E. BARRENECHE /M. VIGGIANO
La Policía culpó ayer a dos narcos de "pagar" a otros reclusos para que participasen en una revuelta que terminó destrozando dos módulos del Comcar en la madrugada del miércoles 25.
"Uno de ellos es un traficante que manda en el oeste de Montevideo y el otro es extranjero. Ambos narcos se unieron circunstancialmente con el propósito de desestabilizar el sistema", dijo a El País el coordinador del Instituto de Rehabilitación, Eduardo Pereyra Cuadra.
Afirmó que presos amotinados "testificaron que ambos traficantes -hoy recluidos en el Penal de Libertad- les habían pagado para que armen una revuelta en el Comcar (Santiago Vázquez). Hubo ofertas de todo tipo" de los traficantes a esos reclusos.
Consultado sobre los réditos que obtendrían los traficantes para promover un motín en el establecimiento de Santiago Vázquez, Pereyra Cuadra respondió: "quieren que haya `afloje` (disminución) en los controles en la interna de las cárceles. Y para afuera demostrar que tiene poder, que son los mandamás". Señaló que efectivos del departamento de investigaciones penitenciarias (Diap) ya están investigando el accionar de ambos narcos.
Ayer, en su audición radial de M24, el presidente José Mujica también sugirió que la crisis carcelaria tiene un trasfondo. "Estas fogatas ocasionales tienen siempre alguna mente inteligente y con recursos atrás. Seguramente que en condiciones de confinamiento, por muy poca cosa, por muy poca chispa, son posibles explosiones de este tipo", sostuvo.
Otra fuente carcelaria dijo a El País que no parecía descabellada la acción de narcos para desestabilizar el sistema carcelario que afronta una crisis de magnitud. Sin embargo, señaló que no está convencido de que esa fue la causa del motín en Comcar, ya que por sí solo no explica el detonante principal, que fue el incidente en el que un preso hirió el viernes 20 a dos guardias -uno de ellos falleció ayer- y desencadenó la suspensión de visitas y la rebelión de los reclusos.
No obstante, el vicepresidente del Sindicato Único de Policías del Uruguay (SUPU), Alejandro Álvarez, coincidió con Pereyra Cuadra acerca de que narcos fomentaron el motín en el Comcar. "No tengo dudas de ello", añadió. Según el gremialista, los reclusos "están generando esta `movida` para destrozar todo y que se construyan nuevas plazas".
Por su parte el comisionado parlamentario, Álvaro Garcé, indicó que ya posee una interpretación de los hechos y agregó que en breve presentará un informe a los legisladores.
CAÍDO. La actual crisis carcelaria comenzó en la mañana del viernes 20 cuando el recluso Eduardo Brasil disparó con un arma 9mm. a dos guardias. Ayer falleció el policía Oseas Pintos, de 27 años y oriundo de Rivera, quién había recibido un tiro en la cabeza y desde hace algunos días sufría muerte cerebral. El otro guardia fue dado de alta tras recibir una herida en la pierna.
La muerte de Pintos ha calado hondo en todo el cuerpo policial, dijo ayer una alta fuente de la Jefatura de Policía. Se teme que este desenlace complique aún más la situación interna en los penales y precipite más medidas gremiales.
En la tarde del viernes 20, los policías del Penal de Libertad suspendieron las visitas hasta el miércoles 25 en solidaridad con los guardias heridos. A la medida se plegaron los efectivos del Comcar. En la madrugada del miércoles 25 los reclusos de dos módulos del Comcar se amotinaron y destrozaron las instalaciones. La reparación costará entre US$ 5 y US$ 8 millones y demorará unos siete meses.
REALOJOS. Antes de las 18 horas de ayer fueron trasladados desde el Comcar hacia el Penal de Libertad 196 de los 1.160 presos amotinados. Además, 47 fueron derivados a Punta de Rieles y 29 a La Tablada. Unos 300 presos del módulo IV, que fueron trasladados ayer al módulo VIII, durmieron otra vez en el patio, debajo de toldos.
Otro grupo fue trasladado del módulo V al módulo IX, en una zona donde están los presos vinculados a las iglesias
Pereyra Cuadra dijo que los realojos de presos amotinados en los módulos 4 y 5 del Comcar continuarán hoy. Los reclusos serán distribuidos a Punta de Rieles -se planifica enviar allí 300 después de una planificación-; Rivera cuenta con 200 plazas y unos 50 serán derivados a la chacra de Libertad. "No vamos a recargar a lo loco a todas las otras cárceles", dijo Pereyra Cuadra.
(Producción: F. Fernández Carranza)
Militares actuarán con pasamontañas y sin identificaciones
E.B.
Unos 90 militares custodiarán las cárceles Libertad, Comcar y Canelones y contarán con sistema de escáneres similares a los existentes en los aeropuertos, dijeron a El País fuentes gubernamentales.
En breve el gobierno reglamentará la ley que habilitará que efectivos castrenses revisen a todas las personas que ingresen a los penales, inclusive a la Policía. En una reunión mantenida ayer, autoridades del Ministerio de Defensa propusieron a sus pares de Interior que los militares que controlarán los ingresos a las cárceles utilicen pasamontañas para que no puedan ser identificados, uniformes especiales y números en lugar de sus nombres. La demora en reglamentar la ley se debía a que técnicos de Jurídica del Ministerio del Interior se oponían a estos criterios porque podían "asustar a la visita", dijeron las fuentes.
Los efectivos contarán con un sistema con tres escáneres: uno total, similar a los existentes en los aeropuertos, otro de arco y un tercero para paquetes.
Según las fuentes, los escáneres están por llegar a Montevideo y resta definir su instalación y donde será ubicado el personal del Ministerio de Defensa. Los militares trabajarán en turnos de ocho horas y percibirán compensaciones especiales por controlar los ingresos y egresos de las cárceles.
El Ministerio de Defensa solicitó información a la empresa fabricante de los escáneres para saber cuánto tiempo puede una persona quedar expuesta a ellos.
Hoy se reunirán técnicos de los ministerios de Defensa e Interior para definir la instalación de la nueva tecnología.