La urna conteniendo los restos de la joven Nadia Cachés fue depositada ayer en el cementerio de Santa Lucía. Amigos y familiares acompañaron la ceremonia. La Justicia continúa interrogando a personas que pueden estar vinculadas al caso.
Tras una austera bendición sacerdotal, ayer se llevaron los restos de Nadia Cachés al urnario general del cementerio de Santa Lucía.
Unas 80 personas acudieron al camposanto y esperaron hasta las 11:00, en que comenzó el oficio del padre local José Moreira. El religioso destacó las bondades de la joven cuyos restos óseos aparecieron en Margat el pasado 20 de abril y de la que nada se sabía desde su desaparición, el 13 de diciembre de 2010.
Los padres de Nadia y sus familiares más cercanos siguieron de cerca el acto. Más tarde y una vez colocada la urna en el interior del cementerio, arribaron varios integrantes del grupo Buscando a Nadia. No hubo nadie, ni del entorno familiar ni de sus amigos que quisiera hablar con la prensa.
La Justicia sigue investigando y reinterrogando a personas que ya desfilaron por las sedes judicial y policial, en el departamento de Canelones.
Días atrás, altos integrantes de la investigación asumían que hay gente "más comprometida", pero no hay nada concreto aún.
El análisis forense del cráneo, húmero y fémur hallados no revelaron causa alguna de muerte ni signos de violencia.
La familia paterna halló más restos pero tampoco sirvieron para aclarar este extremo.
Los escasos indicios hacen de éste un caso extremadamente complejo. Los integrantes del grupo de amigos realizarán una actividad sobre la que aún no han definido ni la fecha.
Sería el día 13 -a 19 meses de desaparecida- o el 20 de mayo en que hará un mes de que se encontraron los restos.
"La idea es hacer algo llamativo en Montevideo", dijeron integrantes del movimiento Buscando a Nadia, consultados por El País, pero que prefirieron no declarar a los medios sobre el hecho.
El cuerpo de Nadia lo hallaron monteadores que limpiaban basura de un predio privado, en Paraje Margat, en un terreno paralelo a la vía férrea en el km 90 de Ruta 11. Estaban en el lado opuesto de la ruta donde se encontró la bicicleta y la cartera de Nadia dos días después de su desaparición.
La Policía había realizado varios rastrillajes en la zona, incluyendo una búsqueda en el arroyo Margat, ya que, se suponía, se podía encontrar el cuerpo de la joven en ese lugar.
Los rastrillajes, que incluyeron también una búsqueda aérea, fueron suspendidos por los propios investigadores, a pesar de los reclamos realizados por amigos y familiares.