BERLÍN Y PARÍS | AFP
La canciller alemana, Angela Merkel, y el nuevo presidente francés, Francois Hollande, mostraron las primeras divergencias sobre los planes de crecimiento, en su primera reunión ayer, poco rato después de la asunción del mandatario.
"Queremos que Grecia continúe en la zona euro", declaró Merkel en una conferencia de prensa conjunta en la cancillería en Berlín, en uno de los pocos puntos en los que se pusieron de acuerdo los dos mandatarios europeos.
"Deseo, al igual que la señora Merkel, que Grecia siga en la zona euro", coincidió Hollande (ver página A4).
El mandatario, investido horas antes presidente de la República en París, viajó a Berlín en un accidentado vuelo retrasado por una tormenta eléctrica, que lo obligó a cambiar de avión.
Merkel dijo también que está dispuesta, junto con Hollande, a estudiar medidas suplementarias en favor del crecimiento en Grecia, actualmente en recesión.
"Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos Francia y Alemania para un buen desarrollo en Europa, y creo que con este espíritu encontraremos soluciones para cada problema", destacó la canciller.
Ante las disensiones mostradas previamente por cada uno sobre la forma de afrontar la crisis económica en Europa, Merkel dijo que hay "puntos de acuerdo" con Hollande a propósito del crecimiento.
Merkel apuntó que para ella el crecimiento es "un concepto general" que puede referirse a distintos tipos de medidas, y que hablará con Hollande de los diferentes puntos de vista que puedan tener, admitiendo que hay "signos de divergencia".
PROPUESTAS. Manteniendo su línea, el presidente galo dijo que está "dispuesto a poner todo sobre la mesa" en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno europeos prevista para el 23 de mayo en Bruselas. Sus propuestas incluyen los eurobonos, emisiones comunes de deuda, una opción a la que Alemania se opone.
Hollande reiteró su voluntad de revisar el pacto fiscal suscrito por 25 de los 27 países de la UE, que contempla inscribir en las legislaciones nacionales el principio del equilibrio presupuestario, una idea promovida por Merkel, quien se opone a modificar el texto.
"Lo dije durante la campaña (presidencial) y lo repito de nuevo hoy (por ayer), que como presidente de la República, quiero renegociar lo establecido para incluir un capítulo de crecimiento", dijo Hollande.
Abriendo la puerta a un compromiso, añadió que se pronunciará definitivamente sobre una renegociación del pacto fiscal después de consultarlo con la canciller alemana.
El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, dio por su lado "la bienvenida a este nuevo debate (sobre el crecimiento) en Europa".
El contexto creado con la elección de Hollande se presta a buscar compromisos entre partidarios del ajuste y del crecimiento.
Una tarea a la que se abocará sin duda el primer ministro designado por Hollande, Jean-Marc Ayrault, un diputado que fue profesor de alemán y tiene abundantes contactos en Berlín (ver aparte).
Según datos oficiales divulgados ayer, la Eurozona, formada por 17 de los 27 países de la UE, tuvo en el primer trimestre de 2012 un crecimiento nulo y evitó la recesión sobre todo gracias a la resistencia de la economía alemana, que creció un 0,5% respecto al trimestre anterior y 1,7% en comparación con el mismo período de 2011.
El PIB de España tuvo una caída trimestral de 0,3% y Francia registró un crecimiento nulo. Las incertidumbres griegas impactaron en los mer- cados otra vez ayer, tanto en Europa como en Estados Unidos, donde las bolsas cerraron en rojo (ver página A4).
El euro bajó con fuerza, cayendo por debajo del umbral de los 1,28 dólares por primera vez en cuatro meses.
Nicolas Sarkozy no descarta volver
PARÍS | El expresidente francés Nicolas Sarkozy dedicó ayer su primer momento libre tras dejar el poder a correr en un bosque de París, mientras que su sucesor, Francois Hollande, estrenaba su presidencia saludando a la gente en el Jardín de la Tullerías, cerca del museo del Louvre.
El futuro del añora exmandatario es incierto. En caso de derrota, "no volverán a oír hablar de mí", dijo durante la campaña. Pero la noche de las elecciones, tras anunciarse la victoria de Hollande, optó por una frase más ambigua, evocando un "compromiso diferente".
Tras ello, poniendo punto final a la agresividad de la campaña, obró para organizar una transición apaciguada, saludada incluso por los socialistas.
A los 57 años de edad, de ellos "35 de mandatos políticos", desde la alcaldía del elegante suburbio parisino de Neuilly-sur-Seine hasta el Elíseo, pasando por la diputación y el ministerio del Interior, la cuestión es si romperá definitivamente con la política. AFP