Medidas de estímulo económico del gobierno de Dilma Rousseff beneficiarían a Uruguay

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AP

El Ejecutivo brasileño admitió que, a raíz de la crisis financiera europea, su país no alcanzará este año la tasa de crecimiento prevista de 4,5%. Ante esa realidad, anunció un paquete de medidas tendientes a estimular la actividad y evitar una mayor desaceleración de su Producto Interno Bruto.

Según informa el portal del medio argentino El Cronista, una de las medidas anunciadas es la reducción del Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF), del 2,5% al 1,5%, en todas las operaciones de crédito al consumo, además de una rebaja en el Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI) a vehículos.

El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, indicó que el IPI para automóviles de hasta 1.000 cilindradas pasará de 7% a 0% y de 37% a 30% para los importados. Además, los vehículos a nafta de 1.000 a 2.000 centímetros cúbicos verán reducido el IPI del 13% al 6,5% y del 43% al 36,5% para los importados.

Además, también se pretende disminuir las tasas de interés para la compra de bienes de capital, camiones y autobuses en préstamos concedidos por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, según publica el mismo medio.

¿Qué impactos tendrían estas medidas en Uruguay? Economistas consultados por EL PAÍS digital coincidieron en que los efectos serían positivos.

Pablo Moya, de la consulta Oikos, sostuvo que "en principio no se vislumbran perjuicios" y además explicó que "el estímulo a la industria automotriz podría tener un efecto positivo, en el entendido que Uruguay es exportador de autopartes" hacia ese mercado.

Para Moya, el hecho de que se pretenda bajar el precio de venta final de los automóviles debería tener un efecto favorable en el comercio con Uruguay.

Además, consideró que reducir el impuesto a las transacciones financieras genera un estímulo al consumo, lo que, a su juicio, podría impulsar la adquisición de bienes importados. "Y Uruguay, como exportador a Brasil, podría tener algún tipo de beneficios", señaló.

Por su parte, Marcelo Sibile, de KPMG, argumentó que "toda medida expansionista que adopte Brasil contribuye a aumentar la demanda agregada brasileña y eso implica también aumentar la demanda por importaciones". En ese sentido, expresó: "no lo veo como una mala noticia para Uruguay".

Consultados sobre si estas medidas suponen una presión inflacionaria en Brasil, en momentos donde Uruguay ha perdido competitividad con el vecino país, los economistas también convergieron en la misma conclusión: no habría efectos importantes.

"Las estimaciones sobre inflación en Brasil, a corto y mediano plazo, no son un problema. La inflación hoy está en 5,8% y la tendencia es decreciente. Además, ha habido una fuerte política monetaria para tratar de contener los precios", señaló Moya.

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