Con el mismo estilo autoritario, vuelve Putin al poder en Rusia

Vladimir asume otra vez. Se espera un gobierno, como los anteriores, con mano firme. Los rusos lo valoran por haber estabilizado la economía del país. Asumirá mañana y por seis años

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Ejerce el poder con estilo autoritario desde hace doce años. Y mañana iniciará un nuevo mandato como presidente por seis años, después de haberse desempeñado como primer ministro, y todo indica que mantendrá la misma línea de acción.

Vladimir Putin estabilizó la economía y la política de Rusia, pero en un país que tiene una democracia muy joven, continuará gobernando con mano firme, aunque las corrientes de descontento se han manifestado con vigor, en los últimos tiempos, con un estallido tras la victoria de su partido en la polémica elección parlamentaria.

Desde que el presidente Boris N. Yeltsin, quien se encontraba enfermo, lo designó premier en 1999, y luego se convirtió en presidente al año siguiente, Putin ascendió desde la oscuridad de sus funciones en la KGB -la policía secreta de los tiempos de régimen comunista- que pasó a denominarse Servicio Federal de Seguridad, hasta convertirse en el hombre que tuvo el máximo poder en Rusia. Fue presidente hasta 2008, cuando entregó el mando a Dmitri Medvedev, su candidato que triunfó en las elecciones, y pasó a ejercer como premier, manteniendo la autoridad. Ahora, Putin retorna a la presidencia y Medvedev será su primer ministro.

La estabilidad de la economía, en un país que no conocía lo que era vivir con reglas de libre mercado, fue uno de los grandes logros que le permitió forjar su popularidad a lo largo de los años mientras mantenía a los disidentes restringidos.

El 4 de marzo, Putin alcanzó un nuevo triunfo que le significó el nuevo mandato de seis años. Ganó con el 64,7% de los votos, de acuerdo con lo que anunció la Comisión Electoral Central, muy por encima del 50% necesario para evitar un balotaje, lo que le permitirá extender su permanencia en el poder por 18 años, igualando el período de Leonid Brezhnev, quien lideró a la Unión Soviética durante gran parte de la Guerra Fría.

La victoria nunca estuvo en duda, teniendo en cuenta que ya había derrotado a sus rivales en anteriores elecciones. Pero, enfrentó cuestionamientos a su legitimidad, incluyendo acusaciones de fraude planteadas por observadores internacionales y una oposición desafiante.

La resistencia que suscita en algunos sectores de la sociedad quedó en evidencia con más fuerza que nunca tras las elecciones parlamentarias, en las que su partido Rusia Unida sufrió fuertes pérdidas y alcanzó la mayoría con el 50%. Decenas de miles de ciudadanos salieron a las calles de Moscú y de otras ciudades a protestar por lo que consideraron fueron elecciones fraudulentas. Putin contraatacó acusando a EE.UU. y particularmente a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, de actuar como instigadores de las protestas.

CAMBIO. Con el transcurso de los días, las manifestaciones, que fueron protagonizadas mayoritariamente por ciudadanos de clase media, fueron perdiendo vigor, entre otros motivos, porque Putin se negó a sostener cualquier tipo de negociación con los líderes de las protestas. El país retornó a la calma y la mayoría de los ciudadanos volvió a darle el respaldo en las presidenciales, en gran medida, porque los otros candidatos resultaron poco atractivos y no ofrecieron opciones convincentes para abordar los desafíos que enfrenta Rusia.

De cualquier manera, las corrientes de resistencia populares que se han hecho sentir con inusual fuerza, indican que en su nuevo período en el Kremlin, Putin gobernará un país que tuvo transformaciones profundas. En los próximos seis años, deberá dar respuesta a los reclamos de los ciudadanos que quieren tener una mayor participación en la vida cívica e influencia en el gobierno.

Olga V. Krhystanovskaya, miembro del partido oficialista Rusia Unida, indicó que Putin corre el riesgo de enfrentar agitación popular en los próximos años si no muestra una actitud democrática. En su opinión, sus reflejos son autoritarios y si optara por un camino liberal lo haría "con su intelecto y no con su corazón y bajo presión".

A medida que busca manejar los cambios, Putin sigue desdeñando a la oposición como instrumentos de un enemigo oscuro y se rodea de personas de indeclinable lealtad, como si construyera muros protectores.

Durante más de una década, Putin tuvo el abrumador apoyo de los ciudadanos, en gran medida, porque logró aplicar políticas que contribuyeron a generar rápido crecimiento económico, respaldado por grandes incrementos de los precios del petróleo. El gas natural y el petróleo representan dos tercios de las exportaciones rusas. Pero, el crecimiento de la economía se ha enlentecido. Los descubrimientos de gas shale en otras partes del mundo hacen disminuir el precio del gas natural, en tanto, la perspectiva es que los precios del petróleo no crezcan tan rápido como en el pasado. Europa, el principal mercado de Rusia, está en situación debilitada como consecuencia de la crisis de la deuda. Rusia sufre la fuga de capitales y cerebros, y su población en edad de trabajar se reduce.

AUMENTOS. La incontinencia fiscal agrava esos problemas. El gasto público, que se sitúa en el 40% del PIB, es alto para un país de ingresos medios. Putin hizo promesas electorales de agregar US$ 160.000 millones al presupuesto. Ha ratificado que tiene firme intención de cumplir sus promesas, que incluyen un gran incremento salarial y de jubilaciones para las Fuerzas Armadas, los docentes y los médicos. Impulsa un aumento del 33% en los gastos de defensa y seguridad interna. El presupuesto federal, que en 2007 alcanzó el equilibrio debido a los precios del petróleo a casi US$ 100 el barril, necesitará con rapidez que ese precio se sitúe en US$ 130.

Si Putin opta por el camino reformista, puede cumplir sus promesas de transformar la economía y restablecer el imperio de la ley, las elecciones totalmente libres de gobernadores regionales como un paso hacia la descentralización. También podría disponer la liberación de Mijail Khodorkovsky, el expropietario de la petrolera Yukos.

El descontento con la situación del país se ha extendido más allá de la clase media y de las grandes ciudades, según señala Mijail Dmitriev, quien encabeza el Centro de Investigaciones Estratégicas, un centro de estudios políticos, económicos y sociales, que pronosticó las protestas de diciembre.

RECLAMOS. Dmitriev sostiene que el descontento no se volvería a manifestar en protestas abiertas, aunque ya ha quedado en evidencia en las regiones. El 1° de abril, el candidato de la oposición en las elecciones para la alcaldía de Yaroslavl, una antigua ciudad al noreste de Moscú, derrotó por amplia diferencia al candidato del Kremlin. Hubo un resultado similar en Togliatti, una ciudad del suroeste, que es conocida por los vehículos Lada que allí se fabrican. Esos resultados parecen estar conformando una tendencia y llevan el mensaje de las elites regionales que prefieren estar en la oposición a ser aliados del sistema.

A lo largo del país, los rusos quieren elegir a sus gobernadores provinciales. Dmitri considera que la regionalización de la política no solo es un signo de una nueva militancia de base, sino de falta de confianza de la gente en los políticos. Los ciudadanos no buscan a dirigentes que hacen alarde de promesas y programas, sino administradores capaces de resolver los problemas. Entre las prioridades de la gente están la atención de la salud, la educación y la mejora de la infraestructura vial.

El alto grado de desconfianza que existe en las regiones impide la creación de partidos políticos nacionales. Es un problema para los liberales, debido a que, contrariamente a lo que ocurre con los comunistas, carecen de organización y líderes que los unifiquen. Una nueva ley que simplifique el registro de partidos haría que esa debilidad fuera más notoria. Eso explica porqué los opositores más sagaces trabajan a través de grupos de la sociedad civil, y no forman partidos.

Dmitriev indica que también detectó profunda sospecha de las potencias extranjeras, en especial EE.UU., que linda con la xenofobia. Ese sentimiento es consecuencia, en gran medida, de la propaganda del Kremlin que cultivó la imagen de Rusia como una fortaleza asediada por enemigos. (Fuentes: The New York Times, The Economist y AFP)

LAS CIFRAS

64,7

Es el porcentaje de votos que logró el premier Vladimir Putin en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Rusia.

150

Son los miles de personas que asistieron, en apoyo al Kremlin, al acto del Primero de Mayo en el que estuvieron Putin y Medvedev.

6

Son los años que gobernará Putin esta vez. Una reforma electoral impulsada por él, alargó de 4 a 6 años los períodos de gobierno.

Objetivo: mantenerse en la primera línea del escenario internacional

MOSCU | De acuerdo con lo que hizo en su anterior período presidencial, y señaló en la reciente campaña electoral, el primer ministro y presidente electo Vladimir Putin quiere que Rusia continúe jugando un papel de primera línea en el escenario internacional.

Rusia es un participante activo junto con Estados Unidos, la Unión Europea y Naciones Unidas en las complejas negociaciones que buscan establecer la paz en Medio Oriente.

En temas de esa región, en los últimos meses, se opuso a resoluciones en Naciones Unidas sobre la situación de violencia en Siria, argumentando que no debe buscar un derrocamiento del gobierno de Bashar Asad, ni permitirse una intervención militar externa, sino que la solución debe surgir con la participación de los distintos sectores de la sociedad siria.

Putin también ha fomentado las relaciones políticas, económicas y culturales con América Latina.

¿TOLERANTE? En su intento por mostrar una postura tolerante más allá de las fronteras, Putin, dijo el jueves que su país está dispuesto a recibir a la opositora ucraniana encarcelada Yulia Timoshenko para que reciba tratamiento médico.

"Si ella considera que esto es posible y si las autoridades ucranianas lo autorizan sería un placer para nosotros aceptar a Yulia Timoshenko en Rusia para tratamiento, en cualquier momento", dijo Putin, advirtiendo que su caso no debe mezclarse con la realización de la Eurocopa 2012, según informó la agencia ITAR-TASS.

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