Guardia Republicana disuelve piquete empresarial

Sindicato dice que empresario buscó bloquear competencia

Mientras Ducsa -empresa de Ancap- mantiene un conflicto con el Sindicato Único del Supergás (SUS) por la incorporación de un trabajador despedido y el sindicato impide la entrega de la producción a los distribuidores, ayer por la mañana el dueño de una distribuidora de supergás de Ducsa resolvió cortar con camiones la salida de garrafas de la planta de llenado de su competencia, Acodike y Riogas, las que el martes alcanzaron un acuerdo con los sindicatos del sector. "Si no trabajo yo, no trabaja nadie", habría afirmado el propietario de la distribuidora, según afirmó a El País el dirigente de la federación del comercio (Fuecys), Raúl Ferrando.

En el Ministerio de Trabajo entendieron que se estaba frente a un piquete "ilegal" y resolvieron pedir la intervención de la autoridad policial. Sobre las 11 la Guardia Republicana llegó y desalojó el piquete.

El dirigente sindical precisó que el empresario que ordenó a sus funcionarios realizar el piquete es el segundo distribuidor de Ducsa en Montevideo. No obstante, prefirió no identificarlo. Ducsa controla algo menos de la tercera parte del mercado nacional del supergás y funciona como un "ente testigo para regular la competencia", según afirmó Ferrando. Hasta ayer el conflicto con los trabajadores se mantenía.

Al cierre de esta edición las conversaciones se mantenían en un cuarto intermedio a la espera de una llamada del director de Trabajo, Luis Romero, quien se encontraba buscando la forma de alcanzar una solución al diferendo.

En ese sentido, una de las salidas era que alguna de las empresas distribuidoras contrate al trabajador despedido.

Supergás: Un conflicto por "chirolas"

Ferrando dijo a El País que el dependiente se presentó en distintas firmas distribuidoras pero ninguna efectivizó la contratación a pesar de que en reiteradas ocasiones se le prometió que sería incorporado. El sindicato reclama que sea restituido con los mismos derechos que tenía en la empresa que lo despidió.

Entre esos beneficios estaba el cobro de 14 sueldos y el pago de una garrafa mensual. "Chirolas", dijo el sindicalista.

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