Las nativas norteamericanas son violadas; sus quejas no son oídas

Natural. Las mujeres incorporaron el delito a sus vidas por falta de castigo

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Ella tenía 19 años y era una joven nativa de Emmonak, Alaska, una aldea pesquera rodeada de hielo de 800 habitantes en el delta del río Yukón, cuando alguien entró a su hogar y la violó.

El hombre se marchó. Temblando, la mujer llamó a la Policía tribal, una fuerza de tres efectivos. La noche ya estaba bien entrada. Nadie respondió. Dejó un mensaje en el sistema de correo de voz que no contestaron.

Una de cada tres mujeres indígenas de Norteamérica ha sido violada o ha experimentado un intento de violación, con base en el Departamento de Justicia de EE.UU.. Su tasa de ataque sexual equivale a más del doble del promedio nacional. Además, en ninguna otra parte, aseguran defensores, es más peligroso que en las aisladas comunidades de Alaska, donde no hay caminos de entrada o salida, y donde la gente está incluso más aislada debido a los poco confiables servicios de telefonía, electricidad e Internet.

El tema de los ataques sexuales en contra de mujeres indígenas americanas se ha convertido en una de las mayores fuentes de discordia entre la Casa Blanca y la Cámara de Representantes en torno a la más reciente reautorización de la histórica Ley de Violencia en Contra de la Mujer de 1994.

Una versión del Senado estadounidense, aprobada con amplio respaldo bipartidista, otorgaría nuevas facultades a cortes tribales para enjuiciar a personas que no fueran indígenas y de las cuales se sospechara que habían atacado sexualmente a sus cónyuges indígenas o parejas domésticas. Sin embargo, republicanos de la cámara baja, y algunos republicanos del Senado, se oponen a la cláusula por considerarla una peligrosa expansión de la autoridad de las cortes tribales, y fue excluida de la versión que la cámara baja había aprobado. La Cámara de Representantes y el Senado están buscando negociar un compromiso.

CRUDO. En Emmonak, la Policía, superada, no ha logrado llevar estadísticas relacionadas con violaciones. Un estudio nacional ordenado por el Congreso en 2004 para estudiar el alcance de la violencia sexual en tierras tribales aún no se concluye porque, informa el Departamento de Justicia, son insuficientes los dos millones de dólares en asignaciones.

Pero, con base en un sondeo de la Federación de Nativos de Alaska, la tasa de violencia sexual en poblados rurales como Emmonak equivale a casi 12 veces la tasa nacional de EE.UU. Además, entrevistas con mujeres nativas americanas sugieren una realidad incluso más sombría: destacan que pocas, si es que alguna, parientes del sexo femenino o amigas cercanas han escapado de la violencia sexual.

"Nunca deberíamos tener que ver a una mujer llegando a la oficina para decir: `Necesito aprender más sobre el Plan B para cuando mi hija sea violada`", dijo Charon Asetoyer, defensora de salud de la mujer en la Reservación Yankton Sioux en Dakota del Sur, refiriéndose a la píldora de la mañana después. "Eso es lo que resulta tan aterrador: que se espera más de lo que no se espera. Se ha convertido en la norma para mujeres jóvenes".

Son abundantes las dificultades que enfrentan mujeres de nativos americanos que han sido violadas, e incluyen una carencia de botiquines para ataque sexual en hospitales del Servicio de Salud Indígena, donde también prevalece una falta de acceso a control de la natalidad y pruebas para detección de enfermedades de transmisión sexual. Además, hay muy pocas enfermeras capacitadas para efectuar exámenes de violación, que generalmente son necesarios para llevar casos a juicio. Las mujeres dicen que la Policía tribal a menudo las desalienta para que no informen de ataques sexuales, en tanto hospitales del Servicio de Salud Indígena se quejan de que carecen de cámaras para documentar lesiones.

Policía y fiscales, abrumados por la delincuencia que azota a la mayoría de las reservaciones, reconocen que a menudo son capaces de ofrecer solo respuestas tibias a lo que líderes tribales destacan que se ha convertido en una crisis.

Las razones para explicar la alta tasa de ataques sexuales entre indios norteamericanos son poco comprendidas, pero entre las explicaciones está un rompimiento de la estructura familiar, falta de discusión abierta sobre la violencia sexual y abuso de alcohol.

El Departamento de Justicia no llevó a juicio 65% de los casos de violación en reservaciones indias en 2011. Además, si bien el departamento informó que había ordenado capacitación adicional para fiscales y girado instrucciones para que cada oficina de campo desarrollara su propio plan para contribuir a una reducción de la violencia en contra de mujeres, algunos defensores de mujeres nativas americanas dijeron que ellos ya no presionaban a las víctimas para que informaran a las autoridades.

"Me siento mal diciendo eso", confesó Sarah Deer, catedrática de leyes en el Colegio de Leyes William Mitchell en Minnesota, así como una autoridad en delincuencia violenta en reservaciones. "Sin embargo, se torna más complejo el trauma si estás dispuesto a ponerte de pie y rendir testimonio y ellos no pueden ayudarte".

A pesar de las bajas tasas de arrestos y enjuiciamientos, los trasgresores sexuales ya condenados formalmente abundan en tierras tribales. La reservación Rosebud Sioux en Dakota del Sur, con aproximadamente 25.000 integrantes, alberga a 99 delincuentes sexuales Clase 3, aquellos vistos como quienes tienen mayores probabilidades de cometer delitos sexuales tras su liberación. La reservación Tohono O`odham, donde viven aproximadamente 15.000 personas, tiene 184, con base en el Departamento de Justicia.

El problema persiste. Lisa Marie Iyotte, de 43 años, quien fue violada en la reservación Sioux de Rosebud, dijo que los fiscales nunca le habían informado porqué no habían entablado cargos en contra del hombre arrestado. Posteriormente fue hallado culpable de otra violación, y cuando fue liberado de prisión en 2008 y se mudó de nuevo a la reservación, nadie se lo informó a ella, destacó. Aún no lo ve. "Cuando pienso en ello, digo: `¿Qué voy a hacer?` -señala- Y no lo sé".

Servicio de salud poco calificado e ineficaz para detectar abusos

Las dependencias responsables de ayudarles a las víctimas de ataques sexuales entre los nativos norteamericanos a menudo no están bien preparadas. El Servicio de Salud Indígena, por ejemplo, aplica exámenes para víctimas de violación en solo 27 de los 45 hospitales que financia y, con base en un informe federal de 2011, no llevó un registro apropiado del número de víctimas de ataque sexual que atiende, amén que careció de una política general para atender a víctimas de violación. Aunado a esto, el servicio de salud solo cuenta con 73 examinadores capacitados en ataque sexual. El Departamento de Justicia, que ha incrementado el número de agentes del FBI y procuradores en reservaciones indias y está buscando ayudarle al Servicio de Salud India a capacitar a más enfermeras, dijo que el combate de la violencia sexual era una prioridad.

"No hay solución rápida. No hay una sola cosa que por sí sola vaya a reparar al sistema", dijo Virginia Davis, la subdirectora de desarrollo estratégico en la Oficina de Violencia en Contra de la Mujer del departamento.

LAS CIFRAS

65%

Es el porcentaje de violaciones en reservas indias en EE.UU. que no fueron llevadas a juicios, según el Departamento de Justicia.

184

Son los delincuentes sexuales que tiene la reservación Tohono Oódham, donde viven aproximadamente 15.000 personas.

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