Expropiación, un síntoma de la crisis

Percepción. Algunos creen que Argentina "se vino a pique", otros piden que vaya a más

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La presidenta Cristina Fernández suscitó la ira de la Unión Europea al expropiar una parte accionaria de YPF, la empresa de petróleo y gas propiedad del español Repsol, lo que provocó andanadas de represalia en una incipiente guerra comercial.

Sin embargo, para muchos argentinos, la nacionalización no va suficientemente lejos. "Deberían expropiar el 100% y no solo una parte", dijo Fernando Solanas, el diputado y director cinematográfico, quien es opositor al gobierno.

Al tomar control de YPF, Fernández hizo virar la atención lejos de la alta inflación, la fuga de capitales y sus propias tasas de aprobación menguantes, para poner el foco en un tema que causa resentimiento desde hace mucho tiempo: las políticas de mercado de los años `90, que precedieron a una severa crisis económica.

La nacionalización ha sido recibida con tanto calor que el Senado argentino aprobó el jueves el proyecto para tomar el control de YPF, la principal empresa energética del país, durante una larga sesión especial.

El proyecto de expropiación será discutido por la cámara baja del Congreso Argentino el próximo jueves, donde también se espera que sea aprobado por amplio margen.

Para los críticos, la nacionalización -y la prontitud de tantos argentinos para generar un choque con España- es el tipo de paso que ha hecho a Argentina parecer omisa en la administración económica, según el experto financiero estadounidense, Walter Molano.

En efecto, algunos sostienen que Argentina literalmente se ha ido a pique. Tantos ciudadanos nerviosos sacaron su dinero del país, que la agencia impositiva de Argentina ahora usa perros entrenados para detectar la tinta usada para imprimir dólares, en un esfuerzo por frenar la fuga de capitales.

La fuga de capitales se aceleró de manera aguda a US$ 22.000 millones en 2001, a medida que se extendieron los temor por la disparada de la inflación. Las mediciones no oficiales sugieren que la inflación es de entre 20% y 25%. Pero, las autoridades han multado a los investigadores y la estimación oficial se sitúa en 9,8%.

Perros que huelen dólares y multas por publicar estadísticas pueden apuntar a una economía en crisis. Pero, la economía de Argentina tiene robusto crecimiento. Esta recuperación que ha durado una década ha dado a Fernández el amplio apoyo político para impulsar políticas nacionalistas que dejan perplejos a los bancos, empresas y gobiernos extranjeros.

VIGOR. Surcando un auge exportador de materias primas como la soja, la economía argentina creció a una tasa promedio de 7,7% entre 2004 y 2010, casi el doble del promedio anual de crecimiento del 4,3% de su vecino Chile.

Después que Fernández fue elegida a su primer mandato en 2007 aumentó los programas de gasto social. Esos programas, junto con otras iniciativas contra la pobreza, redujeron la desigualdad, ayudando a una fácil reelección 2011.

Mientras, YPF y otras empresas petroleras, desconfiando de invertir en un país donde los bajos precios de la energía cortaron la rentabilidad, limitaron el gasto que podía haber incrementado la producción de energía. El resultado: Argentina pasó de ser un exportador de energía a importar combustible. Esa dependencia creció especialmente el año pasado.

ESTRATEGIA. Además de darle al gobierno mayor control sobre la industria energética de Argentina, tomar YPF de manos de Repsol también le permite a la presidenta aprovechar el persistente rencor por las políticas que permitieron que muchas empresas estatales fueran vendida a inversores privados, hace más de una década.

Ese sentimiento está simbolizado por el ascenso de La Cámpora, una organización juvenil nacionalista liderado por Máximo, el hijo de 34 años de Fernández. Miembros de La Cámpora ahora tienen posiciones de supervisión y de alta administración en empresas nacionalizadas como YPF, la aerolínea estatal y el Correo. Pero, el país también tiene una aguda división política, que tiene su símbolo en los choques de la presidenta con los dos principales diario, Clarín y La Nación. Una empresa en la mira es Papel Prensa, el único fabricante de papel para diario en Argentina. Una nueva ley que declara al papel de diario de interés público, permite al gobierno incrementar su participación en Papel Prensa, quitándole el control a Clarín y La Nación.

Políticas sociales ampliamente populares han satisfecho a los partidarios de Fernández. Pero, tienen un costo, como se refleja en las grandes importaciones de energía y la nacionalización de YPF.

LAS CIFRAS

25%

Es la inflación de Argentina, según mediciones no oficiales. En tanto, el gobierno "K", de la mano del Indec, la ubica en 9,8%.

22.000

Son los millones de dólares perdió Argentina en 2001 debido a una aceleración del crecimiento de la fuga de capitales.

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