La Justicia investiga el proceso cumplido por el INAU con los niños mercedarios entregados en adopción a una familia de Montevideo. La jueza Pura Book solicitó un estudio del Instituto Técnico Forense sobre la situación psicosocial de los niños.
Además, la magistrada autorizó a la defensora de oficio de los niños Héctor (5) y José (3), Silvana Muguiro, a entrevistarse a solas con ellos y solicitó que se elabore un informe de las condiciones sociales de la abuela biológica.
Muguiro dijo que pidió un informe psicosocial del ITF para "que determine si hubo daño psicológico a los niños". La defensora explicó que la entrevista con sus defendidos "es para que ellos puedan manifestar libremente su voluntad".
La jueza dispuso que la entrevista se coordine en 24 horas y sea en Montevideo. En ese mismo plazo se realizará "un informe social urgente en el hogar de Blanca Magallanes". La abuela de los niños será sometida también a una pericia psicológica y psiquiátrica. Dadas las características de la situación y de la incidencia que el transcurso del tiempo pueda tener en los niños, la jueza ordenó que el informe del ITF "sea realizado en un plazo no mayor a cinco días". La magistrada informó que "se va a estar a la espera de esos informes para conferir una vista fiscal y resolver definitivamente la situación de los niños".
AUDIENCIA. La titular del Juzgado de 3er. turno de Mercedes convocó a la audiencia pública al Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), a la familia biológica de los niños, al matrimonio Pereira Steingrubber -la familia de Mercedes que convivió con los niños y que pretendía adoptarlos- y a Muguiro.
La abogada del INAU Jacqueline Hernández y Helen Ducer, directora del Centro Especial de Derivaciones (CED), explicaron que el procedimiento realizado por el Instituto se ajustó al protocolo dispuesto en la Ley 18.590. Ducer informó que el INAU desestimó en primera instancia entregarlos a la abuela biológica dada la precariedad de sus condiciones socioeconómicas y ésta a su vez dio el consentimiento para que fueran integrados a una familia que conformara el registro de adopciones.
Agregó que la abuela "los quería, pero no podía tenerlos" y señalaron que siempre tuvo vínculo con Héctor, pero con José su relación fue siempre muy débil, por eso INAU buscó a una familia que integrara a los dos niños por igual.
La abuela declaró que su situación económica cambió y, además, tiene el apoyo de la familia Pereira, con quienes existe un fuerte vínculo afectivo porque fundamentalmente José vivió de hecho en su domicilio durante el último año y medio.
INAU reconoció que los niños desconocían que se irían definitivamente a Montevideo la tarde del 19 de abril pasado, cuando los padres adoptivos -designados por el INAU- fueron a buscarlos a la escuela y reconoció que la "rápida salida" -instrumentada por el organismo- "tampoco fue vista gratamente por la nueva familia de los niños".
INCUMPLIMIENTO. La abogada Celia Barreiro, defensora de la abuela de los niños, dijo que, mientras la jueza hacía lugar al pedido que hicieron en febrero de "no innovar" en la situación, INAU entregó a los niños en adopción. Los abogados de la abuela biológica reclamaron la tenencia de los niños en 2011 y ante la ausencia de una decisión judicial presentaron el recurso de "no innovar" hasta tanto la Justicia se expidiera.
La jueza explicó que la sede se pronunció a favor de un proceso de esta naturaleza, pero "siempre que se cumplieran todos los requisitos del artículo 32 del Código de la Niñez y la Adolescencia que no estaban cumplidos como para llevarse los niños de la ciudad".
LA HISTORIA DE HÉCTOR Y JOSÉ
En el último trimestre de 2008, Carmen Magallanes Verde, con 19 años, quedó embarazada por segunda vez. En ese momento vivía con su madre Blanca y su pequeño hijo Héctor de dos años. El padre nunca fue identificado.
En abril de 2009 a la joven se le descubrió un tumor maligno. Fue internada con un embarazo de seis meses y alcanzó a dar a luz a José.
Carmen -la joven madre de Héctor y José- falleció el 20 de enero de 2010 y nunca conoció a su segundo hijo.
En forma simultánea al trágico desenlace de la madre de los niños, fue internada -en el mismo centro asistencial- la mujer que tiempo después se haría cargo de José, el hijo más pequeño de Carmen.
Mientras el bebé permaneció en la Unidad de Cuidados Pediátricos, Silvia, esposa de Gonzalo Pereira, visitó el sanatorio de forma periódica para interesarse por la salud del niño.
En 2010 el INAU desestimó la entrega de los pequeños a su abuela biológica porque no estaban dadas las condiciones socioeconómicas del entorno familiar.
En 2010 el INAU designó para los dos menores a una cuidadora que vive a una cuadra de los Pereira. En los hechos, éstos se ocupaban de los niños, que se fueron integrando a esa familia, en especial el más chico.
En 2011 la abuela, a través de sus abogados, hizo un pedido de tutela de los niños.
Este 2012 el INAU dio en adopción a los niños a una familia de Montevideo, que estaba en lista de espera en el registro de adopciones. El 19 de abril los niños fueron trasladados a Montevideo.