La familia es la base de la sociedad, me decían cuando era chico. Para el mundo de la farándula, la familia es todo un recurso publicitario y también un gigantesco tema periodístico. Los supuestos planes de boda de Brad Pitt y Angelina Jolie no reflejan más que eso cada vez que son mencionados en algún medio de comunicación. Lo mismo ha ocurrido en la última semana con Jorge Rial y su promocionado noviazgo con La Niña Loly, o Mariana Antoniale, del que ya hablé en abundancia.
"Tengo el corazón abierto para más hijos", dijo Rial en una entrevista en televisión este lunes. "Como viene la mano, que vengo blanqueando todo, hasta quizás me volvería a casar", agregó. Antes de eso había sido fotografiado y seguido en un paseo con sus hijas y su nueva novia por Buenos Aires. La relación entre los dos se convertirá, probablemente, en uno de los hechos más notorios del año para el mundo de la farándula.
Hay dos razones para decir esto último. Por un lado la cantidad de promoción que han recibido tiene pocos puntos de comparación. Rial y Antoniale han copado cuanto medio del espectáculo hay en Argentina y hasta en Uruguay. Pocos noviazgos tienen tanta promoción y pegan tan fuerte entre medios y público. Por otra parte, hay un costado interesante que tiene que ver con la carrera de Antoniale, que se ha disparado desde que la relación salió a luz.
Y todo porque constantemente están hablando del tema como una familia en ciernes. Antoniale aparece integrada a las hijas de Rial. Él habla con tranquilidad de su exesposa y del proceso de separación. El público no ve una aventura, ni una vedette trepadora o un conductor posando de galán; solo ve una pareja estable y aparentemente seria. Así se promueve la cosa, por lo menos. Los protagonistas, más que nadie, conocen lo que puede pesar que el público de pronto descubra una familia en ellos, o crea ver una familia en ellos. Después de todo, parte del juego de la farándula consiste en representar algunos ideales del imaginario colectivo.