MADRID
El gobierno español advirtió que "vigilará" que Bolivia pague un "justiprecio" por la expropiación de una filial de la Red Eléctrica de España (REE). La firma, en tanto, aseguró "estar a disposición" de La Paz para negociar una "compensación adecuada".
"Lo que ha garantizado Bolivia es que se va a compensar a la empresa de los costes invertidos en la red de electricidad, lo cual evidentemente es un elemento que el gobierno español va a vigilar", afirmó el ministro español de Economía, Luis de Guindos, en Bruselas.
De Guindos buscó lanzar un mensaje de firmeza ante lo que constituye la segunda expropiación a una empresa española en 15 días en América Latina, aunque la envergadura de la boliviana no sea comparable a la nacionalización en Argentina del 51% de la petrolera YPF, filial de la española Repsol.
LEVE. Mientras Repsol calcula en 10.500 millones de dólares su participación en YPF argentina, cuya expropiación parcial empezó a debatirse ayer en la Cámara de Diputados argentinos y pasó a un cuarto intermedio hasta esta mañana, en el caso boliviano, el impacto financiero es más limitado: los activos brutos de Transporte de Electricidad (TDE) se elevaban a 225 millones de dólares en 2005, según las últimas cifras disponibles.
El aporte de TDE "a las cifras de negocios del grupo Red Eléctrica es de un 1,5%", por lo cual "no tiene un efecto relevante en los negocios y cuenta de resultados" del grupo, afirmó la propia empresa a través de un comunicado.
En 2011, REE, de la que el Estado español tiene un 20%, ganó 45,7 millones de euros (US$ 60,1 millones) por su negocio internacional, apenas el 3% del conjunto de la empresa, y la mitad procedió de la actividad en Bolivia. Ello, no obstante, no ha impedido que sus acciones perdieran ayer un 2,23% en la Bolsa de Madrid.
Poco antes, REE se puso "a disposición del gobierno de Bolivia para comenzar las negociaciones pertinentes" con el fin de "llegar a un acuerdo para alcanzar una compensación adecuada" recordando que ha invertido más de 88 millones de dólares en su filial boliviana desde que la compró en 2002 por 91 millones de dólares.
Morales, en tanto, brindó tranquilidad sobre YPF en Bolivia, según publicó El País de Madrid. "Reconozco el liderazgo de Repsol y su inversión será siempre respetada como socio".
TRASFONDO. La repercusión económica, sin embargo, parece pesar menos en el caso boliviano que el temor por la pérdida de seguridad jurídica en América Latina para las inversiones españolas. "Acciones de este tipo envían una señal negativa a los mercados sobre el clima de negocios para invertir en Bolivia. Confiamos en que las autoridades bolivianas cumplan sus compromisos de inversión con España y garanticen una compensación rápida y adecuada", subrayó el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, John Clancy.
"Hemos invertido mucho dinero, nuestro trabajo, nuestro esfuerzo y hemos arreglado muchos problemas económicos de estos países para que ahora nos traten de esta manera", se quejó el vicepresidente de la patronal Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Arturo Fernández.
"El gobierno español ya debe tomar nota y realizar una acción mucho más proactiva", recomendó el asesor en relaciones internacionales Francisco Pineda Zamorano a la radio pública. Columnistas españoles creen que la tibia respuesta a Argentina ha envalentonado a Morales, que ha usado la expropiación como afianzamiento.
"Por desgracia, se extiende por América Latina la idea de afianzar regímenes carismáticos a costa expoliar propiedades privadas o de otros países", escribió El País en su editorial.
(EN BASE A AFP Y EL PAÍS DE MADRID)
LAS CIFRAS
1,5
Es el porcentaje de negocios que le significaba TDE a la firma española, mucho menos que YPF de Argentina a Repsol.
2,23
Es el porcentaje que cayeron los activos de la Red Eléctrica ayer en la bolsa de Madrid, un día después de la nacionalización.
(EN BASE A AFP Y EL PAÍS DE MADRID)