PARÍS | La exmodelo y cantante Carla Bruni, esposa del presidente saliente Nicolas Sarkozy, y la periodista Valérie Trierweiler, compañera del socialista Francois Hollande, se implicaron en la campaña de la presidencial francesa con un sutil duelo de imagen.
La aún primera dama, cantante y exmodelo, esposa en terceras nupcias de Sarkozy, con quien se casó en 2008, trató de suavizar durante la campaña la imagen impopular del presidente. Después de que al principio del mandato se reprochó al presidente de exhibir su vida privada, Bruni evitó explotar su celebridad, y el nacimiento de su hija Giulia fue rodeado de discreción.
Bruni es la acaudalada heredera de un empresario italiano y de una pianista, un pasado bastante ostentoso.
Sus orígenes sociales son opuestos a los de Valérie Trierweiler, de 47 años de edad, hija de un padre inválido y de una madre cajera de una pista de patinaje de provincia, en Angers.
Trierweiler, la futura primera dama, que comparte oficialmente la vida del candidato socialista Francois Hollande desde 2007, podría aportar el "toque glamour" que le falta al candidato socialista, que se califica él mismo de "normal".
El cambio de rol que significa para Trierweiler, periodista que ha escrito sobre los políticos y los ha entrevistado durante 20 años, no es fácil.
Divorciada y madre de tres adolescentes, la periodista cambió de rúbrica en su trabajo y dejó de ocuparse de la actualidad política para evitar contradicciones. Ahora entrevista a la farándula. AFP