Se Dice

Un día el presidente dice que el acuerdo de intercambio de información tributaria con Argentina está "cajoneado". Días después, en medio de nuevas muestras de hostilidad comercial de ese país para con Uruguay, el tratado sale del cajón y aparece firmado.

Se dice que todo tiene un por qué. Que Argentina va a tener "gestos" importantes con Uruguay. Y los hay. Un día se liberan algunas pocas licencias. Y se dejan entrar algunos autos. Pero pronto se tranca por enésima vez la licitación del dragado del canal Martín García, clave para Uruguay. Hay señales desde Argentina. Señales de teléfono descompuesto.

El vicepresidente dice que el Mercosur pasa por su peor momento. El canciller dice que la relación con Argentina es muy buena. El presidente dice que hay que mirar hacia Brasil. La primera dama dice que admira a la presidenta argentina.

El embajador argentino interviene. Dice que si alguien está en deuda en el Río de la Plata es Uruguay. Y que los empresarios uruguayos son unos "llorones". Lo mismo dicen los sindicalistas uruguayos durante el acto del 1º de mayo. En la platea, varios dirigentes del Frente Amplio aplauden, mientras a la misma hora el presidente le dice a un grupo de empresarios que inviertan tranquilos en Uruguay, que acá no se le expropiará nada a nadie. Aunque días antes había dicho que Argentina tenía derecho a expropiar las acciones de Repsol en YPF y que le molestaba "el prepo de la Europa rica", lo que obligó al vicepresidente a decir en Madrid que en Uruguay hay seguridad jurídica.

En el entretanto, un alto jerarca policial dice que hay narcotraficantes y políticos de la oposición que alientan las revueltas carcelarias. Después, el ministro del Interior lo releva y dice que no hay evidencia de políticos involucrados. De paso, dice que la culpa de la rebelión y los destrozos en los penales es de una jueza y del comisionado para el sistema carcelario. Después dice que no dijo lo que sí dijo del comisionado. Pero advierte que si hay otro motín no va a esperar la orden judicial para actuar, como debería.

Entonces la primera dama dice de su proyecto de "fidelizar" a las Fuerzas Armadas al proyecto frenteamplista. El ministro de Defensa, también extupamaro, dice que no está de acuerdo. Y así.

Ahora resulta que el pasado domingo, en Carmelo, el presidente dijo que "los hombres más poderosos del país" deberán contribuir a la urbanización del campo pagando más impuestos. "La gente no va a aceptar vivir hoy como vivían nuestros abuelos. Precisan energía eléctrica, buenos caminos, comunicación y la posibilidad de mandar al hijo a estudiar. (…) Y para eso tendrán que pagar un poco más en Pocitos y Carrasco, para poder subsidiar a los que están cortados en la inmensidad del campo, porque necesitamos un mínimo de población rural que asegure la existencia y la soberanía de este país. Alguien tiene que quedarse para avisar si ve algún plato volador", dijo el mandatario.

¿Usted dice? ¿Quién diría? Si me lo contaran, yo no lo creería.

elpepepregunton@gmail.com

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