El caso de supuesto rapto de una adolescente de 17 años en Las Piedras está a punto de ser aclarado. La joven simuló su secuestro para mantener un encuentro con otro joven sin que su pareja lo supiera. Ahora el juez debe tomar una resolución.
Ayer el juez letrado de Las Piedras, Francisco Massitta, llegó a la última pieza del caso y pudo interrogar al joven de 21 años que estuvo con la chica en Montevideo. Luego de escuchar el testimonio, el magistrado dejó el examen del caso a la fiscal Alba Corrales que ayer mismo presentó su dictamen. Hoy el juez citará a la joven R.M.S. a su despacho.
Si bien el caso aún está bajo la reserva del presumario, fuentes de la investigación revelaron detalles de un hecho que durante varias horas mantuvo en vilo a la Policía y a la opinión pública que creyeron estar ante un secuestro en plena calle.
La joven salió el lunes 30 de abril de su casa para ir a visitar a una amiga íntima, que vive también en Las Piedras, pero en el otro extremo de la ciudad. Según declaró más tarde la joven al regresar de la visita sobre la hora 20, bajó en la parada de ómnibus de Pouey y Ortiz y allí fue sorprendida por dos sujetos. En realidad, y a la luz de los elementos reunidos hasta ahora los investigadores creen que la joven continuó su viaje en ómnibus a Montevideo, mientras se ponía en contacto con su novio, un constructor de 20 años.
Finalmente llegó a la esquina de 18 de Julio y Ejido, donde se encontró con el otro joven, D.A.Q.C. (21). La adolescente lo había conocido a través de Facebook y chateaba regularmente con él. Durante ese intercambió creció su interés en un encuentro personal, algo que finalmente ocurrió el último día de abril.
Pasaron toda la noche juntos, pero mientras la fotografía de la chica ya había comenzado a circular tanto por las unidades policiales de todo el país, como por los medios de comunicación. Poco después de las 22 horas de esa noche, Diego el novio de la joven y con quien convivía desde hacía dos años, fue a radicar la denuncia en la Comisaría 4a. de Las Piedras.
Había recibido tres mensajes en su celular, donde la chica afirmaba: "Me están siguiendo dos tipos", y le pedía ayuda.
La Policía inició controles en rutas y límites departamentales a cargo del personal de patrulleros y efectivos de Policía Caminera. Los detectives de la Dirección de Investigaciones de Canelones comenzaron a recolectar información. Al día siguiente un policía la encontró, por azar, en los alrededores del Hospital de Clínicas, llorando y con una aguda crisis nerviosa.
La joven R.M.S. mantuvo su declaración al llegar al juzgado de Las Piedras. Insistió en que dos sujetos la habían abordado, la habían amenazado con un revólver a subir a la caja de un auto color rojo, y fue mantenida en cautiverio en una casa de la capital donde la sometieron varias veces hasta que, consiguió herir a uno de los agresores con un trozo de metal.
Pero toda esta historia comenzó a derrumbarse a partir de la declaración de un testigo, el dueño de un comercio que declaró haber reconocido a la joven en base a las fotografías que ya estaban difundiendo los medios, y que había entrado a comprar algo junto al joven.
El juez Massitta pidió a los investigadores policiales que encontraran al joven que la acompañó en Montevideo. Luego de varios días los detectives dieron con él en Paysandú, de donde es oriundo.
En la sede judicial D.A.Q.C. reconoció que había estado con la joven y que al ver al día siguiente el vuelo que habían tomado las cosas se asustó y trató de permanecer lo menos visible en su ciudad natal. El juez no encontró ninguna responsabilidad penal y resolvió su libertad.
Fuentes judiciales indicaron que el magistrado llegará hoy a una resolución luego de citar a la joven. (Producción: P. Mango y R. Rossello)