CARACAS | Después de casi un año de someterse a un tratamiento contra el cáncer, que ha obligado a Hugo Chávez a alejarse de los reflectores públicos, un exconductor de autobuses con un bigote oscuro y una sonrisa amistosa habla cada vez más en nombre del presidente venezolano y aumentan las conjeturas de que podría ser su sucesor.
En las últimas semanas, el canciller, Nicolás Maduro, ha encabezado conferencias de prensa, promovido una nueva ley laboral y criticado con gusto al gobierno de Estados Unidos. Incluso se sumó a una multitud vistiendo ropa con el amarillo, azul y rojo de la bandera de Venezuela, justo como lo hace Chávez a veces.
El protagonismo de Maduro alimenta las especulaciones de que podría ser el candidato a suceder al presidente, o al menos quien lo represente durante la campaña, en caso de que Chávez no pueda postularse a las elecciones.
El mandatario ha construido su Presidencia, que ya cumple 13 años, alrededor de su desbordante personalidad y no ha nombrado un sucesor.
En lugar de eso, el presidente anunció el 11 de mayo -al retornar al país luego de culminar el tratamiento de radioterapia en La Habana- que se incorporará "progresivamente`` a la "primera línea de batalla``, pero no dejó claro cuándo entrará en la campaña electoral que, aunque no ha comenzado formalmente, está en plena efervescencia.
PASO A PASO. Sin embargo, el papel de Maduro como portavoz del gobierno ha tomado fuerza en el último mes, y sus apariciones al lado de Chávez han hecho pensar a muchos que recibió el visto.
Chávez suele referirse con afecto a Maduro, un exsindicalista del Metro de Caracas, y siempre recuerda que le resultó un buen canciller pese a que algunos opositores se burlan de él porque fue chofer de autobús.
A Maduro y Chávez los une una larga amistad que comenzó en la época en que el mandatario, siendo un oficial del Ejército, conformó en la década de 1980 el movimiento subversivo MBR-200, que se dio a conocer luego del fallido golpe militar que encabezó el hoy mandatario en 1992.
El canciller, de 49 años, rechaza que esté siendo considerado como candidato para los comicios de octubre. Y afirmó que esa idea es "una ridiculez de una derecha derrotada que solamente vive para la intriga``.
De formación marxista-leninista, Maduro tuvo una espontánea mediatización de su popularidad durante la marcha que realizó el oficialismo el 1° de mayo en la capital para conmemorar el Día del Trabajador. Abundaron los aplausos y vítores cuando llegó a la concentración junto con su pareja Cilia Flores y el vicepresidente Jaua, uno de sus más estrechos aliados.
Un estudio de Datanálisis reveló, en tanto, que Jaua gozaba de una disposición de 23%, mientras varios analistas dijeron que la popularidad del vicepresidente responde solo al cargo que ocupa. AP