He planteado que la lucha en la cancha entre los dos grandes clubes no era sino una "guerra por otros medios", una manera de mantener nuestra histórica bipolaridad sociopolítica fundacional entre el Partido Colorado y el Partido Nacional.
El primero "representado" por el Central Uruguay Railway Cricket Club, luego Club Atlético Peñarol, surgido en los talleres ferroviarios ingleses de la villa del mismo nombre, afín al Partido Colorado.
Su identidad está en la idea de la lucha, el combate denodado, la abnegación y entrega psicofísica. Parece más fiel consigo mismo cuando se pone el overol jugando "a lo Peñarol", arraigada expresión popular que es toda una definición.
Cuando ha logrado agregar clase, arrasa.
Tal es el caso del mítico "Peñarol del 49" base del Campeón del Mundo 1950 ante los 62.000.000 de brasileños reunidos en Maracaná. Estaban Máspoli, Obdulio Varela, Ghiggia, Míguez, Schiaffino y Vidal. Para FIFA "la más emblemática definición de la Copa del Mundo" (1).
En sus antípodas el Club Nacional de Football, surgido como idea en una Universidad de enseñanza religiosa hasta 1909, que cobrara matrícula hasta el 14 y cercana a sectores sociales del Partido Nacional o Blanco.
Sería allí o no sería, se trataba de la única entidad gubernamental con mayoría del Partido Nacional, era la "juventud dorada" o "jeunesse dorée", hijos de patricios, estancieros, banqueros, comerciantes e industriales, quienes se ponían al frente del "rescate del deporte en manos extranjeras".
Su fundación fue el 14 de mayo de 1899 en el domicilio de Ernesto Caprario, Soriano 922, quien propuso que los colores de la camiseta, debía reproducir la bandera de José Artigas.
La dualidad quedaba definitivamente estable-cida. Nacional se gestó en el mayor centro intelectual de la República, Peñarol entre sudores y fragores en los talleres ferroviarios. Históricamente el mejor Nacional admira no solo vence, exhibe talento, elegancia estética con legendarios forwars, como Castro, Ciocca, Atilio, Porta y Zapirain.
Lo suyo no es el "ollazo", la carga emocional o el pelotazo, sin perjuicio que haya ganado y ganará así muchos partidos, como cualquier equipo.
Nacional no sería lo que es sin Peñarol y a la inversa, cada uno necesita un adversario de su fuste con quien le separen no solo los 90` sino su misma esencia.
Hubo un breve lapso donde el frenteamplista solía desplegar una bandera con el rostro del "Che" Guevara, pero ha desaparecido entre mul-titudes fieles a la mayor de las fidelidades.
¿Solo las camisetas?
(*) Periodista, escritor e historiador deportivo.