Policía busca a un conductor que atropelló a inspector de la IMM

Tras persecución. El joven abandonó el auto y huyó corriendo por el Centro

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ANDRÉS LÓPEZ REILLY

La Policía intenta dar con el paradero de un joven que atropelló a un inspector de la Intendencia de Montevideo en la madrugada del domingo. Tras esta nueva agresión a un funcionario municipal, la IMM reclama "mano dura" de parte de la Justicia.

Todo comenzó como un operativo normal "antipicadas", de los que acostumbra hacer la Intendencia junto con la Jefatura de Policía de Montevideo a denuncia de los vecinos. En este caso, el "piquete" de control se instaló en la zona del Parque Rodó. Y la comisaría afectada fue la 5ª, de Joaquín de Salterain y Canelones.

Eran cerca de las dos de la mañana del domingo cuando los inspectores le hicieron señas al conductor de un automóvil Nissan con chapa de Florida para que se detuviera.

El automovilista no solo no acató la orden: puso pie a fondo en el acelerador, lo cual generó una intensa persecución en dirección hacia el Centro. Minutos después, en la esquina de San José y Zelmar Michelini el joven (de unos 20 o 25 años según relataron a El País fuentes policiales) literalmente se llevó por delante a un inspector municipal. Luego abandonó el vehículo y comenzó a correr, hasta perderse de vista.

Con el vehículo en un depósito municipal, la Policía seguía ayer la pista para dar con el agresor, desconociéndose si se trata del propietario del mismo, o si éste se encontraba robado.

El inspector municipal se recuperaba ayer en su casa con lastimaduras en la cadera y un esguince de pie, aunque se encuentra fuera de peligro. No existe filmación del operativo, aunque sí testigos de la agresión: un taxista que se encontraba estacionado y personas que esperaban el ómnibus.

"Hay una denuncia penal formal por parte de la Intendencia, que va a pedir que la Justicia ampare a los trabajadores. Hoy fue un inspector y hace una semana hubo una agresión a un trabajador de la prensa. Por solo trabajar, te agreden", declaró a El País el director interino de Tránsito de la IMM, José Castro.

"Si siguen las agresiones a los inspectores y los jueces siguen dando `libertad y antecedentes`, eso tampoco ayudará a que se pueda fiscalizar", se quejó el funcionario.

EN TODO EL PAÍS. Castro recordó que "esto ya no es un problema solo de Montevideo: hubo agresiones similares y recientes en Paysandú, en Flores y también en Colonia".

Los casos de agresión comenzaron a propagarse al interior del país a partir de que las intendencias comenzaron a controlar el uso de casco protector en los motociclistas. En 2010, cuando esta medida comenzó a generalizarse, los problemas se multiplicaron. En Tacuarembó, por ejemplo, los inspectores se negaron a salir por las noches luego del ataque a un funcionario en abril de ese año. En Salto otro inspector fue atacado ese mismo mes por un joven que viajaba en un vehículo que detuvo.

A mediados del mes pasado, cinco inspectores sanduceros resultaron lesionados al ser agredidos físicamente cuando realizaban tareas de contralor del tránsito. Previamente, desconocidos arrojaron bombas incendiarias contra la puerta y una de las ventanas de la Oficina de Movilidad Urbana de la Intendencia de Paysandú, generando un incendio que rápidamente fue sofocado por los bomberos.

Sin dudas la idea más radical para solucionar el problema de las agresiones fue puesta sobre la mesa por el intendente de Colonia, Walter Zimmer, quien propuso la utilización por parte del personal de tránsito de gas pimienta y pistolas eléctricas paralizantes. "Estamos cansados. Los inspectores de tránsito casi no se animan a salir si no lo hacen de a 6 o de a 7 y con un policía de apoyo", dijo Zimmer a El País.

MÁS GARANTÍAS. En diciembre de 2011, el director de Tránsito de la Intendencia, Hugo Bosca, reclamó más garantías para que su personal inspectivo pueda hacer los operativos con seguridad. Históricamente, el personal policial ha tenido una protección especial para hacer valer su autoridad en los operativos. Y lo mismo pretende la Intendencia de Montevideo. "No se toman las mismas medidas de sanción a los infractores que se toman con cualquier autoridad pública. Y se les procesa dándoles libertad con antecedentes. Cuando un individuo tiene actitudes de este tipo con un policía, se lo procesa. Deberíamos analizar la existencia, como existe en muchos lados, de los juzgados de tránsito. Hay que saber que hay gente que anda alcoholizada, se le retira la libreta y sigue manejando. Si se la vuelve a encontrar, lo que nosotros estamos haciendo ahora es pasarla al juez, pero por ahora no hemos tenido ningún tipo de respuesta", señaló Bosca a El País.

Agresiones reiteradas

Cinco inspectores de tránsito lesionados y dos hombres detenidos -y después liberados- fue el saldo de una trifulca provocada por un grupo de personas que agredieron a mediados del mes pasado a funcionarios de la Intendencia de Paysandú que realizaban controles de rutina (foto).

En Montevideo han ocurridos reiterados hechos similares en los últimos tiempos. A fines del año pasado, una inspectora de tránsito de la Intendencia fue agredida por un motociclista. La funcionaria se encontraba prestando servicio en Durazno y Barrios Amorín cuando observó que un conductor iba a contramano por Durazno. La mujer lo detuvo y el motociclista comenzó a discutir con ella, dándose a la fuga y embistiéndola en su escape.

Personal policial tomó conocimiento del hecho y rápidamente logró la detención del motociclista, de 29 años, que al llegar a la comisaría se desacató y rompió la ventana de un móvil policial, según informó entonces la Jefatura de Policía de Montevideo.

En junio del año pasado la Justicia procesó con prisión a un feriante que le fracturó de un golpe de puño el tabique nasal a un inspector.

Pocos días antes, el 30 de mayo, otro funcionario del cuerpo inspectivo municipal, Eudilio De Marino, de 50 años, fue baleado en la clavícula mientras participaba en un operativo antipicadas.

A partir de estos hechos, la IMM comenzó a hacer pruebas con una cámara filmando algunos operativos.

El agresor.

Tiene entre 20

y 25 años;

abandonó un

auto Nissan.

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