Este martes unas trescientas personas fueron puestas en órbita. Corrección, las cenizas de trescientas personas se fueron al espacio exterior. Entre ellas estuvo el actor estadounidense James Doohan, muy popular porque interpretaba el papel de Scotty en la serie Star Trek. También había profesionales que contribuyeron a la carrera espacial y muchas otras personas más.
Según se supo, las cenizas viajaron en un recipiente especial a bordo del cohete Falcon y quedaron flotando a la deriva unos diez minutos después del despegue. Fue el segundo intento de enviar las cenizas de Doohan tras el primero, del año 2008. Antes las cenizas de otras figuras célebres de la televisión, como Gene Rodenberry (creador de Star Trek) y su esposa Majel Barrett (actriz de la serie) ya habían sido llevadas al espacio por petición de ellos.
Las rarezas del mundo del espectáculo no tienen límites. Estos casos citados son más bien de gente cuya tarea los ha hecho fascinarse por el espacio, por lo que la petición del destino de sus cenizas no parece tan disparatado. Pero igualmente es un pedido bastante extraño.
No es lo mismo que cuando Ashton Kutcher contrató un viaje espacial y se puso en lista de espera, al igual que otras celebridades y millonarios, pero es parecido.
Las listas de excentricidades de los famosos circulan en abundancia y sorprenden. Todos tenemos nuestros caprichos, gustos y pedidos extraños, pero en algunos casos la fama de la persona y su posición económica le permiten buscar excepciones más… excepcionales.
Luis Miguel, por ejemplo, es considerado uno de los tipos más exigentes y antojadizos cuando prepara sus giras. Sus requisitos son casi tan complicados como los de Axl Rose, con cortinas negras en las habitaciones donde vaya a pernoctar, agua de determinada marca, cierto tipo de comida y cierta clase de bebidas alcohólicas. La lista puede continuar y mañana agregaré otros ejemplos, no tan extremos como los de los viajes espaciales.