La crisis siria se extiende al Líbano

Asesinato de un jeque sunista causa tensión en Beirut

BEIRÚT | Dos personas murieron ayer en enfrentamientos en Beirut, al día siguiente de la muerte de un dignatario sunita hostil al régimen de Damasco, lo que hace temer que la crisis siria se extienda al país vecino.

Los enfrentamientos de ayer estallaron de madrugada en el barrio beirutí de Tarik el Jdideh, entre un movimiento libanés simpatizante de la rebelión siria y otro partidario del régimen de Bashar Asad.

Las hostilidades se produjeron al hilo de la muerte el domingo por disparos del ejército del jeque sunita Ahmad Abdel Wahed, un simpatizante de la revuelta siria, y de otro jeque que lo acompañaba.

Según los servicios de seguridad, el Ejército abrió fuego cuando su coche se negó a detenerse en un retén en la región de Akkar, una versión que varios testigos desmienten. La región ya estaba caldeada por enfrentamientos confesionales entre sunitas y alauitas, que se saldaron con diez muertos en los últimos días. La calma regresó más tarde a Tarik al Jdideh, pero la tensión seguía siendo palpable en este barrio de mayoría sunita.

La revuelta en Siria está exacerbando la tensión en Líbano, país que estuvo 30 años bajo tutela siria y está dividido ahora entre adversarios y partidarios de Asad.

Las partes que se enfrentaron en la capital fueron simpatizantes del Movimiento del Futuro, de mayoría sunita y liderado por Saad Hariri, jefe de la oposición sunita hostil al gobierno de Damasco, y el Partido de la Corriente Árabe, una pequeña formación de la misma confesión pero partidaria del presidente sirio.

La sede del Partido de la Corriente Árabe fue incendiada por completo y en ella había impactos de bala. Decenas de motos fueron quemadas y los cristales de los coches reventados.

La oposición libanesa acusó a Damasco de querer sembrar el caos en el Líbano vecino para desviar la atención de la crisis en Siria. AFP

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