Perdidos en Yonkers
FICHA
Título original: Lost in Yonkers. Autor: Neil Simon. Dirección: Roberto Jones. Escenografía: Ana Arrospide. Vestuario: Diego Aguirregaray. Luces: Martín Blanchet. Intérpretes: Noelia Campo, Ana Rosa, Rafael Beltrán, Fabiana Fabregas, Gabriel Villanueva, Franco Balestrino. Sala: China Zorrilla, de la Alianza Uruguay - Estados Unidos (Paraguay 1217, tel. 2908 1953). Funciones: viernes y sábados (21 hs.), domingos (19.30 hs.). Entradas: $ 250, en Red UTS y la sala.
A la actriz Noelia Campo le llegó su papel estelar, un protagónico que le permite lucir sus aptitudes de actriz de teatro, más allá de sus condiciones (también destacadas) de periodista y conductora televisiva. Pese a que ya ha hecho lucir varios personajes, tanto en obras más cómicas como dramáticas, Perdidos en Yonkers le viene como anillo al dedo para desplegar una batería de recursos, que el público sigue con atención y emoción. Más aún, cuando ella entra a escena, con su personaje totalmente incorporado, la puesta en escena cobra una dimensión especial.
Claro que no se trata de una obra más para el público uruguayo. Perdidos en Yonkers, que en 1991 mereció el Premio Pulitzer al mejor drama, es una obra clave para el teatro montevideano, dado que con ella se hizo popular en Montevideo el director norteamericano David Hammond, quien llegó para dirigir este título y luego creó un lazo que se fortaleció con más montajes y talleres. El rol de Bella, que en aquella puesta de dos décadas atrás había interpretado Nidia Telles, es el que ahora Campo vuelve a llenar de fuerza y alegría.
La pieza de Simon destaca a la vez en el conjunto de su producción, dado que no se trata de una comedia ligera, sino de un drama que no exagera el dolor y agrega apuntes de comicidad. Otra particularidad de esta obra es que el espectador va dudando cuál es el protagonista, hasta que el personaje de Bella cobra todo su tamaño escénico.
La historia es altamente emotiva, en buena medida por la mezcla de fuerza y fragilidad que tienen sus personajes, y por el equilibrio que se da entre los sentimientos y los intereses de cada uno de ellos, y cómo interactúan hasta un encastre final muy eficaz. Esa mezcla de niña y mujer que es Bella, le permite a Campo desarrollar y llevar a la cúspide a un personaje entrañable.
Los dos chicos que abren la obra (interpretados por Franco Balestrino y Gabriel Villanueva) introducen de lleno en la trama: el padre (a cargo de Alejandro Martínez, siempre correcto y preciso), los deja en Yonkers al cuidado de la abuela, para poder enfrentar nuevos desafíos laborales que lo saquen de una situación difícil. La abuela (por cuenta de Ana Rosa, muy en el personaje), entabla con ellos un vínculo ambiguo: lejos de ser una viejita encantadora, la mujer manifiesta una dureza, cosechada a lo largo de una vida difícil, que sus nietos no llegan a comprender. Mediando en la situación aparece Bella, transitando un camino de liberación personal, en diálogo con los dos nuevos huéspedes del hogar.
Desde la dirección, Jones sigue un poco en líneas generales lo que había empezado a encaminar con Un tranvía llamado Deseo, aunque en este nuevo espectáculo la protagonista le responde aún mejor. Salvo algunos juegos de división del espacio escénico (cuando el padre escribe a sus hijos), en general el montaje transcurre sin muchas sorpresas formales. Son el texto, las interpretaciones, y algo de los rubros técnicos, los pilares del asunto.
Campo había trabajado junto al director Alberto Rivero en 2001, cuando hizo Mi lucha, farsa, una parodia del dramaturgo George Tabori sobre Hitler. En esa oportunidad ella había realizado un trabajo (que incluía un desnudo) en el que ya mostraba su solvencia escénica. Luego, en los premiados montajes de Alberto Zimberg, la actriz había trabajado en otros registros, siempre con precisión y soltura. Ahora, con este papel, la artista queda ubicada a la altura de las mejores intérpretes femeninas de su generación. Lógicamente que no lo hace sola, sino que el elenco corre en paralelo, sobresaliendo entre otros Rafael Beltrán.
En aquella versión que la propia Alianza Uruguay - Estados Unidos había realizado tiempo atrás, los dos chicos estaban interpretados por Nicolás Becerra y Gabriel Hermano, que luego hicieron trabajos escénicos de interés. De hecho, este último acaba de ser incorporado al elenco estable de la Comedia Nacional. Es de esperar que los dos chicos de esta versión tengan toda una carrera por delante.