Entre esperables preguntas sobre los rumores de su boda con Angelina Jolie y comentarios sobre política y sociedad, Brad Pitt se convirtió en el centro del festival de Cannes. Y para despejar dudas dijo: "No he escuchado nada sobre mi boda".
"No, no es cierto que tengamos ya una fecha" para la boda, indicó Pitt. Ayer por la noche, cuando subió las famosas escalinatas del Palacio de Festivales para el estreno mundial del filme Killing them softly, protagonizado y producido por él. "Ella no está aquí (en Cannes), está preparándose para un filme que va a rodar", dijo el actor. Agregó: "Nos encantaría trabajar juntos de nuevo". Junto a él estuvo el director neocelandés Andrew Dominik, quien ya lo había dirigido en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford.
Killing them softly es uno de los 22 largometrajes que aspiran a la Palma de Oro, que será anunciada en la noche de clausura del Festival de Cine, el 27 de marzo. Compite con Ken Loach, quien el mismo día presentó The angel´s share. Según el crítico Ernesto Pérez, de la agencia Ansa, mientras que la película de Pitt tiene las virtudes de combinar un buen ritmo narrativo con una mirada a la actualidad política, en clave de thriller, la de Loach no hace más que repetir una apología de las clases más humildes con una historia que "que le sirve en forma desgastada su guionista de siempre, Paul Laverty".
Al igual que en años anteriores, Pitt fue el centro de la jornada: Killing Them Softly habla "de nuestro tiempo y de nuestra sociedad, y de un Estados Unidos que se mueve sobre todo por el dinero y teme más que nada ser víctima de la crisis financiera. En Hollywood existe una relación simbiótica entre cultura y dinero, porque sin éste la industria no marcharía, pero sin aquella los productos no tendrían ninguna significación ni interés", aseguró Pitt.
Según el actor, "no todo lo que pronuncio en mis películas corresponde a lo que pienso en la vida, pero si tengo que elegir entre personajes negativos pienso que prefiero interpretar a un gánster violento más que a un racista o un abusador sexual". "Estados Unidos es un país muy complejo donde innovación, integridad y justicia son ideales que debemos defender y proteger", subrayó, y agregó que "la violencia es una parte integrante de nuestra civilización y por eso es imprescindible filmarla".
"La violencia, sobre todo en esta película, es un elemento casi abstracto como lo es en las fábulas de los hermanos Grimm que dramatizan los problemas y los intereses de la infancia", dijo por su parte Andrew Dominik. "Lo que me atrajo de la novela de George V. Higgins fueron la trama y los personajes, que conservé intactos en mi película si bien cambié la acción de Boston a Nueva Orleans y la pasé de los años 60 al momento de las últimas elecciones presidenciales norteamericanas de hace cuatro años", explicó.
"Me gusta la violencia en cine sobre todo si puedo expresarla de una manera no chocante o perturbadora", agregó el director. "Creo que el tema central de la película es que todos debemos tener la estabilidad mental que muestra el personaje de Brad Pitt, el único lúcido que tiene una misión que cumplir y no se aparta de ella hasta realizarla de la mejor manera posible y con el menor derramamiento de sangre y de inútiles sufrimientos", afirmó. Divertido, Brad Pitt replicó que "nunca había pensado en Cogan como alguien estable psicológicamente.
"No me gustan los videojuegos y por eso no admito la violencia gratuita y como un fin en sí misma", agregó Dominik, asegurando que no fue su intención recordar al público las promesas incumplidas de los candidatos presidenciales de 2008. "La película se estrena en septiembre, dos meses antes de las nuevas selecciones, pero el montaje complicado atrasó el lanzamiento del film, que no tiene ninguna intención de influir en el voto" concluyó el director. Pitt puso punto final a la conferencia afirmando: "A veces olvidamos que la libertad consiste en asumir responsabilidades como persona y como ciudadano".