Veinte personas declaran por asesinato de policía

Despedida. Familiares, amigos y colegas dieron el último adios al agente asesinado. 800x530
Despedida. Familiares, amigos y colegas dieron el último adios al agente asesinado.
El País

Esta mañana fueron despedidos los restos del policía William Santiago, asesinado el domingo de noche cuando regresaba a su hogar en Cerro Norte. El efectivo, de 52 años de edad, fue sorprendido en la esquina de su vivienda por dos individuos que abrieron fuego contra él sobre las 23 horas de aquel día.

Los disparos lo alcanzaron de lleno en el tórax. Soriano alcanzó a desenfundar el arma de reglamento, pero no pudo disparar. Minutos después, su esposa y su hija lo hallaron y avisaron al 911. El agente fue llevado primero al Centro Coordinado del Cerro y tras la atención primaria fue trasladado al Hospital Policial, donde falleció. Soriano no llevaba chaleco antibalas, algo que determinó su muerte.

Este asesinato motivó un fuerte operativo policial. Ayer, una veintena de detenciones en Cerro Norte fue el resultado de varios allanamientos realizados por detectives y efectivos de la División IV de Policía. Los detenidos declaran hoy ante la Justicia.

Durante los operativos otros grupos de delincuentes se enfrentaron a tiros con los policías. Según se informó desde la Jefatura de Policía no hubo heridos y las capturas pudieron concretarse.

Dos de los primeros detenidos fueron jóvenes que, a juicio de los detectives, podrían ser los autores materiales del crimen. Uno de ellos, señalaron desde Jefatura, era intensamente buscado por el homicidio del experiodista César Casavieja, que en enero recibió seis disparos durante un copamiento a un supermercado en Nuevo París y falleció hace pocos días.

Fuentes policiales consultadas por El País aseguraron que la muerte de Soriano podría interpretarse como un "mensaje" a la Policía con el objeto de que dejaran de realizar operativos dentro de Cerro Norte. En ese marco, se estima que la cada vez más intensa puja entre bandas de delincuentes -sobre todo vinculadas al tráfico de drogas-, por su primacía condujo al ataque a sangre fría contra el funcionario.

Incluso no se descarta la conexión entre este hecho y el homicidio del policía Oseas Pintos, guardia de Libertad, asesinado por el peligroso delincuente Eduardo Brasil, abatido por los otros guardias. Este recluso ya contaba con otra muerte en su historial delictivo: la del agente Danilo García, asesinado en 2007 mientras cumplía labores de custodio en Canelones.

Si bien aún no hay nada confirmado, se tiene la convicción de que entre la veintena de detenciones están los culpables del violento ataque.

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