de Policía con autoridades ministeriales cuando recibió un mensaje de texto en la pantalla de su Blackberry:

"Apareció el arma".

El mensaje describía una pistola niquelada, de origen norteamericano, calibre 32. Fue hallada por dos buzos de la Armada a cinco metros de la orilla del arroyo Yerbal y a 15 de donde días atrás se encontró flotando el cuerpo sin vida de Alfredo Piñeiro.

"El arma era propiedad de la persona fallecida. Ahora estamos buscando el casquillo de bala", dijo Gordiola. El jerarca policial advirtió que su equipo aún sigue trabajando con la hipótesis de una muerte dudosa del trabajador de Red Pagos.

Si bien el arma encontrada abona la hipótesis del suicidio, la Policía aún no encontró indicios para descartar que se trate de un asesinato. Gordiola prefirió no opinar sobre el hecho de que Piñeiro se internara en el arroyo para dispararse en la sien.

Otras pistas que analizaron los efectivos de Treinta y Tres y de Policía Técnica son huellas de neumáticos en el lugar. Gordiola señaló que a ese lugar concurren muchas personas, de día y de noche.

"Las huellas de la moto de Piñeiro (hallada en el lugar) pasaban por encima de las otras huellas (de auto). Está confirmado por Policía Técnica que estas eran anteriores", dijo, descartando la hipótesis de que el auto y la moto hubieran coincidido en el sitio al mismo tiempo.

Sobre el dinero sustraído por Piñeiro, Gordiola dijo: "Estamos trabajando con el Poder Judicial para saber si ese dinero se encuentra en alguna cuenta bancaria o se hizo algún giro", sostuvo.

Tampoco quiso pronunciarse sobre el monto total de dinero sustraído por Piñeiro.

Otras fuentes de la investigación afirmaron a El País que Piñeiro instaló un local de cobranzas en el pueblo de Varela y que comenzó a tener pérdidas. En el curso de tres años, desaparecieron $ 6.000.000 de cuentas bancarias de Red Pagos de Treinta y Tres, donde trabajaba Piñeiro hacía una década.

La Policía cree que ese dinero podría haber sido usado para cubrir deudas de otros negocios, dijeron las fuentes.

La hipótesis del suicidio se apoya, además, en una suma de dinero ($ 100.000) que Piñeiro, antes de su desaparición, dejó a su esposa, junto con un mensaje:

"Te dejo algo en el bolso, para vos y las gurisas".

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