A veces nos olvidamos que el maestro de ceremonias de los circos es también parte del espectáculo. Tal vez sea el presentador de los malabaristas y los payasos, la persona que se ocupa de que el número que viene nos parezca espectacular; pero es también una persona cuyo oficio es captar nuestra atención mientras está al centro del escenario. Eso es lo que nos ha recordado toda la historia de Jorge Rial y su noviazgo con Mariana Antoniale, más conocida como "La Niña Loly".
La vuelta del conductor de Intrusos a Buenos Aires, tras un viaje a Italia con su nueva novia, acaparó la atención de los medios del chimento por estos días. De este modo, Rial, que habitualmente es el presentador de lo que hacen o dicen los famosos, pasó a ser ahora el tema de conversación y el blanco de las cámaras.
"Lo más importante es la cantidad de amigos que recuperé y me dieron demostraciones de amistad como piñas. Impresionante los que cerraron filas alrededor nuestro. Nunca llamé a nadie: estuvieron y están al lado mío", dijo Rial en su programa de radio. Lo interesante de sus declaraciones es la manera en que se refirió a los fotógrafos y periodistas que lo siguieron. De sus palabras se interpreta que para él, el hecho de que lo hayan espiado podría ser una forma de acompañarlo como amigos en su vida. "Iba a ser una escapada lo más tranquila posible pero me enteré que tenían datos del hotel… no es una ciudad grande. Cuando vi la cantidad de fotógrafos, dije `laburen tranquilos`".
Aparentemente no se trató de un viaje a escondidas. Según notas de la semana pasada, Rial y Antoniale fueron por separado al aeropuerto y se encontraron allí antes de partir a Italia. La situación hace pensar en gente que busca discreción, que fue lo que menos encontraron. El seguimiento que vivieron fue propio de los dueños del circo y se hacía evidente que había algo buscado en todo eso, sobre todo si se tiene en cuenta que Rial conoce como nadie las maneras en que se mueve el chisme televisivo.