Hollande ya se presta a imponer en Europa su fórmula contra la crisis

Giro a la izquierda en Francia. Presidente electo se reunirá con Merkel, un día después de asumir el 15 de mayo, para discutir pacto fiscal | Quiere compensar ajustes con políticas de crecimiento

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Contactos inmediatos con dirigentes europeos, cumbres, preparación del gobierno y de las legislativas, estrecho margen de maniobra dada la crisis: tras su elección a la presidencia de Francia, Francois Hollande no gozará de período de gracia.

Elegido el domingo con 51,62% de los votos frente al presidente conservador Nicolas Sarkozy (48,38%), según resultados definitivos anunciados ayer por el Ministerio del Interior, Hollande había previsto esa realidad.

"El tiempo me estará contado", "no tengo plazo de gracia, es decir que todas las decisiones que tome tendrán que ser justas y coherentes", dijo en vísperas de la elección.

Hollande, que asumirá la presidencia el 15 de mayo, emprenderá rápidamente contactos con los mandatarios europeos para promover su propuesta de modificar el tratado fiscal europeo a fin de agregarle un capítulo de apoyo al crecimiento.

El primero de ellos, justo después de asumir el cargo, será en Berlín con la canciller alemana Angela Merkel, cuyo gobierno reiteró ayer su compromiso con la doctrina de la austeridad. Aunque algunos analistas afirman que la canciller está ahora debilitada por la derrota de los gobiernos salientes en Francia y Grecia.

De momento, Hollande ya tuvo contacto telefónico con varios jefes de gobierno europeos, entre ellos el español Mariano Rajoy, que prometió "entender(se) con él. Y el presidente norteamericano, Barack Obama, lo invitó a mantener una reunión bilateral antes del G8 previsto el 18 y 19 de mayo en Estados Unidos.

"Hoy hay que trabajar, aunque no ha habido transmisión del poder", declaró ayer Hollande al llegar a su cuartel general de campaña en París, donde trabajaba también la formación de su nuevo gobierno.

"Constitución de un equipo", "preparación de viajes internacionales": "es una semana sumamente cargada", indicó su director de campaña, Pierre Moscovici.

"Europa nos mira. En el momento en que el resultado fue proclamado, estoy seguro de que en no pocos países europeos se sintió un alivio, una esperanza, la idea de que por fin la austeridad no puede ser una fatalidad", dijo Hollande el domingo en Tulle, tras ser elegido.

No obstante, dada la crisis que sigue afectando a Europa, su margen de maniobra será estrecho cuando tenga que conciliar sus promesas sociales, que implican nuevos gastos, y su compromiso de sanear las finanzas francesas con el objetivo de llegar al equilibrio presupuestario en 2017.

En su equipo se desea la aplicación a nivel europeo "muy rápidamente" de "herramientas de estímulo del crecimiento mediante las inversiones y el empleo" para alcanzar los objetivos presupuestarios.

Reacciones. En el mercado de obligaciones, los inversores parecían positivamente las promesas de reactivación de Hollande, ya que los intereses sobre el bono francés a diez años bajaron.

Por su lado, la Bolsa de París cerró la sesión con una ganancia de 1,65%, tras abrir en rojo, siguiendo la tendencia alcista en el continente.

Merkel afirmó ayer que recibiría a Hollande "con los brazos abiertos. "Trabajaremos bien juntos y de manera intensiva", agregó, subrayando que la "cooperación franco-alemana es esencial para Europa".

El portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, afirmó ayer a la prensa que "no es posible renegociar el pacto fiscal", firmado por "25 de los 27 Estados miembros de la UE".

Eso sí, matizó que lo que el gobierno alemán no quiere es "crecimiento a base de déficit, sino crecimiento mediante reformas estructurales", como la del mercado laboral.

Socialista francés modifica al continente

La victoria del socialista Francois Hollande en Francia abre un nuevo ciclo para la izquierda europea y alienta a aquellos que pedían a gritos más crecimiento ante la austeridad impuesta por la canciller alemana, Angela Merkel.

Es una bocanada de aire fresco para la izquierda europea tras las derrotas en Gran Bretaña, España y Portugal, y de la renuncia de Georges Papandreu en Grecia. En los 27 países del bloque europeo, la izquierda figura en el poder en apenas una decena, en muchos casos como integrantes de una coalición.

Los responsables socialistas en Europa hicieron suya la victoria de Hollande e instaron a un cambio de rumbo en la política económica del continente. El primer ministro belga, Elio Di Rupo, se felicitó por la victoria e instó a una "estrategia ambiciosa" europea.

El presidente electo ya tiene una batalla ganada. Su propuesta de incluir un capítulo de crecimiento en el pacto fiscal europeo, tienen cada vez más adeptos.

Nadie niega la evidencia de que el rigor fiscal no basta para sacar al continente de la crisis y hasta la canciller alemana, Angela Merkel, anunció que prepara una agenda de crecimiento para que sea aprobada en la cumbre europea de junio.

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, aseguró el sábado que Europa necesita un equilibrio entre reducir su deuda con medidas para estimular el crecimiento, ya que la austeridad amenaza con arrastrar al bloque en su segunda recesión en tres años.

"La consolidación fiscal, si bien es necesaria, (debe ser) hecha de una manera favorable al crecimiento y diferenciada, con el fin de lograr un equilibrio entre la consolidación fiscal y las preocupaciones de crecimiento", dijo en un discurso en la Universidad Libre de Bruselas.

De todas maneras, Hollande deberá enfrentarse a varias pulseadas contra Merkel, para negociar entre otros, sus planes de crear eurobonos (a lo que Merkel se ha negado una y otra vez) o reforzar el papel del Banco Central Europeo.

Y si bien la canciller alemana dijo que recibirá a Hollande "con los brazos abiertos", volvió a insistir que el pacto fiscal firmado en Bruselas a comienzos de marzo "no puede" asumir nuevos cambios.

"El pacto fiscal no es negociable (...) no es posible renegociarlo todo después de cada elección", si no, "Europa no funcionaría", repitió.

El mandatario italiano Mario Monti ya se propuso como mediador. "Italia está en una buena posición para ayudar a Francia y Alemania a encontrar un consenso", señaló el primer ministro.

En ese contexto, muchos se preguntan cómo gestionará el socialista francés su ofensiva en Europa. ¿Lo hará siguiendo el modelo del presidente saliente Nicolas Sarkozy, que optó por una gestión mano a mano con Alemania, bautizada como el eje Merkozy? ¿O se mostrará más respetuoso con el papel de las instituciones europeas?

¿Cómo va a impactar el cambio?

¿CÓmo repercutirá en Europa el triunfo de Hollande?

El líder socialista quiere volver a negociar el pacto fiscal que se acaba de cerrar y que algunos países ya ratificaron. Este tratado, que exige una estricta disciplina fiscal, contempla sanciones automáticas para aquellos países que no cumplan con el déficit público. Hollande busca que se incluyan, al menos, medidas para alentar el crecimiento y la creación de empleo.

¿Llevará a cambiar el rumbo de la UE ante la crisis?

Es probable que no, pero la discusión se pondrá sobre la mesa. En marzo, los líderes de la UE ya hablaron de la necesidad de estimular el crecimiento. La presión de Hollande hizo que el tema siga en la agenda de Bruselas. El presidente del BCE, Mario Draghi, aboga por una política que estimule el crecimiento y que podría completar el pacto fiscal. En junio, en la próxima cumbre de la UE, se debatirá el tema.

¿Cómo repercutirá la nueva postura de París en Berlín?

Merkel y Sarkozy proceden de familias políticas diferentes, pero saben que no pueden actuar en solitario. Ambos líderes deberán acostumbrarse el uno al otro. Entre Merkel y Sarkozy tampoco existió química. Y sus predecesores también necesitan tiempo, como en el caso de Miitterrand y Kohl.

¿Qué cosas están pendientes en la UE?

El bloque decidió postergar decisiones a la espera de las elecciones en Francia. Todavía se desconoce quién será el próximo presidente del Eurogrupo, quien estará en el directorio del BCE y quien gestionará el fondo de rescate europeo. Otro de los temas que quedó pendiente es la reforma del Tratado de Schengen. Francia y Alemania defienden la preservación de esa libertad de desplazamiento, pero se plantean reintroducir algunos controles fronterizos. Todo esto sin contar con el desafío que sigue presentando la situación en Grecia, donde los partidos que se oponen a las medidas de austeridad lograron el domingo importantes avances (ver página A4).

¿Qué más cambiará con Hollande?

Más allá de lo que respecta a Europa, Hollande propone otras reformas que de seguro causarán polémica en Francia. Por un lado, el socialista es favorable al casamiento entre personas del mismo sexo. Y, por otro, apoya la eutanasia.

(La Nación/GDA y AFP)

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